Nací en Suiza (en la localidad de un cantón alemán denominada Schaffhausen donde cuenta la leyenda que allí vivió Guillermo Tell). Tengo que decir que desde pequeño fuí un niño tímido y enfermizo ...
Mi primer año de vida lo pasé en Suiza con mis padres, abuelo y hermanos de mi padre. Mis primeros años en España fueron bajo el cuidado de mis abuelos. Mi hermana vino con casi 6 años, después de haber dejado la kinder karden en Suiza.. con mi abuelo. Desde el primer año y medio hasta los dos años y medio estuve co mis abuelos.
Mis padres vinieron de Suiza y compararon un piso. Yo tenía casi tres años de edad cuando nos mudamos al piso. Había empezado a hablar en el regazo de mi abuela. Desde sus brazos, eso me dijeron, me solté cuando tenía casi dos años para andar sin hacerlo a gatas. Empecé tarde según parece.
Aquí en España mi padre probósuerte a mostar un negocio como constructor. Vio dificultades en su negocio de constructor aquí en el pueblo, a pesar de su fama de buen albañil y buen profesional.
Comencé siendo un traste a lo "pillastre" de la novela "Lazarillo de Tormes". Empecé, mis deberes de ciudadano libre, estudiando en el colegio "Calvo Sotelo" en la villa que donde me críe (O Carballiño, en la provincia de Ourense), ... recuerdo que jugábamos a diferentes juegos en los momentos de "recreo".
Era atrevido, muy terco e intransigente. Una vez un amigo me dijo a qué no eres capaz de coger a una niña y besarla. Le dije: "yo sí, ¿Eres tú capaz?" Al final corrimos detrás de las niñas que no estaban en grupos jugando, y que reaccionaban corriendo a nuestra llegada en carrera. Entre las chicas que corrían delante nuestra elegí a una chica que junto con otras dos se hicieron objetivos nuestros (de mi amigo y yo). En la carrera me fui por una que tenía un perfume que, aún hoy, recuerdo. Embriagaba,... la agarré y después de sujetarla le di un beso.
En ese mismo recreo mi amigo me incitó a repetir el proceso en el tiempo que quedaba de descanso. Acepté y volvimos a repetir la escena, ... yo detrás de tres niñas me acabé acercando a la misma de la primera vez. Repetí el proceso, esta vez, puse a la niña contra una parte de la pared de piedra del colegio. La miré a los ojos y, sin saber por qué, la besé en su mejilla derecha. En ese colegio tuve trifulcas con algunos amigos, algunos de etnia gitana, que se hicieron mis mejores amigos a excepción de 5 amigos (Felixindo, Juan Antonio, Jesús, Eduardo y Pablo) - como yo payos - que aún hoy son unos de mis mejores amigos.
En esa época mi madre me hizo pedirle perdón a un amigo por pegarle en la cabeza e irme sin dar explicaciones. En aquella época, mi madre, me llegó a pegar con una vara en mis piernas. No la había obedecido a la hora de tener que parar en la orilla de la acera y así poder cruzar la calle juntos. Lección de vida. Cosas...
Mis abuelos me daban cinco pesetas todos los fines de semana que iba a verlos a su casa. Tenía como ídolos a Vicente Velda, Marino Lejarreta, y el equipo de la Real Sociedad y el equipo de mi pueblo: "El Arenteiro".
Cambié de colegio, mis padres quisieron que estudiara en uno cercano a casa. Quería convencerles de que era mejor el Adolfo Suarez ("uceira") ya que la mayoría de mis amigos se fueron allí. A esas edades poco hay que hacer con los padres pues "siempre llevan la razón"; me matricularon en el corral (así llamábamos, con cariño, el colegio "La Isabel la Católica" pues el director y dueño - de ese colegio privado- llevaba Corral por primer apellido).
Entre cuarto y séptimo de EGB pasé los veranos en Suiza. Los cursos los pensaba deseando aprobar y acabar el curso lectivo, cuanto antes posible, para irme allí. Aprobé siempre en Junio lo que me daba opción de disfrutar de un buen verano en Suiza sin preocupaciones.
En cuarto me expulsaron de clase una vez, y tengo recibido golpes en los dedos con una regla de madera sobre las uñas de la mano por hablar en altavoz en clase (el profesor se llamaba Julio Lamas). Me hice modosito, obediente de forma exagerada; el resultado: empecé a ser tímido y callado. Ese año conseguí aprobar todas las asignaturas a pesar de haber suspendido 4 asignaturas en la primera evaluación.
Ese verano lo pasamos en Suiza. Fuimos en avión. Visité Alemania, el lago de Constanza y visitamos la isla de Meinau. Me harté de jugar al ping-pong. Estuve en las piscinas municipales donde muchas chicas adultas jóvenes estaban en top less. Era normal allí y nadie se ruborizaba por ello. Lección de vida. Cosas...
En días de lluvia algunas personas se quitaban el calzado para ir con los pies desnudos por el firme de adoquín del centro urbano que era peatonal.
Algunos perros san bernardo llevaban, por la calle, el típico barrilete colgando del collar.
En quinto curso recuerdo descubrir el miedo a suspender. En cuarto habíamos tenido y lo había pasado mal con aquellos 4 suspensos pero en ese año de quinto de EGB sentía "ese miedo a fracasar". Recuerdo en ese año una nevada fuerte en mi pueblo a finales de invierno. También recuerdo cosas como pisar los tenis nuevos por parte de amigos de clases para estrenarlos. Recuerdo jugar en las clases al ahorcado, ó al hundir la flota y llamarnos la atención el profesor.
El verano de quinto, en Suiza, probé en una competición de trabajadores en la empresa, donde trabajaba mi padre, el tiro al blanco con mosquetón. Recuerdo que un amigo de mi padre quedaba sorprendido por la destreza de aquel renacuajo que acertaba en la diana - casi en el centro creo recordar más de una vez por cartón - siendo la primera vez que tiraba y a pesar de la corta edad que tenía. Recuerdo bromear diciendo que había matado alguna hormiga cuando se me escapaba algún balín al monte.
Mi hermana ese año no quiso ir a Suiza. Se quedó en casa de mi madrina. Recuerdo que hablábamos todas las semanas con ellos y principalmente con mi hermana desde un locutorio público. Había autobuses a cada diez minutos con todos los destinos de los arrabales. Había autobuses que se manejaban por corriente conectados a una catenaria. Jugábamos con unos amigos de la familia al ping-pong e incluso jugamos alguna pachanga al fútbol sobre la hierba en los aledaños del castillo medieval conocido por Munot. En sus terrenos había ciervos y cepas de uva que propiciaban un vino propio de la zona muy apreciado por la gente local.
En Suiza disfruté de la ciudad donde nací y de su gente. Me sentía libre y a pesar de no conocer bien el idioma en esos años, me sentía como si siempre hubiese estado allí.
Tuve, ese verano de quinto (1981), amigos nuevos. Íbamos a nadar con frecuencia a las piscinas municipales. Tenía fama entre ellos de que nadaba muy bien, incluso pensaban que iba a clases en algún centro deportivo de natación en Galicia durante el invierno. No sé por qué lo pensaron.
En las orillas del Rhein existían unas piscinas fluviales pero no solíamos ir. Un amigo de la familia, al final del verano, de camino a Pontevedra donde vivía, se quedó a dormir en mi casa. Durmió en mi cama junto a mí. Recuerdo que había hecho unos ejercicios de gimnasia antes de dormir y luego de estirarme me había metido en cama. En medio de la noche, mi amigo había ocupado más de la mitad de mi estrecho colchón y viendo que me iba a caer de la cama me dispuse en el suelo donde acabé durmiendo aquella noche.
Estuve presente en partidos de fútbol viendo jugar al centro gallego. En ese equipo jugaban algunos suizos y algunos españoles no gallegos. Oyendo hablar a la gente me enteré de que mi padre tenía fama de ser buen jugador de tute, subastado y de haber sido una referencia - en sus años mozos - en el fútbol del centro gallego.
En sexto curso recuerdo cómo las clases de dibujo eran las que mejor me divertían. Las demás, parecían para mí una obligación que aceptaba sin más. Ese invierno mi padre vino para quedarse y montó una empresa de construcción como dije al principio de este texto. Ese año yo jugaba en el equipo de futbito del colegio. Mi padre iba a verme jugar de vez en cuando. Me decían que se iba al poco rato porque sufría viéndome jugar aunque lo hiciese bien. No sabía el porqué.
Recuerdo ver el partido España-Malta en casa con mi padre ese 1983 con los nervios a flor de piel junto a un primo de mi padre fumando como carreteros en la cocina - no les dejábamos fumar en el pasillo de casa y mucho menos en habitaciones ó salón comedor. Mientras España remontaba gol a gol, iba diciéndoles cómo iba el marcador yendo a la cocina y, con ello, comprobaba cómo se llenaba el cenicero. Esto último era algo que yo aborrecía.
En la ruta deportiva del colegio recuerdo habar ganado algún partido en casa, pero recuerdo perder 7-1 en los maristas de Ourense y un 5-1 en la casa del colegio de Cambeo. En otras zonas, por ejemplo, Cortegada ganamos 3-1. Jugaba poco pero algo jugaba. Un día en Amoeiro le dije a mi padre que había jugado 5 minutos, cuando en realidad ni me seleccionaron para jugar aquel día aunque había viajado con el autocar del colegio. ¡Le había mentido a mi padre! el resultado fue que mi conciencia no me dejó tranquilo en semanas. Lección de vida. Cosas...
Ese mismo año le pregunté al profesor de dibujo (don Felipe) y pretecnología qué era lo que había que hacer para ser arquitecto. Lo dije en casa. Mi padre parecía orgulloso por ello al igual que mis abuelos.
En aquellos días respondía así a quienes - amigos de mis abuelos - preguntaban qué quería ser de mayor. También en aquellos días, estando reunidos entorno a la mesa de la cocina mis padres y nosotros (mi hermana y yo), se cayó una botella de agua al suelo; bueno eso era lo que pensamos todos sólo que yo la cogí en aire cuando estaba cayendo. Mi padre me miró con asombro callando. Lección de vida: ¡Para qué hablar de ello! Pasó y ya está. Cosas...
El profesor de historia competía en rallies de coche. Ese año 1982 un día después del rallie local me preguntó la lección. Me quedé en blanco y me supuso un punto menos aunque no supuso suspenso alguno en el final del curso.
También recuerdo rezar, con el profesor de lengua, el rosario en tiempos de primavera sobre todo en mayo. También recuerdo en clases de gallego y naturales cosas varias sobre plantas ó que se dice para y no pra (para en castellano) aunque en el lenguaje de la calle digamos pra. Cosas,...
Ese verano íbamos mucho por la aldea de mi padre. Sin embargo fue ese año y no otro cuando mi tía Esperanza decidió irse. Había fallecido. Era una tía muy familiar y amiga a mi persona. Me enseñaba, cada vez que iba a la aldea, cosas sobre plantas, frutales y otras cosas cómo qué hacer para limpiar los dientes con plantas del bosque bajo así cómo hacían las abejas la miel, cómo se alimentaban algunos animales como los cerdos, las vacas, las cabras y las gallinas,... Cosas.
Recuerdo que en una romería, en septiembre de ese año, le quise quitar el cigarro de la mano a mi padre. Me quemé. No volví a insistir, era aunto de mi padre no mío. Lección de vida. Pero cosas de la vida que poco después de aquello mi padre decidió no volver a fumar. Cosas...
Empezamos 7º de EGB y la clase era la misma en la que cursé 6º de EGB. Ese año un amigo y yo fuimos con las bicicletas al parque. Allí nos cruzamos con dos amigas compañeras de clase que iban con patinetes e intercambiamos especialidad deportiva. Casi me caigo... en un momento que nos alejamos en las bicis del grupo de 4 que formamos durante un largo tiempo ellas y nosotros le pregunté a mi amigo quién le gustaba más de las dos. La respuesta me contentó pues eligió la que a mí me gustaba menos. Cosas...
En un concurso de belenes, en aquella época, entre voluntarios de varios colegios participé junto a ese amigo de mi curso y colegio. Quedamos terceros y el premio fue 500 pesetas para los dos.
Ese curso me quiso echar de clase por chivar una respuesta a un compañero una pregunta que le había formulado el profesor. Le dije al profesor que si me echaba debía echar a quien chivó que fuera yo quien intentó ayudar a mi compañero. El profesor reculó.
El profesor de historia, como dije, competía en rallies de coche. Un día después del rallie local me preguntó la lección otra vez. Curioso pero el caso es que recordaba que el año anterior me preguntó la lección después de ese rallie local. ¿Por qué lo recordé? No sé, pero había estudiado el día anterior. Me supuso un punto más por responder correctamente aunque no supuso mejorar mi notable en la asignatura. ¿Saben lo que es hacer los exámenes perfectos y nunca pasar del 8? Se puede creer que ese curso hizo un examen que calificó de 0 a 7 y saqué un 7. Mi lección de vida esa noche fue no existe la perfección en un número en particular. Cosas...
Esa primavera de 1984 veía sufrir a mi padre con su empresa de construcción. Lo veía sufrir mucho por tener al tanto, todos los meses, el pago a los trabajadores a su cargo.
En el verano de ese 7º de EGB a 8º de EGB mi padre estaba acabando la casa de una tía (hermana de mi padre) cuyo marido, decía mi padre, se había emborrachado cuando yo nací. Estuvieron en Suiza con ellos (mis padres), también, un par de temporadas, como lo estuvo mi abuelo una año y medio, entre el tiempo de embarazo de mi madre y mi nacimiento. Él fue quién me trajo a Galicia.
Mi padre, viendo que el negocio le hacía sufrir sólo por cumplir con sus trabajadores y temiendo tener deudas y que no podría hacer la casa que el deseaba para todos nosotros decidió, con mi madre, comprar un solar en los arrabales del pueblo (O Carballiño) con intención de construir una casa. Su intención decidida de volver a Suiza era irrevocable.
Ese verano jugaba con amigos cuyos padres eran emigrantes en países como Méjico y Panamá. Teníamos carrilanas y cabañas hechas en un bosque cercano (hoy en día aquel bosque es ahora suelo urbano). Jugábamos a hacer saltos con las bicicletas apoyándonos en trampolines con tablas de madera. Era la época de la serie "V". Diana Roos y sus malos de verde contra los humanos, la chica de las estrellas y la resistencia.
Mi padre, como digo, volvió a Suiza. Decía que si no lo hacía no daba ahorrado. En octavo el curso parecía un año con pocas luces después de haber muerto mi tía y después de volver mi padre a Suiza. En ese curso recuerdo salir al encerado a dar una lección en la clase de inglés. Se trataba de frases con el auxiliar en presente y pasado para formar frases negativas e interrogativas. No sé qué me pasó pero poco faltó para que me pusiera un punto negativo y me sentara en el banquillo sin acabar la lección cuando en quinto - ¡tres años antes! - la misma clase se la había dicho perfecta a ese mismo profesor.
También por aquel entonces y estando mi padre de vacaciones en Galicia, cogí mis 4000 pesetas ahorradas y le compré con permiso de mi padre - y orgulloso que parecía de mi - una batidora que le ayudaba a las tareas de las que le hacían sufrir mucho el antebrazo derecho.
En ese época, con mi padre de vacaciones, hizo con mi tío (su hermano) los cimientos y la construcción de la casa hasta la primera planchada en el monte donde había comprado el solar para tal objetivo. Ese verano de 1ºBUP di un estirón. Era bajo en estatura con respecto a la media de mi clase pero ya aparentaba poder estar estudiando 1º de bachiller (de la logse, no de la ley de ahora).
Recuerdo también, en ese curso de 8º de EGB, hacer una réplica de un dibujo puesto en el encerado lo mejor que pude. Recibí un 7 como calificación. El mismo dibujo, lo aseguro pues conservo las láminas de ambos cursos, fue calificado con un 9 por el mismo profesor tras decirme el profesor de 4º de EGB que tal excelente dibujo tenia que ser calificado por don Felipe que en aquel momento estaba en 8º de EGB a donde me mandó - desde mi clase de 4º de EGB - con mi orgulloso dibujo. Recuerdo pararme los alumnos de octavo por los pasillos para preguntarme qué me había puesto en el dibujo don Felipe. Eses momentos alegran cualquier alma ignorante.
Recuerdo, con cariño esos fines de semana de cine que por aquel entonces, con 50 pesetas, podías entrar y disfrutar. Las películas estaban en cartelera varias semanas y siempre había gente para verla hasta que cambiaban de rollo ó película. En esa época recuerdo ir a ver una película de Bruce Lee. Creo que en ese años mucha gente se apuntó al gimnasio de Hapkido donde daba clase el maestro Kim en O Carballiño. Digo Hapkido porque no había otra opción por aquel entonces.
Recuerdo que estando yo en octavo mi tío (hermano de mi padre) me sugirió ir a clases de hapkido las cuales las pagaría él. No me atreví a decirle que aceptaba encantado pues de todos los familiares era con quién tenía menos trato. Murió en ese tiempo mi abuelo (padre de mi padre - en ese 1985- ) y un año escaso después de haber muerto mi tía Esperanza. Fue la primera vez que veía llorar a mi padre que había venido, desde Suiza, al entierro con un permiso de unos pocos días por defunción.
En ese verano de 8º a 1º de BUP (1986) fue el año de "el coche fantástico". Recuerdo dibujar coches inventados por mi en aquellos días. Disfrutaba con ello e imitando a mi hermana - que lo hacía muy bien - dibujaba, partiendo de hacer una rejilla en la foto de algún personaje de revista, las caras de mujeres famosas que salían en revistas del corazón. Conocí a un amigo íntimo que lo fue durante años. Veíamos juntos en mi casa el coche fantástico y jugábamos a las cartas... durante un tiempo fuimos inseparables, más o menos hasta que empecé mis estudios en la universidad años después.
Mi hermana que había acabado COU se decidió por aprender idiomas. Se fue junto a mi padre a Suiza a la aventura de aprender alemán que ya cuando estaba en la kinder karten ella entendía y hablaba.
Llegamos al Instituto (en aquella época no era un CES y Bachillerato como ahora) donde cursamos - mi quinta y yo - primero, segundo y tercero de BUP (bachillerato unificado polivalente) y COU (curso de orientación universitaria). Era 1986.
En primero de BUP fue el año donde estaba en el INSTITUTO (guau), para mi era algo super... Cosas que se pasaban por la cabeza. Iba todos los días andando - un kilómetro más o menos - y para ser diferente iba por donde no iba nadie. Todos iban en autobús ó por la calle conocida por "La Carreira". Eso me llevó a adquirir fama de chapón y de solitario.
Recuerdo en 1º de BUP hacer cosas nuevas, como dar la lección de lengua de forma voluntaria, es decir, por elección propia mía. En historia recuerdo al profesor hablar de los cimientos en las construcciones egipcias usando agua para nivelarlos. Recuerdo también cómo usaban las crecidas del Nilo para encauzar esa agua excedente y acumularla para regadío en épocas de menor cantidad de lluvias en el año.
Se imaginan, con lo de las danas, hacer algo en España que aprovechase esas magnas corrientes de agua. Creo que si hubiese voluntad política y no tanta burocracia para asegurar intereses económicos partidistas en cada acción ó licitación urbanística, es decir, si hubiera interés constitucional de ayudar y cumplir con las obligaciones políticas se habría hecho en el neolítico, bueno: "ya me entienden, se puede pero no se quiere".
Recuerdo que en clase de gimnasia jugábamos pachangas a futbol sala a menudo. Algunas pruebas de carrera, y gimnasia - en el interior - cuando cuadraba que llovía en exteriores.
Era uno de los más bajos en la clase pero en clases de gimnasia una chica de clase le comentó, estando yo de portero, a otras dos compañeras: !qué guapo es el portero! ¿no? Para mi asombro, pues no me lo esperaba... me sentó guay. Lección de vida. Ser bajo y diferente no es sinónimo de merecer poco y mucho menos de sentirte inferior. Cosas...
En invierno de ese año 1986 y principios de 1987 mi padre con ayuda de canteros de la zona hizo la segunda planchada de la casa. En febrero se hizo el tejado y las particiones (divisiones) de la planta principal.
Después de aprobar todo ese curso de 1º de BUP fuimos, mi madre y yo, a Suiza de nuevo. Más de 33 horas de viaje. Valía la pena. Mi hermana estaba allí junto a mi padre. Estuvo estudiando alemán. En ese verano nos dijo que quería irse a Inglaterra a completar sus conocimientos de inglés. Un día, recuerdo, que me preguntó varias cosas que yo tenía frescas y ella algo olvidadas. En suiza nos cambiamos de casa. Mudanza desde la calle Webergasse a la calle Krebssbachstrasse.
Ese verano de 1987 coincidí con varios amigos -hijos de emigrantes como yo - de antaño. Aquel chico con el que había dormido en mi casa, que mencioné anteriormente, me preguntó si seguía haciendo esos ejercicios nocturnos antes de acostarme. Les diré que intento hacerlos todas las noches a día de hoy.
Ese año conocí a un gran amigo llamado Ramón, aunque yo le llamaba Moncho. Nos hicimos muy buenos amigos. Íbamos a la piscina juntos donde comprobamos que habían puesto un tobogán - el rey de la fiesta - que estaba a rebosar de gente continuamente; jugábamos juntos al ping pong y echábamos unas risas con algunas chicas nativas con las que a veces hacíamos además de ligar, ... en el tobogán era fácil. Les diré algo, él ligaba y yo miraba. A una de las guapas señaladas que aparecía muchas veces por cerca del centro iberia - parecida a la Stefi Graff, la tenista - la llamábamos la Graff pero era mayor que nosotros y no nos hacía caso. Recuerdo que ese año, al final del verano, nos despedimos hasta el año siguiente emplazándonos a ligar a la Graff para el año próximo. Cosas...
Ya en segundo de BUP y yo siempre pensando en lo primero, es decir, el deber y luego la vocación, estudié, estudié y, ... me hacía planes de vida que nunca cumplía. Disfrutaba mucho las clases de Música, Geografía, matemáticas, educación física y sobre todo Física con mi gran maestro Jorge Casal de Rey. Me hizo ver las clases de otra manera: divertidas. Creo que fue una lección de vida. Recuerdan la película de animación Monstruos S.A.; cosas...
Me habían dicho, ese verano, que el maestro de Hapkido Kim se había ido a Asturias y dejaba el gimnasio cerrado. Un coreano llamado Bae vino a sustituirlo.
En ese invierno contiguo mi padre vino con dolores de cadera de Suiza y escuchando cómo un amigo le hablaba del coreano que era buen quiropráctico - había cogido fama rápidamente - podía ayudarle. Un día quedamos citados con él en un bar conocido del pueblo y convino él y el coreano (a la postre mi maestro de hapkido) verlo en las instalaciones del gimnasio del pabellón de deportes del pueblo llamado "Paco Chao". Alli atendía a mi padre. Varias citas dieron para que conociera a Javier y Claudio (amigos a posteriori de aquel encuentro) que me convencieron para que probase una clase. Habían sido alumnos de Kim. El maestro recién llegado (Bae) lo sustituiría.
A partir del 18 de febrero de 1988 coincidiendo con el curso de segundo de BUP añadí a mi vida clases de Hapkido (un arte marcial de Korea). La vida se me revolucionó ante mí, de solitario a admirado (hacía cosas muy bien en el gimnasio) pero, por desagracia, con la etiqueta "chapón". La verdad, lo acepté de buen grado pues mientras algunos compañeros salían cada domingo de fiesta y buen jolgorio, yo me quedaba estudiando apuntes de la semana anterior. Con decir que prefería los exámenes los Lunes.
Ese año me encandiló una chica, hoy buena amiga mía - hablando junto a un amigo en común - sobre el orgasmo a lo que yo hice un comentario con la definición que recoge un diccionario académico que aún conservo. Hoy recuerdo como él y yo luchábamos por gustar a tal chica. Un día vino con minifalda. El chico amigo mutuo se lo hizo saber al profesor de historia de la música, que era jocoso y muy amigo de los alumnos, cuando aquel le dijo porqué estaba así, al verlo divertido y demasiado hablador en ese día en particular. Todos nos echamos a reír pero yo me callé enseguida. Me puse nervioso cuando ella giró la cara hacia él pero se quedó conmigo en su mirada perdida.
En gimnasia días después la profesora me eligió para hacer un ejercicio difícil en cuanto a la flexibilidad que exigía. Todos miraron para mí después de hacer el ejercicio. Miré para ella y no pude evitarlo: me puse rojo como un tomate. Un amigo me lo advirtió. Yendo, ambos, hacia casa por el camino hacia casa de mis abuelos este amigo me dijo que se había fijado en mi entrepierna y que cuando yo había acabado el ejercicio se me notaba empalmado. Estaba ruborizado, no me había dado cuenta y curiosamente no quería que ella supiera que a mi me gustaba. ¡Curioso! ¿verdad? Si quieres a alguien lo lógico es hacérselo saber. Creo que es una lección de vida. Más cosas ...
Ese año mis notas fueron sorpresa para mí: 5 sobresalientes, dos notables, 2 bienes y un suficiente. En ese verano cuando me iba a examinar de amarillo en hapkido mi madre organizó un viaje a Suiza para visitar mi país de nacimiento como ya saben y a mi padre de paso.
Estaba encantado y antes de salir de viaje le dije a mi madre, viendo ms notas recién recibidas. Para el año: ¡6 sobresalientes!. En ese momento se rompió una botella que contenía aguardiente blanco que guardaba mi padre de su estancia en el invierno. No sé que pasó pero mi madre me miró y yo me puse rojo al decir lo siguiente,... bueno, en realidad no recuerdo sus palabras exactas pero sí recuerdo mi lección de vida: "no es lo mismo avaricia que ambición". La avaricia lleva al engaño y a la soberbia por la charlatanería, la ambición es personal y lleva a superar miedos y muros para conseguir una meta.
En Suiza y con mi hermana en Inglaterra - con la que hablábamos cada semana desde una cabina cerca de casa - salía en bicicleta día sí y día también para hacer la compra. Llegó un momento en que hice amistad con una cajera de un supermercado que se llama Migros. Era guapa, mayor que yo, pero guapa. Lección de vida. Que alguien sea guapo ó guapa no significa que sea mejor que otra ó preferida, pero es agradable a la vista. Cosas...
Ese verano cocinaba para mis padres, limpiaba de hierbas malas la entrada a la casa de mis padres. Entrenaba lo que podía, y que buenamente - creo - sabía hacer bien. Mi madre se había quedado en Suiza ese verano. Regresé sólo a Galicia.
Al volver de Suiza (sólo) mi maestro se rio de mí enseñando el cinturón amarillo de un amigo de la adolescencia (el que mencioné que veía conmigo la serie del coche fantástico), en el que influí para apuntarse a hapkido como, también, lo hice con mi hermana en el verano de tercero a COU, recién llegada - en tal verano - desde Inglaterra.
Con respecto al cinturón amarillo pensé que era normal pues no había hecho el examen para lo que hay que pagar unas tasas con la federación en corea.
En segundo de BUP había tenido un dilema, pues aunque había escogido ciencias puras, me llamaban la atención varias carreras universitarias, incluso algunas de letras. Un amigo mío, dos años mayor que yo, y según mi parecer: el mejor del gimnasio en las clases de Hapkido, era de mi admiración personal y como el decía que iba a hacer teleco y a mí la física y química (el profesor de 2º BUP que las impartía me hizo enamorarme de esas materias) me encantaban me decidí por ciencias puras.
Ese año (el de 3º BUP) viví junto a mis abuelos; me duchaba en el piso de mis padres ya que en casa de mis abuelos no tenían bañera pero comía con ellos y estudiaba en su casa. Mis abuelos se bañaban con ayuda de un barreño. Curiosamente ese año olvidé mi amor platónico de juventud para pensar en esa chica por la que quería luchar, citada anteriormente. Me parecía más interesante, guapa y divertida.
Mis notas en tercero fueron a menos con respecto al año anterior (2º de BUP), pero curiosamente tuve halagos importantes. Mi amigo Javier, del gimnasio a quien admiré desde que lo conocí por su educación e inteligencia, dijo delante de un amigo suyo que yo era el mejor del gimnasio.
En clases la chica por la que suspiraba en silencio se acercó a mí y me preguntó una duda sobre una clase anterior de la clase de matemáticas. Nervioso y con la mano temblorosa le expliqué la duda. Lección de vida: aún la sigo buscando. Cosas...
Una noche, cerca del instituto tuve "un romance" de un día y medio (habían sido unos besos, unas caricias y poco más,...) con tal chica. A la semana siguiente en los paseos por el patio del instituto vi a tal chica - guapa aún hoy y buena amiga mía, por cierto, - que estaba con otro, de otra clase y un año mayor. Era un galán, así que con el cabeza gacha, la di por perdida. No luché más por ella. ¿Era rencor? no lo sé, puede ser.
Ese verano de 1989 (tras finalizar 3º de BUP) fui a Suiza sólo. Cogí el autobús en Ourense y llegamos a Zurich 34 horas más o menos después. Siempre disfruté el viaje en autobús a Suiza, como lo había hecho en Avión las cuatro veces que usé este medio de transporte, también a Suiza. Pero aquel viaje fue horrible. Se podía fumar en los autocares de línea y un mequetrefe no paró de fumar en todo el viaje a pesar de habérselo pedido encarecidamente. Me cabreé mucho. Cosas...
Se pasa un control rutinario fronteriza, esta vez fue en Basel (Basilea). Al llegar a la estación de autobuses de Zurich me acerqué - está al lado - a la estación de trenes. Compré un billete simple de tren hasta Schaffhausen que era el destino de mi viaje y ciudad donde nací. Es una ciudad monumental tipo medieval muy hermosa. Junto con Stein und Rhïen son unas ciudades con encanto espacial que recomiendo visitar alguna vez que se tercie en la vida de cualquiera. Es orgullo patrio, creo.
Ese verano me centré en la flexibilidad - en mejorarla - y entrenar lo que pudiese (me había llevado el kimono). La casa de mis padres en Suiza invitaba a hacer tiempo para entrenar en el jardín coqueto e íntimo de la casa. Hasta tenia espacio para huerta en el que mi padre tenía sus tomates, judías, acelgas, hinojo, remolacha de mesa, perejil rizado, espinacas, navizas, y algún que otro producto de la tierra (nuestra Tierra) como las patatas.
Algún que otro día cocinaba yo, sabiendo que ambos trabajaban, y se encontraban la comida hecha al llegar a casa. Ese verano, como todos mis veranos en Suiza disfrutaba de mis paseos por el Munot, la piscina de Bräite y las partidas de ajedrez y dados (a tres en raya según lo conocíamos alli) mi amigo Moncho y yo.
Moncho se encontraba conmigo todos los veranos allí (desde el verano de 1986) y ... en fin lo pasábamos bien sobre todo con las bicicletas que nos llevaban a todos los lados donde había algún parque con mesas de pin-pong. Tenían la red dura pero eso no era impedimento para pasarlo bien jugando al tenis de mesa.
Volví a casa ese final de verano con la intención de incorporarme a COU. Sin darme cuenta seguí el camino de Javier - este chico que admiraba y parecía admirarme también -, pasando primero por hacer las asignaturas que había hecho él en el instituto y después en Santiago de Compostela donde hice primero de Ingeniería ya que no tenía claro cuál ingeniería hacer. A la postre acabé yendo a Vigo a hacer ingeniería de Telecomunicaciones. Tengo que decir que se me daba muy bien el dibujo técnico. Incluso pensé seriamente en hacer arquitectura en Coruña. Las dudas del inexperto.
Vibré ese año con "Perico delgado" en el tour que consiguió ganar en una pugna con el norteamericano Greg Lemond. Hasta Perico hubo grandes escaladores españoles como los mencionados anteriormente y aquellos coetáneos de perico como Alselmo Fuerte, José Luis La Guía, Cabestany, Iñaki Gastón, Pino, Julián Gorospe, que lidiaron con Millar, Fignon, Hinault, pero hasta Perico no habían llegado tan alto en el giro, y sobre todo la vuelta y el tour. Con perdón por Bahamonte y Ocaña referentes del ciclismos español y ambos ganadores del tour en la década de los 60.
Ese año de COU pasé la primera parte del curso con mis abuelos. Ese año estaba en clase la chica que fue mi amor platónico en el colegio donde cursé la EGB. Recuerdo que en clase de química había resuelto, yo únicamente, un problema. La profesora me llamó la atención para bien, me animó a estudiar y luchar por una nota alta. La verdad pensé en matrículas de honor viendo cómo evolucionaba en el curso y después de obtener un 10 en el examen de pre-socrátricos, un notable alto en física, una buena nota en un control de matemáticas, donde parecía que sobresalía - aunque no era en lo único - en dibujo técnico también y había sacado un 10 (el único en la clase) en la asignatura de lengua española.
La familia me ocultaba algo, estando yo en el verano anterior habían operado de una cadera a mi padre pero lo que sabía es que la operación fuera un éxito. No sabía dónde estaba el problema. Mi hermana había venido ese invierno a Galicia desde Inglaterra y me hizo ver que la salud de mi mamá no era buena. Decayó el ánimo durante la primavera.
El resultado es que la progresión en mis notas no fue la esperada. Veía incluso peligrar mi media que yo necesitaba para conseguir entrar en Ingeniería de Telecomunicaciones (era mi principal opción) y el selectivo (hoy PAU) era muy exigente.
La media de mis estudios de bachiller y COU bajó hasta un 7,56. Con el examen del selectivo me bajó a 5,86.
Decidí matricularme en Santiago de Compostela. En la facultad de matemáticas se impartía el curso de 1º de ingeniería que en aquella época era común a todas las ingenierías. Estudiando algo todos los días - en Santiago de Compostela -, me volví estudioso empedernido de matemáticas y física mientras disfrutaba, tal cual niño con zapatos nuevos, en clase de dibujo técnico.
En el primer año fue dedicación plena al estudio y de vez en cuando entrenaba por mi cuenta. Muchas noches, antes de cenar iba a correr al parque de la alameda de Santiago. Ese año suspendí cálculo numérico y física. En cálculo numérico me encontré con que superaba con creces la parte teórica y luego fallaba en la parte práctica. Según la profesora el resultado era suspenso.
Conocí gratamente a los profesores Pepa (de física) y Manuel Pedreira (de álgebra). Aprendí mucho de ellos sobre todo a explicar los ejercicios de las respuestas a los problemas especificados en los enunciados que ellos me sugerían que hiciera.
En verano de ese año, después de los exámenes de cálculo numérico de septiembre y de haber renunciado a presentarme al examen de física, quedé un fin de semana para ir de camping a Montalvo (Pontevedra). Desde allí mi amigo José Ramón y yo nos fuimos del camping y nos dirigimos a coruña para ver el Teresa Herrera. Ese año competían el Bayern de München, El Benfica, El Barcelona y El deportivo de la Coruña. Ganó ese torneo el Barcelona. el deportivo estaba en segunda por aquel entonces. Obtuvo el premio a equipo más deportivo y el equipo fue poco tiempo después la piedra angular de aquel superdepor que había entrenado el "zorro de Arteixo" (Arsenio Iglesias).
Aprobé tres asignaturas de las cinco de primero. Había suspendido cálculo numérico. Había renunciado a examinarme de Física. Recuerdo que me encontré en los pasillos de la facultad al profesor de Dibujo que me recriminó la decisión invitándome a espabilar. Le di la razón. Lección de vida: no te sobrevalores pero nunca te menosprecies.
Me quedaban esas dos asignaturas para superar primero. En el curso de aquella transición de Santiago de Compostela a Vigo (1991-1992) se proponía unas clases llevaderas, con sólo dos asignaturas y me propuse entrenar más de la cuenta. Recuerdo que antes de finalizar el curso 1990-1991 me fijé en una chica que estaba estudiando en la biblioteca de la facultad de matemáticas. Era muy hermosa. No la volvía a ver hasta el curso lectivo siguiente.
Recuerdo que seguía a Julia Otero en su programa de mediodía 3 por 4. Entrevistó a alguien al que le preguntó, después de ver una escena de un beso muy romántico, si era un beso que se podía superar. En aquel momento me quedé en blanco y pensé "difícil", pero escuché la respuesta del entrevistado: "seguro que se puede superar". Nunca olvidé esas palabras. Lección de vida: ¿lo ves todo resuelto y perfecto y por tanto dejas de luchar ó por el contrario tienes ganas de mejorar las cosas y hacerlas cada vez mejores? Lo primero te lleva al fracaso, lo segundo te lleva a vivir el presente.
Empujaban en el ciclismo fuerte Zimermand, Jean Francois Bernard como Óscar Sevilla, Joseba Beloki y otros gregarios de Pino ó Perico Delgado pero no llegaron a brillar como sí lo hizo Miguel Indurain en esos gran 5 tours de la década de los 90 aplacando a Bernard, Fignon, Jagni Bugno, Breukin, Ciapucci, Pantani,...
Una cosa: en Santiago, y ya matriculado otra vez en 1º de ingeniería, me pasó una vez "un gran encuentro" cuando tenía 19 años en Santiago de Compostela. Me invitaron a una fiesta en una casa de una amigas universitarias como lo era yo. Allí picamos (había un poco de todo) y estaban, hay que reconocerlo: chicas muy guapas. En una conversación con una chica de ellas me dijo que buscaba chicos de 30 años para aventurillas. Pensé, ¡vaya! la que más me gusta y... a otra cosa mariposa. De aquella tenía una cara de niño, y aún imberbe. En un momento circunstancial le dije a otra chica, pensando en una tortilla de patatas, "está buena". Ella me dijo: "a que sí".
La verdad, después de un cubata de litro lo que menos pensé fue en el cubata y sí en el trasero que me insinuó poco después de incar el diente en un trozo de la tortilla. No sé cómo decirlo, pero desperté entre bambalinas y con pájaros volando en mi cabeza. Ella semidesnuda, no sé...; pero mi reacción fue soñar despierto y me puse encima de ella e... hicimos el amor otra vez. Era mi primera vez... Bueno miento - en realidad - el anterior encuentro - me imagino que por la noche antes - fue mi primera vez, claro está, y supongo que se sigue el hilo del "Gran encuentro" con aquella. ¿qué será de ella?
Esas cosas son difíciles de olvidar y hacen superar emocionalmente cualquier encuentro e ideas remanentes de aquel 3º BUP. Después de los exámenes de curso me puse como loco a entrenar hapkido pues en julio tenía el examen de cinturón marrón. Tuve una gran suerte, el año perdido por mis veranos en Suiza los gané haciendo grados en cada clase y examen de hapkido, lo que me valió hacer pasar de azul a marrón sin pasar por el examen de azul-marrón - aunque en realidad mi maestro me examinó del cinturón completo en el examen de marrón. Lo superé con éxito.
El objetivo era hacer el examen de negro en el siguiente verano. No tenía apenas cargas lectivas, y sobre todo porque a medio año tenía aprobado cálculo numérico. Me quedaba en Santiago de Compostela medio año para superar física.
Había una librería debajo de la residencia donde vivía. Allí compré el "Coquillat" de estadística, los dos tomos del "Tipler" de física, manuales de ingeniería I y II, un libro de fórmulas matemáticas, compré el "Dickerson" de química - ahora prestado a un amigo -, y me perdía mucho por la biblioteca y el centro comercial "Simago" donde tenía una pequeña librería a que me gustaba echar un vistazo de vez en cuando.
No tenía muchas cargas lectivas, y me propuse estudiar algo todos los días para avanzar en asignaturas de segundo que me encontraría el siguiente curso (me habían pasado apuntes compañeros de Vigo). Había sacado el carnet de conducir y un amigo mío (quizá mi mejor amigo - Javi, junto con aquellos del gimnasio: Fidel, Javier, José Manuel, José Blanco, Ignacio y Alfonso) que desde COU éramos inseparables - hasta que se casó-; es normal, ... una mujer bien puesta tira más que veinte carretas (según reza el refrán) y por supuesto que un amigo - por buenos amigos que seamos- , buscará lo mejor para sí y, para más INRI, si su mujer se lo lleva a Panamá como pasó con él.
Pasamos muchas, muchas divertidas,... otras no tanto. Recuerdo que yo antes de conocerlo, en bicicleta, me gustaba subir empinadas carreteras, que por mi zona hay unas cuantas. En otoño de 1991 lo invité a venir conmigo a una zona que era muy bonita. Cogimos el coche de mi padre y algunas cosas para comer y mi tienda de campaña canadiense (ahora no se llevan). Dormimos acurrucados tanto que... en fín hasta bromeábamos sobre el hecho de acercarse tanto uno al otro, dado el frío que hizo esa noche, en aquella montaña (en tierras de Lugo). Recuerdo que después del mal trago, por lo del morbo recurrido, en bromas y la necesidad de calorcito, tuvimos una visión hermosa donde las haya. A nuestro pies todas la nubes que debió haber en el firmamento ese amanecer.
Después, juntos, salimos una noche de fiesta (de discoteca y pubs) en O Carballiño, ese verano de 1991, ambos nos dirigíamos a tomar algo reconstituyente en algún sitio, aún no elegido. Se acercaron dos chicas (a cada uno una). Bromeamos y la mía (bueno - algo pasó pues creí conocerla - me guiñó un ojo) y junto con la suya decidimos separarnos como si quisiéramos olvidar rápidamente el encuentro.
Esa noche cogí el coche, después de despedirme de mi amigo, y con mis padres en Suiza. Vivía sólo, mi hermana vivía en Madrid por aquel entonces. Me acerqué al parque municipal, esa noche, a ver la piscifactoría. Vi a una chica en el puente de acceso y que sirve, en los veranos, de trampolín para tirarse al río y hacer un buen baño. Había algunas parejas en las rocas que se veían desde el puente. Me acerqué al centro del puente y resultó ser la graciosilla que había bromeado unas horas antes conmigo, la que me había guiñado el ojo. Ella me dijo un nombre... mentirosilla - era falso-. Tengo que decir que yo también le dije un nombre falso...
Aquella noche (cogimos el coche primero) fuimos a un lugar apartado en los arrabales de O Carballiño. No hacía mucho calor pero frio alguno nada. La besé, ... estábamos paseando entorno al coche (era un coche rojo utilitario - de mi hermana que por aquel entonces vivía en Madrid-). Recuerdo que nos abrazamos contándonos intimidades. Cogí una manta que tenía en el maletero del coche y nos cubrimos para estar más abrigados.
Hicimos el amor y poco después nos quedamos dormidos en el coche. Cuando ella despertó, yo estaba caminando por los alrededores. Me dijo que era tarde para ella,... la llevé a su casa. Me comentó que estudiaba medicina en la facultad de Santiago de Compostela. Recordé, poco después, aquella noche del cubata de litro con aquella chica con la que me había estrenado en el sexo.
Esa noche, ya en casa, cené un poco. En aquella época con 19 años me hacía la limpieza de la casa, no sólo la habitación, la colada, la compra necesaria y visitaba los fines de semana a mis abuelos en la aldea de donde traía siempre mercancía de la huerta. Bueno, volviendo al meollo, recuerdo que aquella noche decidí dormir en la cama de mis padres (mis padres en Suiza, como dije).
Tuve un sueño erótico con una desconocida. Sólo recuerdo que alguien quería hacer que mucha gente se acostase con alguien -la desconocida-. Me acerqué a la cola donde había gente toda masculina. Me colé, le puse las cosas claras a quien estaba violando a aquella chica y después de unas hostias bien dadas cogí a la muchacha y tras un discurso que dejó a todos patidifusos me dirigía con ella en los brazos atravesando la fila de desgraciados hambrientos de sexo gratis. Llegué a un descampado y la curé de sus rozaduras,...
El sueño fue seguido de otro donde ella - tal desconocida - estaba encima mía tal cual el aprendiz de Sean Connery en "el nombre de la Rosa" enamorándose de la aquella belleza que le mostraba sus dotes amatorias y cuyas capacidades hacían imposible negar tal seducción hecha de gran belleza femenina. El sueño no fue como la película, y después de cambiar de postura, me veía encima de ella entregado al máximo al placer, entre ambos, compartido. Me acuerdo que había un baño cerca que se veía desde habitación donde estaba la cama en la que supuestamente estábamos haciendo el amor...
Se acabó el sueño besándole el pezón derecho;... me levanté para ir al baño. Traté de recordar todo el sueño mientras descubría el porqué me notaba húmedo y con semen en el vientre.
Repetí la última parte del sueño, en mi mente adormilada, varias veces antes de que en ... Al despertar caí en la cuenta de que la chica con la que había hecho el amor - en sueños - era una chica que se decía que era la atención y deseo de todo 1º y 2º de matemáticas. Días después un amigo mío en aquellos días me la presentó. Pensé para mis adentros que en primera persona de cerca era una chica impresionante. Recordé que era la chica en la que me había fijado al final del curso pasado en la biblioteca de la facultad de matemáticas y que me había parecido hermosa.
La segunda parte del año en Santiago fue de estudio, mucha biblioteca y me fijaba en que existía mucho postureo alrededor de aquella chica.
Me compré el "Peña I" de estadística, el libro "Curso de algebra y geometría", un libro de fórmulas matemáticas que llevaba el título: "ciencias de la ingeniería" y el libro que se titulaba: "cálculos numéricos", y alguno que otro más como el libro "Chi kum camisa de hierro", que me ha acompañado en muchos ejercicios que suelo hace antes de irme a dormir por las noches. Lección de vid: Todo necesita en la vida de guía. Cosas ...
Cerca del final del curso - hacia junio - me llamaron amigos del gimnasio para tratar de hacer un examen de primer dan de hapkido en Valencia. Estarían grandes artistas marciales de hapkido de corea. Iba a estar nuestro maestro con nosotros. En esos días recibí también la noticia de un familiar mío (era tío político) que, teniendo un accidente casero, se había roto la crisma y había fallecido. Nadie de la familia podía ir. Mis padres estaban en Suiza y mi hermana en Madrid.
Al final, entre entierro y examen en fecha cercana decliné la invitación de ir a Valencia. Mis amigos trajeron sus cinturones negros; dos amigos: el segundo dan y 1 amigo - que había empezado en tiempo conmigo con Bae - el primer dan.
En cuanto a la muerte de mi tío político mi mente sugirió el siguiente pensamiento raro: "alguien se va y alguien ocupa su lugar". Algo como en la película de "la historia nunca jamás contada" donde Juan el bautista dice que alguien tiene que irse para que brille bien el que llega, al caso de que Herodes le iba decapitar y Jesús parecía tener fama entre la muchedumbre judía que a los mandamás no gustaba. Me pareció supersticioso pero explica lo que pasa a veces con la gente mayor: "Se apartan dejando paso a los jóvenes".
Superé la asignatura que me faltaba con notable. Tenía por delante un verano relajado antes de empezar mi experiencia como "teleco" que empezaría en segundo curso en Vigo. En ese verano me dediqué a preparar una exhibición de hapkido para septiembre, coincidente con la fiestas del patrón del pueblo.
Recuerdo que, después de todo aquello vivido en Santiago, un amigo mío, entrenando juntos tiempo después que quería montar un gimnasio, me dijo cómo había perdido su virginidad. Fui incapaz de contarle mis experiencias sexuales, a pesar de ser buen amigo mío.
Le dediqué horas; mi compañero de hapkido que iba a abrir gimnasio estaba haciendo el servicio militar y apenas tenía tiempo para dedicarle a aquel evento. Mi compañero de teleco Javier no pudo estar en la exhibición y Jose Manuel tenía asuntos en Santiago y tampoco estaba con la regularidad necesaria para que los niños que participarían pudieran tener alguien que les guiara.
Por cierto, aquel año fue la de la primera champions del Fútbol club Barcelona, las olimpiadas de Barcelona y la expo de Sevilla. Fue el fin de la guerra fría y fue el año del tratado de Mastrich, pero fue el inicio de la guerra civil entre serbia y bosnia que acabaría poco después en la guerra de los Balcanes. Se acabó, también, el embargo de USA a Camboya después de 17 años. También se estrelló un airbus A320 sobre la cordillera de los Vosgos (Francia).
Yo practicaba Hapkido desde febrero de 1988 (por aquel entonces tenía 15 años). Me centré en todos los años practicados y me preparé una serie de ejercicios a hacer ese verano y con Jose Manuel (compañero que abría el gimnasio y estaba haciendo "la mili") establecimos unos ejercicios y unas coreografías que, con el visto bueno de Fidel cuando venía de permiso, hice entrenar lo mejor posible entre todos para que, llegado el momento, consiguiéramos éxito.
La exhibición fue un éxito. Después de la misma, un alumno mayor de Bae y compañero mío me dijo que se estaba pensando en hacer una agenda para alumnos de Bae, Young Joung los que debían, tras actualizarse con los detalles de técnicas que sobre el programa inicial venían en unos vídeos, prepararse bien y así sacar el cinturón negro.
Poco después: teleco en Vigo. Al llegar a Vigo lo primero que hice fue apuntarme al gimnasio donde impartía hapkido mi amigo Francisco Javier, que ya estaba entre tercero y cuarto de teleco.
Ese año compartí piso con otros tres estudiantes. Tardé en acostumbrarme a las nuevas circunstancias como la de coger un autobús todas las mañanas para ir a la facultad que se encontraba en un monte a 700 metros de altitud y a 11 km de la plaza de américa donde yo cogía el bus. No me costó mucho ...
En marzo de 1993 Fidel se hacía representante en Galicia de la asociación española de hapkido yang hu kwan. Esa primavera empezamos a adaptar el hapkido que practicábamos, que nos había enseñado Bae, Yeong Joung, intentando intercalar los Cho nam bops (técnicas de la yang Hu kwan) y que mi maestro tenía recogidas en vídeos que había mandado en 1989 la dirección de la IHF de Myung Llae, Nam a su gimnasio en Carballiño que - años después - se recogían bajo el término Hankido.
Bae (mi maestro) conoció a Antonio Camino, un gran artista marcial (en el mundo del Taekwondo y el Hapkido), y aceptó de buen grado dejar en sus manos a sus pulilos. Nunca nos dejó, y siempre que podía nos ayudaba y nos alentaba en la práctica de cualquier técnica en la que teníamos dudas. En los exámenes, casi siempre, estuvo presente.
Recuerdo hablar con Claudio - algunas veces - que era compañero de gimnasio y que daba clases a los pequeños (de 4 a 12 años). Bae como dije nos daba a los adultos y mayores de 13 años. Eran muy interesantes sus clases, a las que acudía alguna vez, en la que hablaba de los puntos de dolor que su maestro KIM le enseñaba. Él seguía viendo a su maestro KIM que vivía en Gijón. Con él sigue, de forma leal, su relación alumno-maestro.
Ese año aprobé 3 asignaturas y el laboratorio de la asignatura de informática durante las convocatorias de junio y septiembre. En ese verano coincidió en mi persona dolores de espalda que no sabía explicar. Me hablaron de Genaro borrás de muchos conocido por su vinculación con la selección de fútbol nacional durante unos años. Me dijo que mi escoliosis con 21 años no podía curarse. Métodos paliativos - me recetó unas inyecciones de vitamina b - y ejercicio físico par fortalecer la espalda. Cosas.
Recuerdo cuando que mi maestro Bae, Yeong Joung me dijo, por aquel tiempo, entrando en invierno de 1994, recordando la exhibición de verano de 1991 que yo había dirigido en ese verano en el que me vio practicar junto a dos colegas coreanos, que podría examinarme después de haber hecho todas las técnicas que se mostraban en el video de Myung Llae, Nam ya que entre los tres maestros creían que, con lo visto sobre mí, era suficiente para firmar el cinturón negro primer dan.
En Vigo, Javier enseñaba los cho nam bops, manos chinas, boxeo y mucho hapkido. Todo ello eran técnicas que yo reconocía haber entrenado con mi maestro (Bae, Yeoung Joung). Javier, por aquella época, hablaba mucho de Antonio Camino.
Entre 1993 y 1994 me habitué mucho a los cho nam bops. En esa temporada cursaba signaturas como electrónica analógica, Fifi, inglés, informática, campos electromagnéticos, estadística, entre otras además de teoría de las comunicaciones que impartía un ex-compañero de gimnasio de Carballiño Eduardo Castro Banga y cuyo padre me había dado clase en 4 de EGB. Ese año murió mi prima Teresa en un accidente de coche (la atropellaron mientras cruzaba la calle tras descender de un autobús de línea). Cosas
Indurain iba por el 4 tour, se hablaba del super depor, el Real club Celta destacaba en la Uefa ante equipos como el Aston Vila y el Nescastle. España volvía a dejarnos con la miel de los labios aunque esta vez la sangre de Luis Enrique hablaba por si sóla. El árbitro holandés, pensé tenía algo contra España... Me vino a mi mente una vez en Suiza vestido de rojo en camiseta y azul en pantalón (prendas independientes) con la que jugué un pachanga al fútbol en los campos de hierba verde en el munot en un verano cuando me sentí suizo y muy poco español. El amigo suizo me dijo que vestía como la selección de España, yo sorprendido pues no me había dado cuenta del conjunto le respondí con un despectivo "Espain, Buahh". Sinceramente no me gustaba cómo me sentía en mi pueblo y últimamente en Vigo y claro está lo extendí a todo el país.
Ese mismo verano, con unos amigos y amigas de la escuela de teleco, fuimos a la playa de Samil (en Vigo). Caminando por la arena vi una señora con un perro que me llamó la atención. Momento después - desde el paseo - un señor gritó su nombre incitándola a recoger hacia el paseo por algún motivo. Junto a ese hombre estaba una chica de larga melena rubia castaño. ¿Por qué me fijé en eso? no sé, poco después me crucé con los cuatro (los tres y el perro) yendo de camino al coche donde una amiga nuestra, con carnet, había aparcado con la intención de volver al centro de la ciudad. Fijándome en cómo la chica atendía al perro observé que ella tenía una diadema de color azul marino recogiendo el cabello.
Ese verano de 1994 cambié de domicilio. Mi prima y yo alquilamos un apartamento en la calle Cervantes. Ella empezaba ese año la universidad. Ese año aprobé electrónica de comunicaciones. No sé por qué recuerdo que en esa temporada, en primavera, muchos chicos se fijaban en una chica que decían que era guapa y simpática. Como yo era discreto en cuanto a mis actividades privadas y relaciones sexuales sólo admití que era verdad que su culo era atractivo. Días después un amigo - de entre esos varios citados - me comentó que era una chica adecuada para ser esposa y tocándome con el codo e incitándome a mirar a una compañera de estudios que era muy atractiva en cuanto a que sus curvas femeninas destacaban mucho, me dijo bajito: "y aquella para un polvo de vez en cuando". Sonreí y asumí que era posible. Por dentro pensé lo que me dijo un Claudio sobre las mujeres. Si ya tienes en casa un buen jamón, si no lo hubieras elegido, ¿para qué vas a escoger otro jamón fuera? Lección de vida. Cosas...
Ese verano me quedé en Vigo. Me interesa (pensaba)... avanzar en teleco y además crecer como hapkido-in.
En mi habitación tenía fotos de una chica llamada Judith Mascó que estuviera invitada en el programa 3 por 4 de Julia Otero. Conocí a un amigo mío (José Carlos) que estaba estudiando teleco también. Hicimos en aquellos tiempos mucha y buena amistad. Era diferente a muchos otros amigos, incluso amigas, se podía hablar de todo un poco con él sin entrar en penalidades ni juicios vanos; se hablaba lo justo de asuntos de teleco y compartíamos atracción por temas espirituales sobre todo dentro del punto de vista oriental. Teníamos a una amiga en común que tenía horas de radio en una emisora local sobre temas específicos de ayuda espiritual. Ella nos aclaró muchas dudas que nos surgían en la vida.
Hablábamos de los campos electromágnéticos y los distintos medios de comunicación y de formas de aislar y acondicionar el medio redundante en cualquier posibilidad plausible (campo cercano, campo intermedio, campo lejano...). Nos inquietaba la parte de cibernética y electrónica. Cosas...
En marzo de 1995 Antonio camino impartió un seminario en el gimnasio de Fidel. Esos días me fijé en él, en cómo se movía y cómo explicaba las técnicas que iba a enseñar.
Nos habló, fuera del tatami de cosas de su vida, de cómo meditaba y de su relación con el hapkido y el origen del hapkido gracias a su maestro Yong-baek, Won. Habló de cómo sentía a Choi Joung Sool cuando hacía las técnicas de hapkido. Él me había enseñado a meditar correctamente; al menos desde mi punto de vista, eso es lo que creo.
En la semana santa de ese 1995 pasé unos días en Madrid, en casa de una amiga de mi hermana. Ellas vivían juntas y ambas empezaban a tener ya experiencia en su trabajo dentro de su hacer "carrera profesional".
Visité Madrid con la guía de mi hermana. Llevé unas notas del trabajo de la asignatura de inglés para lo que veía en la experiencia de mi hermana una ayuda. Visitamos varios museos en otros tantos días. Disfruté mucho del museo arqueológico nacional y el museo Santa Sofía.
Un día después de visitar el museo del Prado, y recorrer el jardín botánico del prado bajando el paseo de recoletos acabamos en la estación de Atocha con la idea de ver algo que era novedoso en aquellos días - el espacio verde - dentro de la estación de Atocha.
Poco después acabamos en el retiro donde tirados sobre la hierba de un espacio entre tantos dentro de ese espacio tan especial mi hermana me ayudó en la pronunciación de mi trabajo de inglés ya escrito. Ese tarde me fijé en una chica que estaba haciendo, en un aparte de otro espacio cercano al nuestro, unos ejercicios junto con otros compañeros de danza clásica. Sentí un vámonos que llegamos tarde a clase. Que quedó en la retina esa cara de niña en la figura de ese cuerpo adolescente muy adulto...
Esa noche tuve una serie de mareo que me llevó a acostarme temprano. Había visto una película de una chica que quería triunfar como gimnasta (gimnasia rítmica, con aparatos en los qu ese compiten en individual y en grupo). Me senté sobre la cama y empecé a meditar como suelo hacer - como les he comentado - desde hacía tiempo.
Sólo pasaron dos años, la cara es la misma de Vigo - "rondó ese pensamiento en la cabeza"-. Me pregunté: ¿Qué cara? en mi mente apareció la cara de la niña del paseo de Samil y cara de la niña, ya más adulta, de quien advertía la hora de clase a sus amigas en el retir de Madrid.
El día después de aquello, por el retiro paseando - era sábado - estaba en el centro de la calle cerca desvío hacia la salida por Granada. Aparté a aquella chica de la línea de aquella bicicleta que se iba directa hacia ella, que por alguna razón extraordinaria seguía recta con su ciclista en el suelo metros atrás. Me miró, me dijo: "por poco" y después de inspirar hondo me dio un abrazo y con un gratitud superlativa mencionó la palabra "señor". No lo recuerdo bien pero creo que en aquel momento me sentí agradecido y al mismo tiempo insultado ya que me sentí viejo tras esa palabra mencionada por aquella encantadora niña ya bastante mujer.
A finales del curso universitario lectivo, en 1995, me diagnosticaron tuberculosis y me perdí exámenes las dos convocatorias siguientes y con debilidad mental que continuó hasta la convocatoria de febrero-marzo del año siguiente.
Además, el unirnos a la asociación española de hapkido yang hu kwan, con el visto bueno de Bae dado que quien era el capitán era otro coreano - amigo de mi maestro y que hubo sido compañero de gimnasio en corea -. Aunque mi maestro nos guiaba en las técnicas cuando íbamos a preguntarle, se desmarcó del proyecto viendo que tenía cobertura de un maestro conocido suyo.
En mi convalecencia, en mi casa (ese verano de 1995) después de haber estado ingresado casi 9 días, aislado debido a la posibilidad de contagio tuve sólo cuatro visitas (dos de amigos cercanos en aquel momento - uno de ellos un salvaje lo echó de la carretera, años después, y no pudiendo evitar irse contra el camión que venía de frente murió en el acto -) y un buen amigo mío - ahora en Panamá - que me visitó en el hospital -, y una prima que aprovechando que estaba en el hospital en aquellos días - parte de la familia de la hermana de mi abuelo materno, que en paz descanse - me hizo aquel regalo: "su visita").
Me dio que pensar mi convalecencia (muchos recuerdos los tenía vagos y otros olvidados - por algún motivo relacionado, quizá, por la medicación). Me preocupaba mi memoria y el hecho de que tuviera que repetir mucho mis notas de clase y los resúmenes escritos para poder sacar provecho. Mientras estudiaba lo que podía, intentaba con meditación y ejercicios de yoga y hapkido, estar en buena forma que me pudiera a ayudar a no decaer. En una tienda de libros de biblioteca esotérica me encontré un libro que asociaba enfermedades y procesos mentales y sus emociones relacionadas. Leí que la tuberculosis se debía a una emoción bloqueada por una relación con el sexo opuesto no fluida.
En aquella librería encontré libros que me complacían y compraba alguno de vez en cuando. Una vez, en el corte inglés, prima y yo nos acercamos a una exposición de libros de segunda mano. Había varios de matemáticas y otros menos científicos - en teoría -, decidí comprarme el libro que ponía en la portada "sexualidad femenina".
Ese año el Deportivo de la Coruña ganó la copa del rey, fue el quinto tour de Miguel Indurain.
Poco después de volver del aislamiento, ya en Vigo, en una ceremonia de entrega ce cinturones vi como un alumno de Javier que empezó cuatro años antes de ese otoño de 1995, muy amigo mío, recibía el cinturón marrón y yo tenía que esperar a una convocatoria posterior para hacer mi examen de cinturón negro.
Había aprobado electrónica analógica ese año como hito más importante. Había fracasado en mi intención de sacar el cinturón negro de hapkido por culpa de la enfermedad.
En eses meses de transición de 1995 y 1996 intenté estudiar lo mejor que pude asignaturas fáciles y que me ayudasen a seguir avanzando en teleco. Vivía en una casita libre del mundanal ruido de la ciudad, en zona semi-rural y paralela a la gran vía muy cerca de la plaza de América, en aquella donde la afición del Real club Celta de Vigo celebraba sus triunfos.
En Mayo de 1996, ya recuperado, estuvimos entrenando con él (Antonio Camino) en Córdoba, junto con alumnos y maestros de taekwondo y kickboxing. Nos invitó, a su casa, a varios compañeros hapkido-in de mi pueblo (O Carballiño). Fue grato el trato y a mí me pareció una gran persona.
Ese verano Javier se fue a Brasil con una beca de estudios. A mí me dejaba al frente de sus alumnos. Me dijo antes de irme que me centrase en enseñar lo que yo sabía. Así hice.
Quiero contar un hecho que marcó mi forma de ser y mi forma de actuar durante mi vida a posteriori. Me pasó con una chica de 14 años en un verano (1996) en que yo tenía 25 años al tiempo que yo estaba estudiando mi carrera de teleco. Yo me solía quedar los veranos porque me concentraba mejor en Vigo pudiendo además practicar Hapkido con mi amigo y maestro, por aquel entonces, Javier (aquel que os dije creía el mejor de mi gimnasio cuando practicábamos en el gimnasio en O Carballiño).
Ella vivía en Santiago de Compostela, estudiaba en un instituto de la ciudad. Estaba disfrutando de una excursión de fin de curso organizada por su instituto. Su cuerpo parecía el de chica adulta, y la verdad sólo le llevaba media cabeza mía. Era muy atractiva y parecía muy atrevida. Estaba yo en un concierto en Castrelos (parque municipal en Vigo) coincidiendo con las fiestas patronales en honor de la virgen de la Candelaria. Actuaban, recuerdo, Melendi, Amaral, los 4 principales que fueran a Eurovisión cantando "juntos...”, y la canción que quedó 7 en el festival "Europe´s living a celebration", y la canción que me puso unido a una chica morena, impresionante también, mientras me fijaba que ella estaba mirando y sin remedio pasó lo que pasó poco tiempo después ... "Bailar pegados es bailar". No la volví a ver hasta días después.
Aquellas canciones hicieron en 4 días consecutivos, una mirada encontrada con "juntos...", "un meneo cada uno por su lado con los Suaves", una caricia con "la oreja de Bangkok", se pasó a un baile algo improvisado y a destiempo con Melendi que nos llevó a tener unas risas.
Lo que pasó en el tercero de esos días de concierto, con aquella chica pelo castañito claro, fue con la orquesta Paris de Noia (gallega); nos estimuló el cuerpo bailando hasta reventar, canción tras canción. Nos despedimos, obligándonos casi, para vernos al día siguiente en el concierto Amaral y Sergio Dalma si no ella era capaz de cortarse las venas. Por superstición, miedo, ... muchísima emoción decidí acudir a la cita.
No se presentó, y quizá el dicho de que "lo bueno se hace esperar" hizo en mí sonreir mi rostro de oreja a oreja cuando se presentó y en el lugar acordado: la otra chica (avulense afincada en Madrid) que llevaba un ajustado top verde con flores amarillas y un pantalón vaquero negro y tenía una diadema de color azul marino que le recogía su melena lacia morenita. El cuerpo se le insinuaba demasiado atractivo ya que en esos momentos me había fijado en cómo se movía, ... sus piernas, su mirada y su sonrisa; pero aquella noche parecían sobresalir dos senos que dibujaban en mi cabeza todos los recuerdos que, de dibujo técnico y las duras e inflexibles matemáticas de trigonometría que con senos, cosenos, tangentes y cotangentes que se juntaban en la idea de:
la ecuación
cos2c+sin2y=1
solo
es una identidad universal cuando las dos funciones comparten el mismo ángulo.
Es decir,
cos2θ+sin2θ=1
siempre
es verdadera. Pero si usas ángulos distintos (c ≠ y), entonces no es una
identidad, sino una condición que relaciona dos variables.
Pasó por mi cabeza recordando la primera vez que besé a una chica de clases cuando cursaba 3 BUP. coincidía con tales matemáticas. Sí coincidía -
- con la idea de cos2θ+sin2θ que es igual a 1.
Me imaginé que dos tetas perfectas tienen más fuerza de 200 carretas y evitando salir por la tangente de intento de acostarme con ella que fue madurando mientras bailábamos juntos... y que entre canción y canción intentaba acercar mi rostro al suyo con intención de robarle un beso. Tardé, y hasta que no llegamos a la canción de Amaral "son mis amigos" no conseguí que un beso se hiciera realidad.
Pasó algo extraño, se quedó a un metro y poco de mí. Tragué saliva y no sé que pensó ella pero, cuando pensaba que me iba a bofetear e irse lejos de mí, me sonrió y luego de un rato me preguntó: ¿Puedes superar ese beso? Yo no imaginé otra cosa que formas alegres y originales de besarla, así que hice una mini obra de teatro. Pensé en hacer largo la idea del beso.
La miré y le cogí mano izquierda y le dije: "si tú eres para mí yo espero... " tragué saliva y continué besándole el dorso de la misma mano diciéndole "mi intención es amarte hasta que tú me aceptes y entonces te diré: te quiero", luego viendo que estaba escuchando en silencio lo que le decía le cogí la mano derecha, esperando a una señal suya, le pregunté ¿Saldrías con un carcamal como yo? ella que sabía que mi edad superaba en diferencia con la suya los casi 11 años me dijo que sí. Entonces siguiendo mi obra de mejora del beso pensé, y luego le di un beso en la mano derecha, primero en el dorso luego en la parte tenar de su mano derecha, le dije "creo que te quiero".
Poco después, y viendo su alegre sonrisa dibujada en su boca le llevé la mano derecha a mi cuello; luego, pensando cómo podía seguir cerré los ojos y puse mi mano izquierda en su cintura derecha. Abrí los ojos y viendo que ella había cerrado los suyos, me acerqué a su mejilla derecha y le dije "te amo". Entonces le pregunté después de que ella abriera los ojos ¿Serías madre de mis hijos? Ella, seria; se puso como la letra de la canción que en ese momentos sonaba...; ya habían pasado dos letras después de "son mis amigos", se trataba de la canción de los "celtas cortos" "20 de abril del 90" y cerró los ojos y haciendo ademán con la mano izquierda de retirarla de mi cuello pensé que aquella idea "alocada" de dos enamorados (uno adulto y otra adolescente pero..., para mí una "brillante mujer") recién conociendo la intimidades de cada cual que poco después de - fue mi impresión - que ella echara a correr lejos... empezó a sonar "bailar pegados es bailar", ella cambió la expresión de su rostro y me dio un beso en la mejilla derecha y empezamos a bailar. Ella con las manos (ambas) sobre mi cuello y yo con mis dos manos en su cintura y en un movimiento acompasado me hacía reconocer cómo sería su movimiento de cintura en un acto de intimidad sexual.
Le dije, poco después de canturrear la canción y mientras aquella sonaba de fondo, "creo que puedo esperar a que la vida nos junte y que así Dhyos lo quiera y si tú estás libre para entonces estaré dispuesto a, estando en tu vida, respetarte y quererte"...
Hubo un silencio entre los dos, aún no había acabado la canción y cuando sonaba "en un sólo salón dos bailarines" yo me acerqué un poco más y le dije besando su mejilla izquierda "te quiero" y ... Después de mirarla a los ojos me dije "échale huevos" y la invité a que me recordara y que pensara en mi cuando quisiera formar familia.
Lo que pensaron algunos compañeros míos de la carrera, después de verme irme con ella hacia la oscuridad del bosque que hay en el parque citado ... pensé "violador de menores". Lejos del tumulto fuimos a la casa donde vivía por aquel entonces que estaba cerca, curiosamente, del hotel donde ella y sus compañeras se alojaban (el hotel "Tres luces"). Bueno, no esta al lado, pero Vigo es grande. Está a 13 minutos más o menos andando. Eso es estar cerca ¿ó no?
Fue extraño pero después de estar desnudos se me olvidó que ella era menor de edad y lo hicimos con una ternura que exigía algo especial tras darme cuenta de que se echó atrás, después de charlar, reírnos y acariciarnos hasta conocer ambos los más recónditos rincones de nuestros cuerpos, cuando la invité a seguir con una penetración (me vino en ese momento una sueño que tuve cuando habiéndome pasado algo así ella (la del sueño) me dijo con determinación "Eso no".
En ese caso, ella me preguntó ¿sabes cómo puedes hacerlo sin hacerme daño, soy "virgen"?. Me acosté y le dije "ponte encima"; haz que mi pene te penetre según tú lo introduzcas al ritmo que tu marques y pon tú la presión con tus movimientos. Yo me ajustaré a ti. Creo que sentí un gemido, ... luego de acostarme en supino ella siguió mis indicaciones.
Poco a poco y después de quebrar la barrera de su himen y notar en mi pene un líquido caliente que supuse un pequeño sangrado por la cantidad notada, ella me miró y le pregunté si quería parar. Ella me dijo que se sentía bien. Le dije después del hecho ocurrido: "si queremos seguir es mejor usar un preservativo". Ella emocionada y sintiéndose respetada abrió el cajón de mi mesilla de noche diciéndole que "ahí tenía varios preservativos; yo no les había dado mucho uso, pero los compraba de vez en cuando en un supermercado de confianza de la ciudad olívica". Ella siguió a un ritmo, a su ritmo, ... Fue especial y hermoso. Ella era virgen, era adolescente y buscaba cariño y yo, creo, … la estaba amando.
Después de paciencia y ella acostumbrándose a descubrir sus particularidades íntimas, encima mía, se corrió varias veces como se dice vulgarmente. No había tenido yo muchas experiencias, pero las suficientes para entender lo que estaba pasando y mis lecturas de libros sobre el sexo en mujeres, el tantra sexual,... las posibilidades que ofrecen ciertas posturas que me atreví a compartir con ella y esas otras cosas que yo había leído.
Hasta altas horas de la madrugada estuvimos investigando su cuerpo usando posturas en las que ella, conmigo, sentía placer. Aquella experiencia fue inolvidable para mí, supuso un antes y después en mis relaciones con las mujeres.
Me levanté sobre las 10:30 de la mañana. Ella no estaba. Llegué a pensar que había sido un sueño, ... hermoso sueño. Me encontré una pinza que sujetaba el pelo en la habitación de color negro. Vi una vela a medio acabar. Podía ser todo lo negativo que mis pensamientos rumiantes y necios querían hacerme sentir, pero había sido verdad.
Medité muchas noches antes de quedarme dormido y hasta era capaz de quedarme meditando en lotto algo más de una hora sin mover las piernas. Puse cosas en claro y otras las di por finiquitadas - eran cosas de algunos "amigos" -. Cosas...
Como dije fui una persona tímida y se rompió esa circunstancia con ella, aquella citada anteriormente - la de la virginidad robada -; pero, después de aquella experiencia, fui más comedido y discreto en mi vida personal y en mis relaciones íntimas.
Algo que me ronrroneaba la cabeza me decía: "hay que cambiar cosas...".
Poco después tuve un encuentro, en verano de 1996, meditando. Se presentó mi ángel de la guarda. Repasé varias veces mi mundo particular con él. Dado mis dificultades para memorizar me aconsejó leer varias veces los textos de mis asignaturas de carrera, de principio a fin y luego hacer resúmenes con mis propias palabras. Sobre ella, a una pregunta mía, me dijo ten paciencia …, no me dijo nada más. Mi ángel de la guarda me invitó a seguir muchos consejos. Desde entonces no obedezco otra cosa.
Después de aquel encuentro y recapitulando todo cuánto me había sucedido hasta entonces ... muchas noches tratando de ver qué me pasaba y por qué no daba avanzado en teleco. Hablé con José Carlos que era un amigo que, como yo, había empezado en Santiago. No lo dije, pero hicimos el curso de reiki I juntos en Vigo ese verano. Teníamos bastantes cosas en común y charlas largas y profundas ... a pesar de ello fui incapaz de contarle mis experiencias vividas en cuanto al sexo, sobre todo, con respecto a aquella morenita que aparecía en mi vida como las aguas del Gadiana en esa zona conocida como "ojos del guadiana". Se van y vienen según el tiempo. Lección de vida: "Esperar nada de nadie". Cosas...
Después de aquel verano puedo decir que un par de episodios con problemas de espalda, un episodio por tuberculosis y la obligada "mili", que pude sustituir por trabajos de voluntariado en la delegación de alumnos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicaciones, hicieron causar retraso - en mi idea original - con mis estudios universitarios de "Teleco".
Después
de aquellas formas de mindfullness (en ese verano de 1996) y dado que me vía remontando
en "mi angliru particular" viendo mi camino perdido y, tras
"subir esa cuesta" que me hacía recuperar ese tiempo perdido. Mi amigo Javier estaba en
Brasil con una beca de estudios, tras haber presentado su proyecto fin de
carrera como cito anteriormente. Le estaba sustituyendo como monitor de Hapkido
en el gimnasio Simón en Vigo. Me reportó un sueldo pequeño, pero sueldo. Fueron
mis primeros sueldos (el mejor mes: 13000 pesetas).
Me
había examinado de informática por 3 vez, examinado de fofo /fundamentos de los
ordenadores por 3 vez, electroacústica 1 vez, teoría de la comunicación por 3
vez también, suspendí todos esos exámenes. Sin embargo, hice bien el
laboratorio de electroacústica con buena nota a la primera, electrónica digital
a la segunda con un 8, al igual que el laboratorio correspondiente a la
primera. hablando con mi amigo y compañero de carrera y maestro en de hapkido
en Vigo, una vez había vuelto de Brasil. Me comentó que estaba usando el
algoritmo de vitervi para hacer un algoritmo que debía hacer en su proyecto fin
de carrera. Según él entendía no comprendía qué mal veía en mi percepción del
citado algoritmo. Aquello, cuando en mi cabeza era fácil tener ideas
contraproducentes, me dio que pensar.
De
aquella vivía cerca de vía norte, con mi prima. Ella acabaría ese año su
diplomatura. Vivíamos cerca de los cines Norte. Casi todas las semanas íbamos a
jornadas del espectador en la que era más barato.
En
aquellos días tuve sueños horribles y algún que otro sobresalto agradable pero
extraño mientras descansaba dormitando entre meditación y meditación. Pedí
ayuda a mi amiga la del programa de radio en una emisora local. Me trabajó con
ciertas técnicas que me ayudaron a ver mis limitaciones y según ella: no
conseguía ser dueño de mis emociones y por tanto talentos. Tenía que, como se
suele decir: "coger el toro por los cuernos".
Aprobé
asignaturas importantes, con ayuda de pasantía, pues en clases las lecciones
las veía claras, pero a la hora de estudiar en casa ó en las bibliotecas mis
horas de estudio empezaban a ser sesiones de repetición "sin chica ni
limoná", es decir, como si no consiguiese hacer mis resúmenes claros y con
cierta lógica. En aquella época en mis contactos de teleco se sumaban amigos
comunes con José Carlos, entre los que se sumaban Eduardo, Marcos, David
y Roberto (unas lumbreras), de su círculo más cercano.
En
aquellos días vi que un amigo cercano estaba hurgando en mi vida personal, como
si no le fuera con él la carrera y si los asuntos personales de ciertas
personas, entre ellas la mía. Llegó a mi casa una compañera de teleco, amiga en
común, con intención de acostarse conmigo. El año anterior ya me lo había
propuesto después de un día de baile entre ella, yo, Matías y otra chica que se
había sumado al ruedo. Aquel día ella, después de decirle yo que no quería me
había tildado de incorruptible. Cosas...
Volviendo
a ese día con ella en el vestíbulo del piso donde vivía y yo... en fin llegamos
a mi habitación con la idea de llevarme, creo unos apuntes. Se sentó en la cama
y yo me dispuse al lado para hablarle de los apuntes. La conversación cogió
tintes de deyavú del año anterior y se reclinó sobre el colchón. Yo me levanté,
le dije que estaba equivocado conmigo. Casi, medio enfadado, la eché de casa.
¿Saben quién vino dos días después? El chico al que le interesaba colocarme
como marido de la chica mencionada anteriormente, y ¿le preocupaba algo algún
tema de teleco? no. Sólo le importaba mi vida sexual...
Esa
tarde, con él delante en mi zona de estudio dentro de mi habitación, me enfadé.
Me enteré, según se veía lo que me dijo en la conversación que, a alguien de la
familia de la citada chica, aquella que Matías estaba empeñado en metérmela
como buena esposa, quería saber la opinión de otra mujer con la que
"hubiese follado" antes. Le dije no sé qué quieres ni quién quiere
algo así, pero en una relación entre esa chica y yo debe ser cosa de ella y
yo.
En
aquellos días, estando agotadas las prórrogas para el evitar el servicio
militar, decidí acogerme a hacer un voluntariado. Las circunstancias
facilitaron que lo llevase a cabo como actividades de voluntariado en la
delegación de alumnos de teleco. Me asignaron tareas; debía recoger información
de todas las actividades que estaban disponibles para los alumnos, algunas
dependientes de la delegación y otras que estaban asociadas a departamentos de
investigación de la escuela, tales como la sección de radio-aficcionado,
robótica, comunicaciones por redes que favorecían compartir escenarios
virtuales como juegos tipo "carke" - creo recordar -.
En
ese final de curso de 1997 hicimos la orla toda la camarilla de teleco que
había empezado en Santiago de Compostela. Javier, ese año, cambió el programa
de clases y se ajustaba sólo a brasiliam jujitsu.
Ese
verano de 1997, sin mi prima, vinieron dos amigos citados con anterioridad al
piso. Eran David y Roberto.
En
ese verano, después de los exámenes de 2ª convocatoria la final de curso,
compartimos unas tablas de quesos y carnes entre algunos amigos que
habíamos empezado en Santiago. Mientras comíamos aquellos manjares, en un local
en zona de la C/Rosalía de Castro, hablamos de los exámenes y el comportamiento
de algunos profesores. Me interesé en ello y me dijeron que algunos profesores
que compartían horas de fiesta y copas en algunos locales de la ciudad olívica
(Vigo). Para mi sorpresa un profesor, y confirmado por otros de su quinta, se
le escapó decir que muchos alumnos eran como ganado que servían para completar,
con sus respuestas de examen, los cursos de doctorado que profesores hacían y
que servían para demostrar horas de investigación. A mayores, esas investigaciones
suponían engordar currículum, y conseguir algún día plaza fija en la escuela.
Me
llevaba bien con Roberto, pero David era insoportable. Todo era desorden y
suciedad detrás de su estela. Me decían que cuando bebía en las escapadas
nocturnas tenía roto mobiliario urbano. Me dije para mis adentros: "esta
persona tiene unas notas altísimas, es un auténtica lumbrera, tiene una pareja
que cuando la trae quiere hacernos creer que es un auténtico follador”, ...
Esta gente es la que la industria responsable y adulta promueve como gente
trabajadora, digna de sueldos más que dignos y que deberían ser referente en la
sociedad. Me reflexión siguiente fue: "apaga y vámonos".
Mi
sorpresa fue cuando un amigo con el que estaba haciendo amistad (Felipe) - por
cierto, gracias a él descubrí el programa del BNG que me sorprendió gratamente
salvo por el detalle de no querer rechazar las políticas independentistas no
sólo de Galicia sino también del País Vasco.
Leyendo
aquel programa creí que tal política alejaba a mucha gente de las ventajas del
buen hacer de sus políticas y además podía alimentar discordia y separatismo
entre personas de izquierda sólo por el hecho de que muchas personas
socialistas de pro al ver rechazada la religión católica en sus políticas
directamente ya no les votan. De ahí que desde poco después de ganar el PP las
elecciones en 1994 se establecía una corriente de opinión que establecía que
los partidos de izquierda alimentaban el ateísmo.
Volviendo
a Felipe, éste me contaba que en la universidad cuando se otorgaban dineros de
la administración para investigación a una facultad, el reparto era en función
del número de matriculados. Sin embargo, curiosamente, por ley un profesor está
obligado a aprobar el 10% de los alumnos que se matriculaban, en un curso
lectivo, en cuanto a cualquier asignatura universitaria. Todo me encajaba en
una absurda forma de actuar de algunos profesores de ciertos laboratorios
asociados a departamentos de investigación y especialidades universitarias se
conocían entre los alumnos - en los pasillos de teleco - como aquellos
militantes de la república bananera.
Después
de aquello, como si de repente, no fuera conmigo la cosa me centré en mis
cosas. En ese invierno de 1997 hablando con Simón González (gran sensei de kick
boxing y ganador en varios campeonatos a nivel europeo y mundial) le sugerí
proponer el gimnasio como un centro de actividades deportivas que fueran
subvencionadas por la fundación de la universidad de Vigo. Aceptó y unos días
después de arreglar el papeleo en el centro pertinente la actividad de hapkido
se incluía en el conjunto de actividades deportivas que la universidad
promocionaba.
Los
martes y jueves a las 7 de la mañana impartí clases todo el curso lectivo de
ese 1997/1998. Hubo días de 0 alumnos, lo reconozco, pero estuvo bien. Se
habían apuntado 9 alumnos a mi actividad. Como lo cortés no quita lo
valiente, iba los días de clases de mi amigo Javier.
En
julio de ese año 1997 en vinos - donde salíamos algunos compañeros - cansado me
fuí a casa cansado de Matías y sus estupideces. Esa noche, en casa me tomé una
ducha y volví a vinos yo sólo para disfrutar sin que nadie me marcase mi
agenda. Fui cabreado, pero volví acompañado y con la sonrisa en la boca. No me
lo esperaba. Solía entrar al nos - todo de frente - pero entrando en aquel
espacio común a varios garitos de copas, me quedé en la entrada junto a varios
amigos que conocía. Al cabo de un rato entraba ella con varias
amigas. Ni corto ni perezoso solté un "a esa chica la conozco". Mis
amigos queriendo pincharme la incitaron a vernos frente a frente y juntarnos,
como si la idea era ¿a ver si es verdad? saben qué pasó. Venía con el pelo
lacio, morena y encantadora.
Se
acercó a mi atrevida, pero no olvidando a sus amigas a las que les dijo que
esperasen un momento que quería hablar con aquel desconocido que decía que la
conocía. Cuando se acercó a mí, me reconoció. Sonrió, me acarició el rostro y,
después de coger la diadema del pelo, me la puso sobre mi pelo. Estuvimos sus
amigas, mis amigos, ella y yo hablando de todo un poco. Hasta que nos echaron
aguantamos.
Nos
fuimos a tres luces, donde una vez ya habíamos pernoctado....
En
ese verano, tras un examen suspenso en la asignatura que impartía la esposa de
Fernando López (radiocomunicaciones) fui a la revisión; la fecha de la revisión
del examen estaba indicada en el panel de información del pasillo del
departamento correspondiente. Me había avisado el chico que siempre tenía el
vicio de querer saber qué pensaba sobre alguna chica en particular y me trataba
de liarme sin preguntar ni si quiera si estaba de lo quería.
Estaba
en Carballiño y salí a Vigo en el coche de mi padre. Ese chico (al que le
interesaba mucho mi vida personal) tenía en común un amigo ("José
Manuel") con el que había compartido horas de estudio en la biblioteca
pública - estudiábamos juntos electrónica digital, electroacústica,
informática, estadística y campos electromagnéticos-. Nos apoyábamos mucho
durante una buena temporada. Le doy las gracias. Cosas... En cambio, el
otro, jamás hizo algo así.
Últimamente
tal elemento quería saber mucho de mis amigos de mi pueblo. Me hizo creer que
era "un amigo". Me estaba mosqueando mucho su extraña forma de
amistad, muy interesado y nunca agradecido. Cosas
Volviendo
a la revisión del examen de radiocomunicaciones quise preguntar sobre un
problema en particular. Había dos profesoras, María de Antenas y Verónica (la
susodicha). Verónica fingió estar mal. María quiso explicarme que la materia no
era la suya así que me dijo que la nota era difícilmente cambiable. Me sentí
como si me violaran.
Fue
ese verano (en 1997) cuando un amigo y yo estuvimos en el gimnasio hasta tarde.
No había ido nadie más. Al acabar nos duchamos y salimos juntos. Cerré el
gimnasio. Era buen amigo de Javier y me decía que en Carballiño debía haber
buen maestro pues todos los alumnos de ese maestro le sorprendían gratamente.
Él había sido campeón de España, en su peso, en Taekwondo.
Después
de despedirnos y eran cerca de las 11 de la noche, y cuando mi amigo enfilaba
hacia arriba, no sé cómo vi a ella que se cruzaba con él y después de saludarle
y desearle unas buenas noches nos abrazamos como si llevásemos años sin vernos.
Le pregunté: ¿En un campamento de verano? me respondió: ¿para qué lo
preguntabas si ya lo sabes?
Fuimos
caminando hacia la zona de churruca, estuvimos unos momentos tomando algo en el
bar de Morris y luego de divertirnos un poco, fuimos a mi casa donde aquel día
estaba sólo yo. No estaban ni David ni roberto.
Ya
en casa le dije si quería tomar una infusión de menta poleo. La tomamos en el
salón donde había un sofá muy cómodo. La verdad es que sí lo era y recuerdo que
un amigo mío, la noche antes de ir a la feria simo de Madrid, durmiera en él.
Durmió invitado en casa de Alcalá de henares de mi hermana, yo durmiera en el
sofá de su casa. Retomando el hecho de la conversación sobre el sofá quería
decir que aquel amigo, con el que nos veíamos casi siempre en la biblioteca ó
en las revisiones de los exámenes, me dijo la mañana siguiente que había
dormido estupendamente.
Estuvimos
en el sofá juntito los dos, ella encima mía... Saben la escena donde el actor
secundario y su novia tienen una escena romántica (me lo recuerdo mucho)
-----
en
aquella película en que Bruce Willis tiene que salvar al presidente de USA
junto con tal amigo (el actor secundario de color) en el que cuando se acaba la
película prácticamente, Bruce Willis consigue reducir a un franco tirador
colocado en una torre de iluminación y el amigo a lomos de un caballo coge el
balón (había sido jugador de la NFL) que le pasa un antiguo compañero y desde
el centro del campo lo lanza impactándolo por entero en los morros del
presidente.
La
escena "mola" como el programa de televisión. Por cierto, rompió el tabique,
pero salvó la vida justo después de caerse desplomado antes del disparo que sobre
él había hecho el francotirador. Carambola. Cosas...
Saben
los que es estar agradecido por aquellas visitas, sentir su cariño, estar
enamorado, ...y no tener su dirección ó un teléfono con el que comunicarme con
ella cuando está lejos, porque siempre pensaba en preguntárselo por las
mañanas. Hicimos el amor y nos amamos, quizá como nunca, … y nos sentimos tal
cual la película "el mundo bajo nuestros pies" de Gregory Peck y
Antony Quinn; conclusión: volvió por la mañana a irse sin despedirse y antes de
que me despertase. Cosas...
Después
de un fin de semana en casa de mis padres, volví al piso donde paraba en Vigo.
Se acababa el contrato de alquiler y, pocos días antes de devolver las
llaves a sus legítimos dueños, repartimos las tareas de limpieza del piso.
Volví un día al piso y cuando esperaba estar todo listo para la entrega de
llaves me encontré que David no había prometido con sus tareas. Pillé un cabreo
monumental, tal Harry Potter con las fuerzas de mal que no se ven pero que se
sabe que son culpables, ... bueno ya me entienden.
Limpié
lo que el "genio" de David no quiso hacer a pesar de estar pactado y
haber dado su palabra. Al día siguiente en teleco, me acerqué a la mesa donde
estaba David y su prole encandilada. No dije nada salvo: "David, no
has limpiado ni el baño ni la parte de la cocina que te correspondía".
Desde aquel día no volví a ver su camarilla salvo Jose Carlos con el que seguí
manteniendo la amistad; años después compartiríamos alguna aventurilla en
Madrid.
Ese
año ganó la champions el Real Madrid, el deportivo falló el penalty que dio la
liga al Barcelona. El deportivo le ganara al Real Madrid en el Santiago
Bernabeu por 2-3.
Fue
una época difícil pues me costaba concentrarme. Me apoyé en la práctica del
hapkido que me sirvió para mantener mi mente despierta y ágil. Aunque, desde
cierto tiempo en adelante, se empezaron a compartir clases con la nuestra, como
el kick-boxing, wing chum, lucha libre y por supuesto BJJ (brasiliam jujitsu).
¿Saben
quién vino días después a hacerme una visita e interesarme por mi vida
particular? el señor Matías que aparece para saber qué bien me va en la vida y
nunca para ayudar a los problemas que pudiera tener. Le invité a comer, hice
lentejas con los añadidos que me había sugerido ella, mi chica.
Aquel majadero, cínico y miserable dijo que quería repetir. Mientras pensaba
"Ole por ella" maldecía la hora en que di mi
confianza en aquel desgraciado que de la generación de Santiago parecía mi
coche escoba y que desde que empezó a interesarse por mí me informé de que
algunos compañeros de universidad convertidos en ganado tenían topos en sus
vidas - compañeros de clase - que recibían algo de beneficio por interferir en
la vida de los alumnos para favorecer sus buenas respuestas en los exámenes de
interés de la república bananera pero sin embargo obteníamos suspensos
como recompensa.
Que
yo fuera uno de ellos (ganado) y que Matías intentara que mi vida personal
fuera como querían sus jefes - sin dejar libre mi propia elección personal - al
igual que hizo lo posible para influir en la relación con mis padres a quienes,
conmigo en casa, visitó varias veces a lo largo de varios años. ¿Por qué se
interesaba tanto por mi relación con Javier mi amigo y compañero de
hapkido?
Lo
que no entiendo es porque venía a visitarme, con su trabajo en una empresa de
Ourense para preguntarme por relaciones de pareja de amigos ó de asuntos
profesionales con respecto a su trabajo personal y profesional.
Estando
cursando algunas asignaturas de cuarto y algunas pocas de quinto empecé a
preocuparme por las líneas de proyectos fin de carrera se proponían en el
tablón del laboratorio en el buscaba hacerlo. Quería ver el final del túnel de
mi vida universitaria. Tenía ganas...
Cuando
me sentía dispuesto a comerme el mundo - por el cabreo, supongo - me empecé a
sentir extraño, involucionado y siempre triste y solitario por los pasillos de
teleco. Acudí a un psiquiatra de renombre en Ourense, por consejo de nuestro
médico de familia. Al final del curso 1997/1998 Me diagnosticó
"esquizofrenia". Sentir pensamientos que me parecían ajenos a mi ser
interno parecía signo de algún síntoma de esquizofrenia. El primer diagnóstico
fue "trastorno esquizoafectivo".
Ese
curso 1998/1999 y después de cambiar de vivienda otra vez (Viví durante ese
curso en el hostal Águila perteneciente a la cadena de hoteles Compostela de un
amigo de la familia de mi padre) me pasó una cosa que me dio que pensar. En una
revisión de Fofo (fundamentos de los ordenadores) me sugirió Martín LLamas -
otro bananero irresponsable que en el plan nuevo sugirió - de primera mano me
enteré dado un amigo en común informático que llegó a intimar con él - abrir la
mano en exámenes de asignaturas afines a su departamento que él
controlaba y que dos años después de conseguir aumentar, con creces, el número
de matriculados, cambió radicalmente la forma de formular los exámenes
suspendiendo más del 80 % la asignatura para, por supuesto, obtener más dinero
para investigación. Cosas.
No
fue todo, un día después de haber cumplido con el voluntariado para suplir el
servicio militar había hecho muchas amistades en los distintos laboratorios
libres para actividades extrauniversitarias para alumnos de la universidad no
sólo la escuela, me encontré por los pasillos de la escuela alguna personas que
comprendí involucradas en aprovecharse del talento de algunos alumnos de forma
indigna, reprobable y poco menos que delictiva y de juzgado de guardia,...¿por
qué digo esto? en aquellos pasillos los profesores Fernando López, Pedro, López
Ardao, Martín Llamas, Raúl, Verónica, un profesor de electrónica de
comunicaciones II, y Chema (antiguo trabajador en el ministerio de defensa) y
alguien que no me esperaba: Beatriz de Teoría de las comunicaciones junto con
Eduardo Castro Banga estaban discutiendo sobre los ejercicios que en aquel
último examen de Teoría de la comunicaciones y mi nombre estaba envuelto en la
pregunta que formulara Fernando López al respecto de una de las
preguntas.
La
pregunta fue: "¿Quién de los 4 hizo la respuesta más elegante?" Me
quedé un rato escuchando al ver que se mencionaba mi nombre y al estar alerta
de quienes estaban hablando. Dijeron: uno de los que estaban suspendidos, -
poco después mencionaron mi nombre -. Martín Llamas dijo al grupo que no estaba
dispuesto a cambiarse al plan nuevo. Pedro dijo que era un chico que se le
daban bien las preguntas difíciles y resolver con algoritmos de forma fácil y
que podía intentarse conseguir alimentar el servicio con personas que fueran de
su entorno para conseguir ablandarlo. Creo que llegué a rechinar mis dientes.
Estuve
a punto de exclamar un improperio, pero aguanté y después de un momento,
Eduardo sugirió no hacerle más la cama, pues ya había pagado suficientemente
con creces los aprobados. … respiré hondo y haciendo de tripas corazón y con
grandísimo disimulo atravesé los metros que quedaban de pasillo en cruz que
llegaba hasta ellos y, después de mirarlos a todos sus desvergonzados rostros,
simplemente les dije: buenas noches, hasta mañana.
Recuerdo
que un amigo mío que conocí en esa época y del plan nuevo me había comentado
cosas al respecto, y como han podido leer anteriormente ya se indica que
realmente ocurría de verdad.
Cambiando
de tema ese año 1999 empezaba la liga de fútbol que ganaría el Deportivo de la
coruña con Javier Irureta al Frente como entrenador.
Por
cierto, conseguí en ese 1999 tener prácticamente acabado el 90 % de las
asignaturas superadas. Me faltaban 6 asignaturas por superar y una de ellas era
la asignatura de señales biomédicas y su laboratorio correspondiente. Mi
interés en esa asignatura era grande ya que quería que fuera mi campo
profesional de trabajo y mi intención era alimentar ese terreno como futuro
trabajo de investigación. Como dijera una vez ramón Hermida en clase de Fifi
(fundamentos de la ingeniería) que se trataban de seminarios impartidos por
profesores de los distintos departamentos de la escuela, de empresarios que
habían estudiado en la escuela entre otras... Ramón había dicho "me
parecía un campo en el que podía ser útil".
Esto
lo tenía muy claro. Elegí el camino de la especialidad de comunicaciones y la
cronobioingeniería como mi asunto personal como el campo profesional en que
realizarme como investigador; sólo había cambiado el foco de mis intenciones
primeras tras "ser un teleco" olvidando la electrónica y la
electroacústica - esta de momento -.
En
el año 2000 había alquilado un apartamento junto a peritos y empresariales en
la calle Torrecedeira. Mi compañero de piso era mi amigo Javier que desde el
instituto éramos muy amigos y estaba trabajando en aquellos días para
electromecánicas Alonso, empresa que hacía trabajos para los astilleros
"Barreras e hijos".
Tras
conseguir, con medicinas bastante agresivas, pero con pensamientos razonables y
lógicos, hacerme un sitio como proyectando en el laboratorio de
cronobioingeniería conseguí superar todas las asignaturas a pesar de las
piedras que me hubieron puesto encima.
Después
de presentar el proyecto fin de carrera el 26 de abril de 2002, acabé la
carrera. Nota final extrapolada: 6,64.
La
situación parecía alagüeña. Estaba en casa de mis padres y me habían dado de
alta y quitado la medicación. Busqué donde empezar mi vida laboral...
El
intentar buscar trabajo me frustró. Nadie parecía responder a mis cartas con mi
C.V.; eso supuso, supongo y valga la redundancia, fue el detonante de una
crisis de ansiedad
Decidí
refugiarme en mis padres y después de pasar por varios meses buscando trabajo
hice un curso de monitor de Aerobic. No sé el porqué: pude elegir un curso de
1000 horas de programador de autómatas en la ciudad de Ourense, pero elegí
"Aerobic" y seguir practicando hapkido cerca de casa.
Era
septiembre de 2002. Sólo pensaba en hapkido y cronobioingeniería. Poco
después de acabar el curso de aerobic me puse a hacer un curso de inglés -
atención al cliente-. Mejoré mi speaking pero habiendo dejado de entrenar
hapkido empecé a sentirme mal e ingresé en agudos en el hospital de Ourense. Al
salir decidí hacer algo que complementase mi C.V. y decidí volver a entrenar
Hapkido al mismo tiempo que empezaba un curso en Ourense de networking. El
CCNA. Era octubre de 2002.
En
enero de 2003 me examiné de cinturón marrón-negro en el sistema de
Hoshin-hapkido que Claudio (citado en los primeros párrafos) impartía en su
gimnasio de O Carballiño.
Hice
el curso de CCNA con éxito. A pesar de un compañero Santiago (repugnaba su
forma de ser) y de dos chicos novatos que sólo sabían tocar las pelotas en
clase y generar confusión con sus preguntas el curso fue un curso bien
aprovechado. Aprendí mucho, de hecho, en el examen hecho en clase y sin apuntes
- constaba de 100 preguntas - contesté a 95 con pleno acierto.
Al
acabar el curso de networking (CCNA de cisco-system), a finales de mayo,
estando mis padres pasando una estancia en al parador de Tui, quería que
ella se acercara a mi casa (más bien, casa de mis padres). Me
acuerdo de su fragancia, de sus senos firmes cabalgando al unísono con su
cintura sobre todo mi cuerpo, acostado y entregado, a su forma de practicar
sexo y de hacerme el amor -pasaron por mi mente recuerdos de aquella primera
vez para ella en la que yo fui el elegido -, fue especial y ... algo más. Fue
un deseo no cumplido.
Aquel
verano de 2003, empecé a trabajar, aquel verano para sacar unas pelillas, en
Adolfo Dominguez como mozo de almacén. Poco después se me pasó la oportunidad
de estar con ella, después de intentar hacer el master de biotecnología en
Barcelona (octubre de ese año 2003), una vez hube acabado el contrato en Adolfo
Domínguez.
La
idea era estudiar algo que yo quería y sabía que me abriría puertas de trabajo
en la capital, que me serviría para estar cerca de ella (donde estaba ella
viviendo, según me había dicho en su día cuando fue a visitarme al gimnasio).
.-------
Me
había matriculado en el citado Máster y cuando llevaba dos semanas volví a
sentir el malestar que sentí antes de ser diagnosticado enfermo de
esquizofrenia. Anulé la matrícula y estuve unas semanas en casa de mi hermana.
Por eso digo que se me pasó la oportunidad de estar con ella; ...poco después
muy "depre" - pues según parece ella había conocido a otro-.
---------------------...
En
ese periodo, días después de volver de Cataluña envié C.V., desde Galicia, a
empresas del sector pensando en situarme en Madrid. No recibí respuesta alguna
por parte de alguna empresa. Fui a Madrid unos días invitado por mi hermana y
aproveché esos días, aquel verano de 2004, en Madrid para enviar más C.V.,
sobre mi persona, a algunas empresas de la capital.
Aprovechando
que tenía amigo personal trabajando en correos en Madrid, en tiempos de
carnavales, nos fuimos de "caza" a la zona de la movida madrileña.
Nos recorrimos varios puntos conocidos y muy concurridos. Regresé con él a su casa,
pero en vez de ir a Alcalá de Henares a dónde debía volver, regresé a las zonas
de movida yo sólo. Caminando por las calles cercanas a metro "Bilbao"
venía hacia a mí una chica tambaleándose. Estaba ebria (demasiado diría yo) con
un traje de Pitufina y con un gorro verde, y se le apreciaba una peluca de pelo
negro.
No
supe que hacer salvo decirle que lo mejor era dormir "la mona" en
algún sitio seguro. Sólo se me ocurrió llevarla a una habitación en un hostal u
hotel de la zona. Pocos metros después de sujetarla y, dado que pesaba "la
tía" de lo lindo (ya que apenas se sustentaba por ella misma), entré con
ella en un hostal de mala muerte (viejo, sucio y de olor nauseabundo). Pagué
por adelantado y, ... después de ducharla (era realmente guapa) pues ella no
era capaz de hacerlo, la metí en una cama.
Había
dos camas simples y yo, después de arroparla, me fijé en ella y descubrí al
pasar la mano por su cabeza que en realidad era rubia -quitándole la peluca
algo mojada por la ducha-. Supuse que había venido a Madrid de marcha; después
de un rato admirándola, y dado que estaba dormida la dejé dormir y, yo me
acosté en la otra cama. Poco después de las cinco de la noche, que me levanté
al baño a hacer mis necesidades; comprobé que ella ya no estaba.
Días
después regresé a casa de mis padres en O Carballiño (Ourense) ya que no
encontraba trabajo.
En
semana santa coincidió estar en Alcalá de Henares e intentar enviar otra remesa
de C.V. a otras conocidas empresas del sector. Lo intenté durante 5 días días.
Tras
siete días y ya después de semana santa, en Alcalá de Henares, me acerqué a un
pub. Debían ser poco más de medianoche y me acerqué a la barra a pedir una
consumición. Cuando iba levantar la mano para llamar la atención del camarero
giré la cabeza hacia mi izquierda. Al fondo estaba una chica vestida
completamente de negro que me llamó la atención ...
Poco
después estaba delante de ella y, viendo que estaba sóla y con una botella de
agua mineral en la mano derecha, le pedí si me daba un poco de su agua. Ella me
sonrío y me dio la botella. Poco después me hallé con ella hablando en un sofá
del local y ... no recuerdo nada de lo que ocurrió después hasta el recuerdo de
estar hablando largo y tendido en el sofá de su casa semidesnudos y ...
Después
de vestirnos y ofrecernos carantoñas me dijo en el umbral de su casa antes de
atravesarlo para irme "ahí tienes mi teléfono, llámame y otro día acabas
lo que empezaste". Un poco absorto me día cuenta por lo que me decía en
lenguaje corporal que habíamos hecho el amor, pero no había acabado mi
faena".
Ya
en Galicia, otra vez, mi vida me dio una oportunidad laboral entrando a
trabajar (en verano de 2005) en una empresa llamada Getinsa ingenieros. Allí
maduré como profesional ingeniero, y después de un tiempo vi la oportunidad de
irme a Madrid, donde vivía mi hermana, para hacer el Máster oficial de
Telemedicina y Bioingeniería que organiza la UPM con los ahorros gracias a a lo
ganado durante mi vida laboral.
Allí
mientras estudiaba conseguí hacerme un lugar en la línea de investigación del
GBT (grupo de Bioingeniería y Telemedicina del laboratorio de fotónica de la
facultad de Ingeniería Técnica Superior de Telecomunicaciones de la UPM). En el
caminar desde Alcalá de Henares hasta la Facultad una chica me sonreía en la
vida. Compartíamos camino desde el metro a su facultad y su conversación era
agradable. Su nombre: `"no sé decirlo, diré que eran dos y muy parecidas,
por aquel entonces, sólo que una era morena ó eso creía y la otra castañita,
aquella que me hacía sentirme "depre"´ por Galicia.
Acabé
el Máster con buena nota y apareció el trabajo de investigador en un hospital
de importancia en la provincia de Madrid. Al mismo tiempo empecé a ver la chica
que parecía querer algo más que hablar conmigo y con la que coincidía muchas
veces yendo hacia el campus. Ella (estaba diferente a cómo la recordaba) iba a
Enfermería y Biología (hacía los dos grados, y biología le dio pie a pasar a la
facultad de medicina y hacer esta carrera) y yo iba a clases en la Universidad
de ¨Teleco" de la UPM.
Entre
pastillas y ejercicio físico moderado (me había apuntado a las clases
magistrales de Jesús del Moral en Alcalá de Henares), me impliqué en estudiar,
leer ensayos (los que podía y el tiempo me permitía) y querer hallar una
solución a la esquizofrenia que padecía. El caso es que no sé por qué pero
había olvidado, tras un tiempo sin verla, a aquella otra chica (a ella).
Un
verano de 2008, salí - era fin de semana - y rodeando la urbanización donde
vivía, y pensando en ir al estanco a pagar la mensualidad del bono transporte
de la comunidad de Madrid, me topé con una visión embriagadora. Era una chica
con una falda larga con una raja que ofrecía tímidamente, pero muy gratificante
a la vista, una pierna derecha esbelta y muy atractiva (la chica estaba apoyada
en la pared). Pensé eso mismo, pero me dediqué a pasar a la otra acera donde se
situaba el negocio del estanco. Al salir me acerqué a dónde había visto aquella
chica, pero ya no estaba allí.
Volviendo,
a casa tras un paseo, no era capaz de pensar en otra cosa que como sería el
rostro de aquel monumental cuerpo femenino…, aquel día en la tarde noche salí a
dar mi paseo de final de día, como de costumbre por la barriada que me solía
llevar un tiempo de aproximadamente 45 minutos.
Cuando
volvía me acerqué a la urbanización por cerca del estanco, citado
anteriormente, y mi idea fue dar una vuelta a la urbanización donde vivía y
según lo hacía subí a la acera, desde la acera vi hacia mi derecha una chica
(atractiva a lo lejos), parecía despistada y preocupada y ... sin pensarlo
pensé en que a lo mejor necesitaba mi ayuda. Me dijo que venía de hacer
prácticas, en el hospital "Príncipe de Asturias", por los estudios de
enfermería por la Universidad Complutense de Madrid cuya sede está en Alcalá de
Henares.
Me
dijo que estaba intentando sacar un hilo suelto, y que no quería hacerlo mal
porque no quería ponerse en evidencia ya que podía hacer crecer la abertura
natural de la falda. Me dijo que a la mañana le había pasado igual y que
incluso pensó en tirarla e ir a casa sin ella dado que estaba a 5 metros de
allí. Pensé para mis adentros que debía ser la misma chica cuyas piernas me
parecieron tan atractivas. Le dije que podía ayudarla pues mi madre (costurera
en antaño había compartido conmigo algunas de sus tareas). Ella me miró y me
dijo que su madre había sido costurera también.
Nos
quedamos mirando fijamente un rato. Quizá fue un instante ó una eternidad, pero
fue grato a mi vista. Ma agaché y tocando su cadera derecha con mi mano derecha
(¿saben lo que es sentir calambre al tocar algo bello?) e hice un nudo con la
mano izquierda, agarrando el hilo y asegurándolo con la mano derecha, para
después tirar con decisión y no deshilachar el vestido. Miró para mí mientras
levantando la espalda y, sin querer, me acerqué a su rostro quizá con
atrevimiento. ... Un poco raro el momento, silencio por ambas partes, ... pensé
que quería ponerme a los pies de aquella belleza.
Medio
tartamudeando le dije que quería saber de ella al mismo tiempo que atropellaba
mis palabras inquiriendo la dirección de su casa ya que me dolía en el alma
vivir en la misma urbanización y no haberla visto antes...
Me
dijo que vivía en la calle que se llamaba Miguel de Unamuno, y yo respondía que
vivía en la paralela que llevaba por nombre "Gerardo Diego". Un poco
nervioso le pregunté si quería pasear por las cercanías mientras podíamos
charlar y nos podríamos conocer un poco más. Supongo que pensé que no tenía
chico ó novio en su vida ya que accedió a mi proposición. Cosas de chicos.
...
Después de un tiempo paseando por Miguel de Unamuno ella y yo decidimos girar
en la rotonda en la que cruza la calle José María Pereda. Seguimos esta calle
hasta Tomar a nuestra izquierda "Rafael Alberti". mientras
caminábamos yo entendía que aquella chica era muy familiar y que hablaba
conmigo como si ya nos conociéramos... era encantadora. Después de hacer una
"paradiña" a lo panenca en el casi final de esta calle última la miré
y le pregunté, para asegurarme, si tenía novio o tenía alguna relación íntima
con alguien. Me dijo que había tenido una muy cercana, especial e intensa con
alguien ... respiró hondo; me dijo que no sabía nada de él desde hace tiempo y
que las circunstancias laborales y de estudio no le permitían pensar en tener
pareja. Nos miramos y sin darnos cuenta, habíamos cogido el camino de la
derecha que encaminaba por calle Obtavio Paz a la rotonda que, después de
atravesar el puente por encima de la Nacional II, llegaba hasta el centro
comercial "Carrefour".
Hubo
momentos de silencio, per… luego lo supe, los corazones se aceleraron al
unísono y nos llevaron a un descampado por detrás del centro comercial hasta
cerca de una subestación de red eléctrica. Sé que un momento intimidad,
sentados en el suelo de hierba, yo acerqué mi mano por su pierna izquierda, me
miró y sin esperarlo acercó su rostro al miró. La besé. Ella me puso la mano
cerca de mi cintura. Viendo yo, en ello, una declaración de intenciones,
recosté su espalda hacia la hierba y después todo fue latido
"latiendo" cada vez más rápido, miradas más cómplices y estimulación
de los sentidos que hacían del encuentro un desánimo solitario increscendo
hacia un final inacabable de emociones diferentes, diversas, alegres que, tras
descansos obligados debido al frenesí compartido, hizo de aquellos momentos
encadenados un final que para mí suponía "el orgasmo de mi vida". No
se lo dije aquel día pero me dije a mí mismo: "estoy enamorado de
ella".
Para
sorpresa, después de recordar donde había visto antes a tal doncella (no sé por
qué recordé en esos momentos unos dibujos animados que echaban los fines de
semana en la televisión pública) donde don quijote llamaba a sí a su amada
dulcinea). Ella se había quedado dormida.
Pensé
mejor dónde había visto antes a ese monumento al cuerpo femenino. Resultó ser
ella. La del vestido con la raja que cubrían impresionantes piernas y ...,
mucho más desde luego, era la compi de la universidad y la chica rubia (morena
parecía a priori) del hotel de mala muerte del metro bilbao. Nos quedamos
dormidos sobre la hierba. Cuando desperté, tal cual me había pasado en el hotel
de metro bilbao, ella ya no estaba. ¡Ja! tenía su teléfono.
Poco
después acabé el máster, y empecé a trabajar como investigador en la clínica
Puerta de hierro de Madrid, hasta el traslado a Majadahonda. El tiempo en que
trabajé como investigador fue gratificante. Me sentía realizado y creo que, a
pesar de la hora que en coche me llevaba acercarme desde Alcalá de Henares a
Majadahonda, pocas veces fui tan feliz como en esa época. Trabajaba en lo yo
quería, la ciudad donde vivía es encantadora y la gente es especialmente
acogedora.
Además,
tenía una amiga (Ella) muy agradecida e inteligente. Desde que comencé a
trabajar nos vimos poco, pero en primavera de 2009 y aprovechando que mi
hermana estaba de viaje a Australia invité "a mi chica" a pasar un
día en el campo. Ella accedió, allí me contó que hacía unos días había sufrido
en el trabajo abusos por parte de un compañero de trabajo (trabajaba de enfermera)
en que llevaba varias jornadas diciéndole que tenía que ser para ella y para
nadie más.
Entre
lo que decía y lo bella que estaba sólo se me ocurrió abrazarla y pensar en
fundirme con ella para que mis ideas de felicidad (de aquel momento) las
absorbiera ella. La situación... en fín, surgió deseo, olvido y con besos,
caricias, miradas, sexo, orgasmos, ... ¡feliz!
Ejem...
Eran buenos tiempos.
En
ese periodo de casi dos años la veía de vez en cuando y la relación con ella
parecía, por momentos, recuperarse y parecía coger tintes de querer olvidar por
completo lo que había vivido con la otra (aquello que parecía tener tintes
duraderos...)
Poco
después de aquel episodio me dijo (ella) que había conocido a una chica muy
maja con la que compartió unas clases de shiatsu en Madrid. La amiga resultó
ser una amiga de mi hermana con la que yo había hecho, también, amistad antaño.
Días
después, en fin de semana, y en callejuelas de Madrid capital se me ocurrió
pedirle invitarla a repetir lo del finde del aquel verano universitario. Fuimos
a un hotel de 2 estrellas de la zona de metro "Sevilla". Me puse
empalagoso y antes de entrar por la puerta la miré y la cogí en brazos. La
dispose en la cama y empezamos a desnudarnos. Estábamos tan emocionados que
habíamos olvidado cerrar la puerta. Así me lo dijo, ... yo con alguna emoción
de euforia demás (todo corazón y poco cerebro) rectifiqué y la cerré. Bueno, lo
demás, ya se lo imaginan... Pueden ver un vídeo de porno tierno tipo x-art y se
darán cuenta de cómo empezamos y de cómo mejoramos tales vídeos con sólo
pensarlo.
Crecí,
en esa época de investigador, mucho como persona y profesional. Estaba en muy
buena compañía y en el trabajo se trabajaba por objetivos, y la presión te la
ponías tú a ti mismo.
En
diciembre 2010 se acabó el contrato y, después de haber contribuido en varios
proyectos, me vi en el paro porque la organización privada de la gestión del
hospital decidió rescindir presupuesto al laboratorio en el que trabajaba y la
beca "Torres Quevedo" que disfrutaba no era suficiente para mantener
mi nómina. "Cosas de burocracia ...". Me fui una temporada a junto a
mis padres en la localidad ourensana de O Carballiño (Galicia). Algo
"depre" y para más inri la chica (la de Madrid), y según me decían amigos
en común, tenía en su vida a otro y me aconsejaban que lo mejor era que la
olvidara. Con dudas, enojado, eso hice. Me encontraba compuesto y sin novia.
En
el verano de 2011 pasé unos días en Galicia, en mi pueblo. Visité a mi maestro
de artes marciales (no era mi primer maestro de Hapkido) y le comenté que allí
en Alcalá entrenaba con Jesús del Moral (maestro en Sito Ryo Karate-do) y
algunos fines de semana concertaban cursos con otros maestros - algunos de
otras artes marciales diferentes al karate-.
Le
dije -a mi maestro de aquel entonces - que podía proponerle dar un curso de fin
de semana en Alcalá de Henares. Allí, en ese momento y guapísima vi a ella
(ella, que trabajaba en Barcelona, estaba pasando unos días de vacaciones) en
mi pueblo. No sé que me pasó, pero olvidé todo cuanto me había pasado de la
quién pensaba para mí - como mi novia en Madrid- . Tuvimos un encuentro amoroso
recordando tiempos pasados en Vigo y, no hacía muchos meses antes, en la zona
de "metro sevilla" en Madrid. Le dije, después de aquel encuentro,
que la llamaría pues quería mantener el contacto.
Durante
el final de 2010 y principios de 2011 la psiquiatra que me hacía seguimiento en
Madrid decidió retirarme el tratamiento.
Había
Recogido información de aproximadamente 80 empresas de mi sector a las que
envié C.V., los envié vía carta personalizada a departamentos de Recursos
humanos de cada una. Lo hice desde Madrid, en verano, coincidiendo con la
venida del papa (en aquella época) Benedicto XVI.
"Depre
otra vez", el trabajo de mi vida se esfumaba y sin respuesta por parte de
alguna empresa... Yo no podía evitarlo.
Tuve
una muy mala respuesta racional a la retirada del medicamento que tomaba. Me
empecé a sentir mal. En psiquiatría, en Madrid donde me encontraba por aquel
entonces, decidieron ingresarme una temporada. Sentía... cosas especiales; en
aquellos días empecé a sentir ó ver lo que llaman el aura de algunas personas y
además sentía que tenía un hijo con alguien con la que me había acostado...
Ningún psiquiatra lo tomó en serio. Desde entonces el diagnóstico de trastorno
esquizoafectivo pasó a ser "esquizofrenia paranoide".
Decidí
irme Galicia a pasar una temporada. Desde allí establecí mi centro estratégico
para recoger datos de empresas a las que enviar mi "Curriculum
Vitae".
Una
vez dado de alta, y con un tratamiento adecuado, decidí reinventarme y pensé en
estudiar cursos que me permitieran sentirme útil y al mismo tiempo no me
supusieran mucho trabajo de desgaste mental; así que decidí invertir mi dinero
en hacer cursos de quiromasaje y preparador físico y deportivo.
El
hecho de ser cursos desde una plataforma de estudios online me permitió volver
a Galicia a casa de mis padres, y mejor calidad de vida y al mismo tiempo
estudio-investigación por mi cuenta y posibilidad de autoempleo, sobre todo
después de fracasar en mi intento primero y único de aprobar una plaza como
funcionario tipo B como informático en la Xunta de Galicia, en primavera de ese
2011.
En
verano de 2011, en la localidad donde me crie volví a encontrarme con aquella
chica de la primera vez en el baile en Vigo y, en fin, ese verano habían sido
encuentros fugaces. En fín, obtuve mi cinturón negro en la asociación
Hoshin-Hapkido. ... Fue un verano muy especial. Ella estaba preparando otra vez
el MIR. Ese año fracasó. Le dí ánimos y le dije: "para el año lo podrás
sacar"
A
finales de ese verano de 2011 empecé a enseñar como Monitor de hapkido (arte
marcial coreano) en la capital ourensana. Estaba cursando también el curso de
quiromasajista MDF. Me empezaba a recuperar sensaciones y parecía irme bien.
En
esos veranos (desde 2011) los encuentros fugaces con aquella chica me robaron
las idea y recuerdos con la chica de Alcalá de henares (Madrid) tal que parecía
que no la hubiese conocido nunca.
-----
Aquella
chica, la del verano de Vigo, había vuelto definitivamente de Barcelona, había
fijado residencia en A coruña y estaba preparando el MIR "otra vez" -
como me decía ella - y cómo yo le había sugerido encarecidamente que intentase
de nuevo. Poco después de aquel verano obtuve respuesta por parte de una
multinacional marroquí (en las pruebas de selección quedé segundo, sólo había
una plaza). El resultado emocional fue "me encontré mal" en mis
pensamientos.
Encauzando
el año 2012 y con ella recién aprobado el MIR con nota alta se enfrió la
relación ya que debía ir a Coruña a hacer prácticas como dije.
"Depre" y con problemas para concentrarme pedí ayuda médica
(psiquiátrica). Mis capacidades psíquicas (vea auras y sentir que algo respecto
a la salud de la persona que se disponía en camilla durante los masajes que les
daba - ahora sé que era mi ángel de la guarda que me indicaba los puntos
débiles de la persona en camilla y cómo hacerlos fuertes) iban en aumento. El
psiquiatra, al contárselo, decidió subirme la dosis del medicamento que tomaba.
En
verano de 2012 decidí dar masajes a domicilio y en el gimnasio, en donde por
aquel entonces entrenaba, me permitía crecer como hapkido-in. Mientras impartía
clases de hapkido (arte marcial coreano que empecé a practicar a la edad de 14
años) en Ourense algo pasó entre ella y yo porque dejó de contestar a mis
llamadas por teléfono; yo no sabía qué decir y no podía acudir a mis amigos
(todos fuera del pueblo) y las redes sociales no me servían para desahogarme.
Achaqué aquel desplante a que le había dicho la enfermedad que padecía.
Poco
después de aquel verano y sin respuesta alguna por parte de ella (ni un
miserable " te llamaré") me encontré mal. Sinceramente, puede que no
me crean, pero la olvidé por completo, y otra vez, compuesto y sin novia.
En
el gimnasio, donde impartía clases de hapkido en Ourense, un amigo me sugirió
la fórmula de crear una asociación bajo la cual podía hacer mi actividad
profesional. Corría verano de 2012 y en esos tiempos surgió la idea de la
asociación Creando Salud, Equilibrio y Bienestar.
Al
final de ese verano me acerqué a Alcalá de Henares, donde había vivido
anteriormente, para pasar unos días junto a mi hermana. En la piscina de la
urbanización surgió algo... Era ella, aquella de la que me había enamorado unas
dos veces (la del metro de Bilbao) y por lo que ustedes pueden leer: ... Iba
camino de la tercera.
Se
acercó a mí. Estaba yo sentado en el poyete de la piscina justo enfrente de
donde un niño pequeño con dos brazaletes inflables lo mantenían a flote; se
sentó a mi lado y preguntó que hacía. Como si nunca la hubiese visto antes
(curiosamente eso me decía porque no me di cuenta quien era hasta días
después). Me habló del niño, y de un padre que había renunciado a él. Estuvimos
hablando largo y tendido hasta media noche.
Empezamos
a quedar de vez en cuando (lo que me permitía mi trabajo en Ourense). Un día
fuimos los tres a comer al Burguer King. De camino a casa pasamos por Carrefour
a comprar unas cosillas. Al salir encauzamos el camino a casa. De camino se me
ocurrió poner al crío sobre mi cabeza. Estuvo un rato, cuando se cansó, al
ayudar a bajarlo, toqué su cabello. Sentí un calambre y mi pensamiento fue:
"es como si hubiese estado antes con esta chica". No me refería
precisamente al día de la piscina sino antes... ¿Cuándo fue? "me
pregunté".
Desde
ese día empezamos a tener una relación que suponía, para mí, ir de vez en
cuando a verla a su casa en Alcalá de Henares.
Un
día quedé para darle un masaje en su casa. Disfruté profesionalmente con cada
curva que demostraba su cuerpo. Al acabar el masaje hablamos largo y tendido
sobre su vida y la mía, pero no salió a relucir nada de nuestro pasado en
común.
En
2013 hice cursos de coaching y Pnl además de comenzar primero de Naturopatía en
la organización colegial FENACO. En ese año cada vez que nos veíamos
caminábamos mucho y nos veíamos muy a menudo en un banco que existe dentro de
los jardines de la urbanización donde vivía ella y también mi hermana. A
finales de 2013, en una visita mía hicimos el amor en la oficia de su empresa.
Allí me comentó que sería buena idea trabajar allí, con ella. Enfrascado en mis
clases de hapkido en Ourense y las actividades de medicina natural que
desarrollaba no me cuadraba ese ofrecimiento. Le dije que me lo pensaría.
Un
día - corría 2014 - ella me dijo que quería hablar conmigo sobre su hijo.
Quedamos en el banco. En esas horas hablamos largo y tendido - por aquel
entonces de casi tres años - y se divertía entre piscina, paseo por la hierba
del entorno y amistades de su edad. A veces se acercaba a nosotros y nos hacía
alguna gracia.
Pensando
en mis adentros pensé que esa chica y el niño parecían aceptarme en buena
sintonía en sus vidas y yo creía que entre ellos podía ser feliz. Me aprecía
hasta buena idea trabajar con ella en su empresa familiar. No me lo creí -lo de
nuestro hijo - al principio, pero todo encajaba en fechas de encuentros y edad
del crío conforme hablaba de mí y de ella en cuanto a nuestro pasado en común.
El
niño era mío. Lo demostraba además pruebas de ADN. Ese día fuimos de noche a la
piscina de la urbanización. Saltamos la valla que la rodea y después de un
chapuzón nos acercamos a una esquina donde desnudos hicimos el amor como si
fuera nuestra primera vez. La verdad es que curiosamente lo parecía tanto para
ella como para mí aun sabiendo las veces que lo habíamos hecho y cómo las
rarezas de la vida, que con la medicación que tomaba, hacían que cada vez que
nos juntábamos hacíamos el amor pareciendo como si fuera siempre la primera
vez, como desconocidos acabándose de conocer.
En
2014 nos hicimos pareja de hecho y le enviaba regularmente algún dinero -
apalabrado - para ayudarle en las tareas de la educación de nuestro hijo.
Estaba enamorado - por tercera vez como les adelanté anteriormente -. En esos
años la profesión que había iniciado como quiromasajista MDF (Método Doctor
Ferrándiz) y naturópata empezó a serme útil para complementar mis conocimientos
de bioingeniería y cronobioingeniería e investigaciones personales que
compartía con mi ex-tutora del Master que he citado en párrafos anteriores.
Vivía,
a pesar de todo, en Galicia, pero no me impidió avanzar en algunas
investigaciones propias que luego enviaba a la que fue mi tutora del master de
Telemedicina y Bioingeniería. Con los medios de un laboratorio reputado - como
es el del GBT (grupo de bioingeniería y telemedicina del departamento de
fotónica de la facultad donde cursé el Máster) - aquellas investigaciones
vieron continuidad y empezaron a dar sus frutos y a día de hoy me proporcionan
un dinero como investigador autónomo e independiente.
En
2014 (tengo que puntualizar), en Galicia, a finales de un verano tórrido
después de acabar el segundo de "naturopatía" y ampliar mis
conocimientos en "coaching y Pnl partiendo del conocimiento y uso del
transgeneracional" me sucedió algo que me marcó mi vida sobre todo con la
relación que había iniciado con ella (la del metro Sevilla). Nos veíamos -
coincidíamos en el gimnasio de mi maestro - donde preparábamos una exhibición
de hapkido coincidiendo con las fiestas patronales de Caldas de Reis (Pontevedra).
Ella iba a hapkido, aunque no iba a participar en la exhibición.
Estuvo
de todas formas aquel fin de semana en Caldas y durmió en el mismo hotel que yo
(hotel Senna). Ese finde yo no dormí en mi habitación del hotel. Ya se imaginan
dónde y con quién. No podía soportarlo, "la veía y siempre caía"...
Me acosté con ella.
-----
Salíamos
(ella y yo) casi todos los fines de semana, que me permitían ir a Madrid a
verla (aquella de la virginidad robada). Desde entonces parecía que todo iba a
pedir de boca. En el banco, el de siempre (En Alcalá de henares) un día, ese
año me dijo con sinceridad:" en realidad soy rubia", respondiéndome a
una miraba fija perdida mía hacia el naciente de su precioso pelo... Como si no
recordase qué ya la había visto rubia (caso metro Bilbao) me quedé absorto.
En
Galicia y analizando cosas que me pasaban y que me parecían de juzgado de
guardia como si estuviera viviendo dos vidas paralelas en donde al estar en
Madrid pensaba en alguien y estando en Carballiño (Ourense) la olvidaba y
ocupaba su lugar otra persona (la de Galicia). Un día la vía en un coche con un
chico y me dejó temblando con la familiaridad con la que se miraban. El hapkido
que llevaba tiempo enseñando hapkido me hacía olvidar asperezas y conseguía
sentirme sano y olvidar mi enfermedad. para poder dar clases de Hapkido con
garantías legales, hice el curso de soporte vital básico (SEMICYUC, PNRCP, ...)
y había realizado, ya en 2013, un curso de monitor de educación física.
En
un viaje a Madrid, después de ver la posibilidad de ampliar negocio gracias a
un dinero - adelanto de herencia por parte de un familiar mío - que suponía
impulsar el negocio y tener mis actividades con deudas canceladas e iniciando
con mayor confianza aunque de nuevo, en el cual llevé los planos de un
ambicioso negocio, basado en mi primer local pero haciendo partícipes a otros
compañeros de profesión... Pensé en ella para hacer realidad el negocio
sabiendo que su empresa de construcción era ideal para conseguirlo.
Ya
en Alcalá de Henares la llamé para decirle que había llegado y que necesitaba
verla y comentarle cosas - algunas privadas- otras eran referentes a la idea de
un local nuevo para mi negocio. Quedamos en un local conocido de tapas de la
zona. Me tocó esperar. Pensé en la ciudad de Ourense para aquel proyecto.
----
Sinceramente
era como si no teníamos a nuestro hijo en común y sólo a buena relación de
amistad. Era extraño, pero me pasaban esas cosas.
----
Había
pasado un tiempo cuando la vi entre la gente acercándose al local por medio de
la Calle Mayor hasta junto a mí. Llevaba una camisa blanca y vestía pantalones
vaqueros ajustados a su figura de una talla que envidiaría muchas modelos de
pasarela. Los tacones del calzado que llevaba puestos la hacían parecer una
poco más alta que yo. Entramos y tomamos algo mientras nos contábamos
intimidades y recuerdos de un ayer muy lejano. Hablamos del niño que teníamos
en común.
Pasando
a la parte profesional y "seria" me dijo si me parecía bien seguir en
la oficina de su empresa. Accedí y después de acercarnos a la nave comercial en
mi coche, momentos en los que sentí vértigo mirando sus piernas acomodadas en
el asiento del copiloto. Tenía un cuerpo precioso.
Al
mismo tiempo le dije que tenía experiencia en algunos temas que me costaron
sudor, esfuerzo y tiempo, pero también el respeto de algunos profesores en la
universidad donde había estudiado "Teleco". Le sugerí unas líneas de
negocio ampliando los servicios en construcción que abordaba su empresa. Aislamientos
térmicos, asilamiento y acondicionamiento acústicos... Lo valoró sólamente.
Ya
en la oficina y viendo los planos que yo mismo había hecho me sugirió una serie
de materiales. Llamó a su padre para confirmar algunos datos de los mismos y me
confirmó algunas cosas. Mientras hablaba con su padre, por algún motivo, pasé
de ver su camisa, los pechos erguidos por efecto del sujetador a querer ver
tetas sin sujetador ni camisa sabiendo, por experiencia, los sinuosos y
embriagadores que me parecían a mi vista.
Estando
hablándome sobre el negocio me preguntó algunas cosas privadas que no sabía
responder ya que algo me hacía olvidar todo excepto perderme, con la
imaginación, entre sus piernas y sus pechos hermosos. Sentí la puerta de la
entrada a la nave e imaginé que entraba alguien. En ese momento desperté del
ensueño y traté de recapitular en mi negocio, mi situación y nuestra relación.
Estaba
preguntándole que me explicara unos detalles sobre las posibilidades, que
algunos componentes que se hubieren usado en el nuevo local, pensando en
posibles futuras ampliaciones ó modificaciones. En ese momento entró el padre a
la oficina. Era la primera vez que lo veía. Muy amablemente nos dimos la mano y
charlamos amistosamente.
Me
pareció condescendiente con mi persona y creo que... habíamos congeniado al
acabar él, creo, de cotejar cómo era yo. Decidimos hacer un presupuesto y pensé
explicando que el local estaba en una calle cercana al campo de fútbol del
Ourense C.F., cerca de donde estuviera yo viviendo algún tiempo, mientras hacía
actividad en mi primer local.
Nos
despedimos amablemente y de camino a casa de mi hermana, en donde paraba eses
días, pensé el trago agridulce que supuso para mí los momentos de locura sexual
que había surgido en mi mente hasta poco antes de la llegada del padre donde
con la miel en los labios pasé a... en fin volví en mi y aparcado el coche me
puse a hacer de comer, mi hermana no estaba en su casa. Esa tarde, recuerdo,
hice la masturbación más larga que recuerdo de mi vida.
Estaba
ya acabando de pajearme, cuando recibí una llamada por parte de la persona
familiar que en su momento me había prometido dinero. Me dijo que no, había
hablado en su casa algo que la echó para atrás, y que finalmente: mi gozo en un
pozo.
Después
de acabar de hacer mis cosas personales la llamé para decirle que no podía
seguir el proyecto pues no habría dinero para pagarlo y sabiendo que tiempo
atrás intenté varios préstamos para salir a flote el negocio de primer local en
Ourense con negativa respuesta que: " no lo quiero volver a intentar"
le dije con humildad. Ella, teniendo en cuenta nuestra situación personal, me
miró a los ojos y me dijo: ¿tomamos algo en el bar de al lado del estanco? Yo
queriendo no pensar en algo que me supusiera enojo le dije que sí.
Tomamos
algo fresco, luego picamos algo junto con alguna copa de alcohol - yo no debía,
dado las pastillas que tomaba - pero no negué la posibilidad de pasarlo bien al
lado de alguien tan especial. Un par de horas después, nos levantamos de la
mesa, pagamos la cuenta debidamente y nos dirigimos hacia el parque O´Donnell
pasando por cerca del centro comercial "Los pinos".
Ya
en el parque nos sentamos en un banco donde empezamos a sentir ambos vértigo,
creo yo, pensando en el futuro de los dos. Le comenté mi situación mental y a
ella - la del "metro Bilbao" - en esos tiempos. Para sorpresa mía me
dijo que ella seguía un tratamiento desde una vez que había sido violada a lo
manada, me dijo. Una situación bochornosa que ya me había advertido que me
contaría. Me lo había dicho poco después de aquel encuentro "del metro
Bilbao". Todo encajaba: la medicación en ambos, mis olvidos, sus olvidos,
...
Desde
2014 hasta verano de 2016 trataba de ir a verla (a ella), pero tengo que decir
que también quedaba alguna vez con la del metro sevilla. O sea, ... durante un
tiempo veía a las dos. En Madrid con la excusa de ver a mi hermana veía a la de
metro "Bilbao". En Galicia veía la de metro "Sevilla". Con
esta última parecía olvidar ó parecía evitar asumir mi enfermedad y me sentía
normal.
Ese
verano la llamé y le dije que quería verla y darle un masaje. Le di un masaje
en el suelo del salón de su casa y al acabar me preguntó si había otra. Le dije
sí. Hablamos largo y tendido del asunto. Al enterarse de lo sucedido - mis
otros encuentros sexuales - no soportó tamaño engaño y me dijo que no podía
seguir así. "Olvidas una relación, te acuestas con otra... es demasiado
aprovecharse de mí" me dijo.
Un
día de aquel septiembre, cuando yo cumplo años, ya en Galicia yo y ella
decidimos ir a un hotel reputado del pueblo (recuerdo la habitación;
"204"). Era una noche cálida y tuvimos una relación intensa, plácida
y gozosa durante casi toda la noche con quien fue aquella - la del primer polvo
para mi-.
Por
cierto: yo seguía con pastillas, pero los complejos naturales que tomaba y una
buena relación entre ejercicio físico, meditación, trabajo de autocoaching (ó
mindfullness) conseguí rendir en mi trabajo sin perder mis capacidades
psíquicas.
A
finales de ese año 2015 hubo un cisma entre mis compañeros de gimnasio y yo.
...
Mi
enfermedad me llevó a enfadarme con un par de alumnos de mi compañero de
hapkido y maestro por aquel entonces y la gente de dirección (en la que yo
participé desde el principio) decidieron echarme del club deportivo al que
pertenecía. Entonces me quedé extraño, como si me hubiese tratado de traidor.
... Cabizbajo sólo pensé en caminar día sí y día también por Carballiño y
alrededores todas las mañanas después de desayunar.
Entrando
en 2016 y ya con dos años que llevaba mi madre (desde 2014) con el diagnóstico
de enferma de Alzheimer. Las circunstancias sumadas a lo anteriormente dicho
hicieron que no pudiera soportar la presión y después de saber ella (ella, la
de la virginidad robada) quién era ella (la del prier polvo), aquella con la
que había tenido relaciones entre 2014 y 2016 (ahora amigas pues habían
compartido algún congreso de Medicina en Madrid) ella me dijo que se trataba de
su hijo y que no sólo era ella. La relación no eran ya cosa de dos y alguna
aventura. Eran tres al menos (ella, ella y yo) y nuestro hijo, muy sensible,
que necesitaba a un padre.
Al
llegar a casa, en Galicia, tuve una disputa con mi padre. Le enseñé la foto de
ella; él me dijo que ella estaba allá no aquí. No quiso nada más a cualquier
intento de explicarle mi situación con ella. Para él eso era un espejismo. No
sé por qué pero él se empeñaba en que si no hacía bien las cosas ó si le
discutía algo era necesariamente motivo de ingreso.
Estuve
un tiempo después, tras recapitular y hacerme le fuerte, que sólo hacía
entrenar y meditar en soledad. Recuperado de todo lo complejo que se hacía mi
mi vida, el objetivo que adquirí ya no era entender sólo la esquizofrenia sino
redimirme (en mi mundo) y seguí mi instinto y, probé suerte, en mi profesión
como naturópata y quiromasajista, en una localidad cercana a Vigo.
Una
amiga compañera de estudios en el centro de FENACO, citado anteriormente, en el
que se enseñan técnicas de sanación esenias desarrolladas por, la eminencia en
el tema, Eckard Strohm me abrió la oportunidad de trabajar en su local.
Durante
varios meses desde finales de verano de 2015 lo intenté. Intenté que me fuera
bien. En ese impass que todos hacemos aprovechando el puente de la constitución
y la inmaculada la llamé (a ella) y con bambalinas en el corazón y mariposas en
la barriga me dijo que haría un hueco en su agenda para escaparse.
Había
acabado el puente de la constitución, y ya no esperando su visita, estando yo
haciendo mis cosas de fin de semana (el siguiente al puente de ese año) me para
preparar mi actividad en local de mi amiga dueña del local. Estaba ensimismado
en mis cosas cuando sonó el timbre de la entrada. Sali en bata a ver quién era
... Según abría la puerta me fijé desde abajo a arriba en su silueta casi
perfecta dentro de un traje azul marinera - diría yo - que iluminaba su pierna
izquierda según la raja del vestido lo permitía. Sin saber quién era todavía -
no había llegado a su cintura pues sus piernas parecían inacabables, me
preguntaba quién imponente y escultural belleza requería algo de mí.
Boquiabierto
cuando mirando hacia los senos y como si reconociendo tales cumbres puntiagudas
- como si estuviera leyendo la novela de Ramón María del Valle Inclán - que
seguían gran noble meseta miré rápidamente su rostro buscando su mirada. En mi
mente sólo cabía un SI. ¡Ella vino a hacerme una visita! Era ella... Venía de
Madrid donde estaba trabajando por aquel entonces.
Pasó
adentro de la vivienda, emocionado sólo pensé en hacer algo de comer para
saciar la necesidad orgásmica que sentí en un instante (dice el refrán que
comer chocolate sustituye a tener buen sexo) e imaginé un poco de cordero que
tenía asada pero congelado. Ella mientras se tomaba una ducha... Con el cordero
en la cazuela - al que le añadía nuez moscada que creí que le vendría bien
mientas se descongelaba al fuego de la vitrocerámica - previo un sofrito de
puerro, cebolla y ajo picadito hacía cambios en mi olfato. Pensé rápidamente
cómo hacer un plato acorde a aquellos maravillosos encuentros con ella en su
casa donde comer sus guisos, estofados y ensaladas me hacían derretirme ...
Pensando
en qué le venía bien al cordero y sintiendo a ella canturrear desde el cuarto
de baño añadí al cordero unos trozos de pimiento morrón. Sin pensar mucho
añadía una lata en conserva de almejones de las rías de Pontevedra. Necesitaba
algo que condimentase, enriqueciese y al mismo tiempo hiciera olvidar al
paladar de cualquiera, en espacial el de ella, todos los males. Añadía unas
virutas de chocolate, luego añadí unos fresones y unas alcaparras mientras
hacía unas patatas panaderas por otro lado a las que le añadí un poco de
mostaza y unas alubias verdes de las pequeñas (tiernas como ningunas). Así,
hecho ambos partes, las junté en una cazuela de barro que disponía en aquella
vivienda.
Comimos
con unas velas y un poco de cerveza mahou 0,0 (era la única sin alcohol que
tenía en la casa) y nos pusimos a leer los labios entre bocado y bocado que
degustábamos. La comida, el sentimiento de atracción, el placer físico que
adivinábamos que no debía faltarnos después de aquel otro placer hizo que
olvidando limpiar loza, cubiertos y demás nos dispusiéramos a hacernos
carantoñas, risas - besos y caricias en tresillo del salón - nos sentimos
alegres. Luego nos amodorramos en el tresillo por el efecto del calorcito
humano y el provocado por la digestión de aquella comida.
Me
desperté, habían pasado varias horas, ella estaba limpiando la loza. Me levanté
para ayudarla pero ya estaba acabando de hacerlo. Decidimos ir a la habitación
y coger unas sábanas limpias del armario. Parecían de satén. Después de medio
hacer la cama nos dispusimos encima del colchón a jugar con las manos tocando
uno en el otro cual movimiento primero le seguía uno más atrevido. Acabamos
desnudos y con las sábanas cubriendo nuestros cuerpos callamos nuestras bocas a
dar paso a que el parlamento lo dirigiese nuestros corazones. El acto ó actos
posteriores lo recordamos con cariño y "algo de morriña" pues siempre
que, desde aquellos días, nos hemos juntado de nuevo para vernos, hablar y
hacer el amor, lo hemos querido repetir con suma eficacia y ternura.
Esos
días le hablé de mi situación personal en el pueblo y me dijo que la situación
personal de mi madre podría tardar en agravarse por lo que podía ser posible
apoyarme en ella y en mi familia en Madrid para volver a la capital y así
también era favorable a los críos. Le dije que era buena idea y aprovecharía
para mejorar mis conocimientos en Medicina Tradicional china.
La
situación me causaba muchos disgustos. Desde 2015 hasta finales de 2016 tuve
encuentros con ambas. Ella y yo Teníamos encuentros en hoteles, en el pueblo,
dónde ella tenía buen trato (aunque por temporadas vivía en Ourense pues su
trabajo lo requería). Nuestro hotel favorito "el Ibis". Alguna vez en
2014 y principios de 2016 algún que otro encuentro con ella (la de la
virginidad robada) fueron en su casa particular - en su propio dormitorio-, que
nos hacía recordar cómo habíamos creado a nuestro hijo en común.
No
soporté todo lo que estaba pasando. Veía mal lo que hacía. Quería destruirme,
como buscando un castigo. No sé qué me pasó, pero decidí hacer algo que jamás
hubiera hecho en otras circunstancias y que yo siempre me negué a hacer. Estaba
en Vigo, estudiando un módulo de "coaching con uso del transgeneracional
" y después de las clases me llamé a un burdel de "clase" y
pagué por un servicio de una hora.
Decidí
tomar una decisión ... locura o no, fui a Madrid ese verano - al finalizar el
curso de Vigo - y después de decirle que era especial para mí y que quería dar
un impulso a la relación viniendo de nuevo a vivir cerca de Alcalá de Henares
pudiendo estar junto a ella, y al mismo tiempo cubrir las necesidades del hijo
en común con ella. Corría el verano de 2016.
Hicimos
el amor, en la habitación del Ibis 101 de la Garena, después de una escapada de
ambos a Alcalá de Henares. Despertamos juntos abrazados y mirando el uno al
otro después de abrir los ojos casi al unísono.
En
aquellos días estuvimos acabando, casi al mismo tiempo, el mismo curso de
técnico superior de naturopatía de la EFTC. Aprobé y en el diploma registra un
notable, a ella le asignaron la nota de sobresaliente.
Unos
días después de aquel hermoso encuentro y tras una comida compartida por ella,
el niño y yo en un quebab de la ciudad, le dije a ella sin querer saliendo del
local: "Te elijo a tí". La chica - mi pareja de hecho - con la que
tenía un buena relación de confianza - me inquirió explicaciones.
Recalcó
que debíamos tomarnos un respiro. Después de decirle yo - recordando detalles
del pasado -que ella había tenido otra relación - que nos alejó cuando estaba
estudiando había dejado de trabajar en el hospital.
Decidimos
darnos tiempo y seguir en contacto. Sobre todo, por el niño, que ya entonces
contaba con 7 añitos. Mientras hacía algunos servicios a domicilio y no
satisfecho empecé un curso de shiatsu en la escuela Amigos del shiatsu (de la
escuela de shiatsu de Antonio Masunaga) en Madrid capital. Era la misma escuela
en la que ella (la otra) había hecho un curso de shiatsu años antes.
Volví
a Galicia con el rabo entre las piernas dado que decían que debía ingresar en
agudos. En noviembre de 2017 ingresé en agudos. "Depre" y con el
problema de que al volver a Galicia podía estar "compuesto y sin
novia", viendo el percal que se avecinaba dado nuestro hijo en común, mi
pobre situación económica y sabiendo que en el hospital, en Ourense, me
sugerían ir todos los días a estancia de hospital de día para enfermos mentales
dado que creían después de mi último ingreso.
Fue
caldo de cultivo para los días siguientes, después del alta, pues no le gustó a
mi padre. Como digo pocos días después discutimos de nuevo y nos peleamos...;
pegándome un puñetazo - tras fallar - calló al suelo. Le ofrecí mi mano para levantarse,
pero no la aceptó y se levantó por su propio pie dándome la espalda. Le hablé
... pensando en una solución a nuestra relación que yo podía ir a casa de su
hermana (mi tía) en vez de a Alcalá donde vivía ella y mi hermana.
Me
fui un mes después a Madrid, no Alcalá de Henares (donde viví con un familiar
mío - la que había prometido en su día un dinero para un local nuevo que no
llegó a realizarse -). Empecé los estudios correspondientes a un curso respecto
a cómo hacer un diagnóstico según el sistema Yin yang y los 5 elementos en el
mundo de la medicina tradicional china (temas que me gustaba leer de forma
autodidacta).
En
primavera de 2017 hice una escapada a Alcalá de Henares desde Madrid para
verla. Estuvimos paseando por cerca de la urbanización, nos acercamos a su
domicilio y en vez de subir a su casa nos adentramos a el jardín con piscina
que dispone la urbanización a la comunidad de vecinos. Estuvimos sentados en un
banco charlando hasta que vivieron amigos en común con nuestro hijo.
Entre
los amigos estaba ella (aquella de la virginidad robada). Se alargaron las
horas que parecía como si todas las horas de mi la vida se hubiesen
centralizado en esas más de 4 horas entre risas, enfados, comentarios,
recuerdos, juegos. Ya eran las 7 y ella y yo nos quitamos la ropa y nos pusimos
en traje de baño. Estuvimos en la hierba hablando largo y tendido sobre muchas
cosas.
No
sabía cuánto ella sabía hasta aquel día. Aquella chica del beso inolvidable me
hacía sentirme feliz. Me guiña un ojo y me dice que la acaricie. A modo de acto
reflejo la acaricié el rostro y luego el vientre. Mi miró y mi dice
preguntándome "¿sientes algo nuevo?".
Mirando
sus ojos brillando me pareció... efectivamente, no sé por qué, pero me ocultó
un embarazo mucho tiempo. Había estado embarazada de mí (esperaba mellizos -
chico y chica -) mientras estaba acabando psicología y, que pensaba seguir la
carrera de medicina que había dejado. Con miedo por mi enfermedad no sabía qué
decir y sabiendo que tenía un hijo encantador con ella, le dije que mi
situación económica no era muy boyante pero a pesar de todo - yo que siempre
intento dar ánimos a todos - le dije qué iba a hacer -. Abriría una cuenta
bancaria sólo para ahorros y pondría dinero cada mes, según capacidades, con la
intención de ayudarla a la manutención del nuevo niño cuya vida me hacía mucha
ilusión y alegría.
Sin
saber cómo, le dije a ella que formalizara conmigo una situación de pareja de
hecho para mejor situación futura para ella y el niño y nos casamos por lo
civil en el ayuntamiento de Alcalá de Henares. El hecho que yo no pudiera estar
presente el día de nuestra boda hizo que mi cuñado me representase gracias a un
poder firmado por mí. La boda coincidió estando yo de viaje en el pueblo (a
Carballiño). Al llegar la situación no fue alentadora.
Al
llegar a casa mi padre apenas me habló. Cenamos y nos fuimos a dormir. Mamá
había empeorado un poco. Al día siguiente me puso de caer de un burro por mi
negligencia y mi forma de olvidar a los padres, especialmente mi madre.
Gritamos el uno al otro... Me retiré a mi habitación. Poco después llamó a la
guardia civil..., no tardaron en venir. Vino una ambulancia y una dotación de
la guardia civil a casa de mis padres. Después de hablar con los agentes
explicándoles mi postura acerca de lo sucedido los llevé a mi habitación y le
indiqué (a uno de ellos) la medicación que tomaba. Recuerdo que me dijo:
"¿Qué estás haciendo?"...
Desperté
días después en un sanatorio de Ourense para enfermos mentales. Estuve un
tiempo prudencial hasta que poco después en ese 2017, tras titubeos varios,
tuve que ingresar, de nuevo, en el hospital Piñor de Ourense capital.
La
solución que encontraron los psiquiatras tras decirles que tenía dos hijos fue
cambiarme la medicación. No cabía esa explicación en su complejo entendimiento
de la psique humana.
Al
salir, con el alta, es como si hubiese olvidado quién era. En aquellos días
supe de la chica (ella); me contó que llevaba un tiempo saliendo con un antiguo
compañero de trabajo de Cataluña. Estaba trabajando en Ourense. Él le había
dicho que era recomendable decírmelo y así hizo.
Como
si me hubiesen puesto en una sala de cine distinta recordé mis encuentros con
ella. Me quitó un peso de encima, por otro lado, sentía que algo bueno perdía.
Dejamos de ser pareja si es que no lo habíamos dejado de ser antes pues en
teoría mi relación con la chica del metro Bilbao, de la que estaba enamorado -
con la que algo raro me pasaba-, no era yo y mis recuerdos parecían tener
muchas lagunas pero teníamos unas criaturas en común y sí: yo estaba enamorado
de ella.
Después
de un tiempo, tras recuperar cierta normalidad tras el alta, de nuevo me vi
"sólo", compuesto y sin novia. Parece mentira, verdad, había olvidado
mi relación con mi esposa (ella).
Sin
norte, con dudas y con dificultades, tras ser dado de alta, para salir adelante
como autónomo, me refugié en casa de mis padres. Allí la calidad del aire, el
agua y la situación privilegiada que suponían las plantas medicinales,
verduras, tubérculos, frutas y hortalizas que plantaba mi padre en su huerta me
ocasionaron el acicate necesario para seguir mis investigaciones. Solicité una
pensión por discapacidad, al llegar ésta, según estimación profesional, al 36%.
Iba, por aquel entonces, todas las mañanas al hospital de día para enfermos
mentales.
En
verano de 2018 me habían dicho que ingresara para regular la medicación. La
verdad es que no recuerdo nada, en absoluto, de la estancia en el hospital
durante los meses de antes del ingreso de 2017. Sé que después del alta del
ingreso de 2018 me centré en recordar todo cuanto conocía de mis proyectos de
investigación y después de un tiempo retomé mis comunicaciones con mi ex-tutora
de proyecto fin de Máster del GBT.
En
aquella época mi medicación era muy agresiva y mi concentración muy blanda.
Luché para que mi Psiquiatra me concediera el cambio a la medicación que a mi
me permitía vivir y ser útil. Poco antes de la pandemia, y con el conseguido
-tras mucha insistencia- cambio de la medicación con respecto a aquella que no
era capaz de soportar, mi vida dio un vuelco para mejor. Volví a entablar
relación - de amistad - con aquella que fue mi chica, novia y de hecho, como
les comentaba anteriormente, comparto con ella un hijo - (además de aquel
encanto que comparto con la que vive en la localidad madrileña de Alcalá de
Henares y con la que después nos casados por lo civil.
En
2019 inicié curso de tercero de naturopatía en la escuela en la que había
iniciado tales estudios y aunque era naturópata por la Escuela de formación de
Terapias Complementarias - cursado por una plataforma de estudios online-, me
propuse acabar citados estudios debido al temario algo distinto que podía
completar mis conocimientos. Conseguí acabarlo lidiando por momentos con la
pandemia que me impidió asistir a algunos seminarios que luego, tras la
finalización de la misma, pude recuperar en el mismo centro, en Vigo.
En
aquella época, ya acabado el curso 3º de naturopatía en el centro shalom en
Vigo (perteneciente a la organización colegial FENACO) y en un viaje a Vigo -
para recibir el diploma de naturópata tuve un problema con el director del
centro. Estaba ilocalizable.
Después
de luchar contra viento y marea para que me atendieran alguno de su grupo,
decidí tras respuesta negativa, olvidarlo y volver a casa. Sin saber qué hacer,
confundido y enfadado conduje hasta que llegué a la ciudad de A Coruña. Decidí
allí quedarme en un hotel. Al día siguiente volvería a casa y pensaría qué
medidas tomar. Me desperté al día siguiente y con la circunstancia de que me
había olvidado el lugar donde había aparcado mi coche. Acabé diambulando por
Coruña capital hasta que un día, después de haber entrado a hacer mis
necesidades en un centro médico público, me encontré con que me debían llevar
al hospital a ingresar a Ourense y que debía aceptarlo. Con mi documentación
personal como el D.N.I., entre otras cosas, en mi estancia en el hotel decidí
acceder a entrar en la ambulancia a pesar de todo. Descubrí allí, al llegar a
Ourense, el trato demencial con el que se trata a personas, como yo, cuando
están ingresadas...Incluso me dijeron que mi documentación la había robado yo -
según atestado que leí personalmente hecho aquel día por parte de la policía
nacional -.
Me
pusieron en una habitación con tres camas. Tenía dos compañeros de habitación.
Uno de ellos era cocainómano y fumaba como un carretero si se me permite la
expresión. Del otro hice ligera amistad, casi tres semanas después, que fue el
tiempo que estuve ingresado. Por supuesto me cambiaron la medicación
(inyectables - una inyección mensual- de "medicación de última
generación").
Cuando
me dieron el alta, me vi con un problema personal y financiero..., lo primero
que pensé fue que no podía cumplir con mis hijos. Decidí enviar una carta
(primavera de 2020) a la chica de Madrid diciéndole que me llamase a la vez que
le enviaba una carta personal a mi hijo mayor pidiéndole perdón y aconsejándole
que ayudara a mamá a buscar una solución al problema que me aquejaba como
enfermo de esquizofrenia y con un problema grave para concentrarme y trabajar
con garantías de éxito - la economía es importante para un hogar -. Poco
después ella, en una conversación privada, me dijo que quería hablar
concienzudamente conmigo, ... "es también tu hijo". no pienso dejarte
en la estacada.
"Depre"
por no saber cómo ser útil a ella, a mis hijos y al mismo tiempo a mi madre,
decidí salir algunas veces con mi coche perdiéndome sin rumbo fijo. Un día con
pocas ganas de hacer cosas viajé muchas veces a Ourense para relajarme
("Me gusta conducir"). Mayúscula fue mi sorpresa cuando en un viaje a
Ourense desde O Carballiño decidí tomar algo en un centro comercial muy
concurrido en la localidad ourensana. Allí, mientras tomaba algo en un puesto
de bar, vi cómo mi ex-compi "amigo" de habitación compraba algo que
sumaba a una prenda que veía robar (desde la posición donde me encontraba)
antes de él salir del local. No me había visto.
Indagué
días después gracias a un amigo que trabajaba en el sanatorio mental; según
informante resulta que era un fugado de Latino América por problemas de
extorsión, tráfico de drogas y delito de sangre... Me dije: "cómo es
posible"? estuve en una cárcel ó en un sanatorio mental donde se regula
medicación y se establecen pautas de rehabilitación social. Mi experiencia como
investigador, coach y naturópata es que en ese sanatorio no se hace ninguna de
las dos cosas.
Pasé
la pandemia con más pena que gloria como podéis contemplar y desde finales de
2020 la situación de mi madre se agravó por una insuficiencia urinaria.
Sinceramente la di por muerta, y algo cambió cuando empecé a tomarme en serio
la enfermedad de "alzheimer". Hice revisión de la vida de mi madre,
desde los primeros problemas que, de salud, compartía conmigo.
En
esa época entró en mi vida una gran persona un maestro de hapkido. Tomando algo
en un bar de la localidad donde me crie estaba en una esquina hablando con el
camarero. Escuchando atentamente la conversación quise interesarme con el hecho
causal de la misma y después de varias horas hablando de todo lo relacionado
con la reflexión sobre la vida, el concepto que desde corea existe de la
medicina y biología - en particular de un ser vivo -. de las artes marciales y
de cómo se enseñan en oriente y cómo la influencia del marketing y "la
obligación en occidente de ganar dinero" hace que se corrompan y dejan de
ser de importancia el empleo por el hecho de sentirte digno entre la sociedad.
Me
enseñó algunas fotos de su época cuando enseñaba hapkido pues estaba jubilado.
Para sorpresa tenía una foto de familia de alumnos de mi maestro Bae, Jeoung
Joung (se dice "Chong" que es como se le conoce) entre los que estaba
yo con 16 años. Ambos nos interesamos por el hapkido en Carballiño y hablamos
largo y tendido sobre ello. Por mi parte le expliqué cosas de mi vida personal,
mi situación de amistad comprometida con compañeros de hapkido de la zona, del
porqué ... Se interesó mucho en mi vida de pareja. Le conté la historia con
ella y por supuesto se preocupó por la situación personal en mi vida familiar.
Lo sentí asombrado cuando le comenté mi enfermedad.
Aquel
día fue uno de tantos en que quedábamos en zona de nadie, entre la naturaleza
(cuando el clima lo permitía) para entrenar. Me enseñó muchas cosas sobre todo
a no perder la sonrisa y deseo de vivir. Luchar por la vida no es luchar contra
todos y nadie se opone a tu felicidad - es el miedo-.
Me
dijo que en un arte marcial aprendes tus capacidades y tus verdaderas
posibilidades, conoces tus límites y entiendes que ser libre es lo mejor para
defenderte y para atacar lo mejor es sentir al contrario como una extensión de
tí y debes respetarle. Una palea sólo existe si hay algo entre tu y tu
contrincante que debe ser limpiado de asperezas. Por eso se aprende un arte
marcial - el hapkido - para conocerse y no tener que pelear y sí para luchar
por la vida.
Todo
ello, lo aprendido con él (mi gran maestro "Quique" - así se le
conoce entre la gente) me ayudó recordar, a creer que no todo estaba acabado y que,
si quería salir del túnel, en el que me había metido, definitivamente tenía que
decidirme por vivir, creer y ser. Quique me dijo no olvides todo lo aprendido y
cuántos maestros has tenido en vida no sólo de artes marciales.
Empecé
hacer de mi relación con ella (mi madre) una relación cliente-paciente con un
profesional que era yo, haciendo como si no fuera mi madre, viendo sus
necesidades. No sé si hice bien, pero estamos a Mayo de 2026 y mi madre parece
que quiere responder positivamente a lo que yo veo que necesita, permitiendo a
su vez, la ingesta de las medicinas que a ella, desde la medicina alopática, le
imponen.
La
relación con ella, mi esposa, se resolvió conmigo manteniendo este tipo de
matrimonio para el niño - sobre todo y con tiempo -; y ayudándonos mutuamente;
con ello me crecí y le propuse relanzar el negocio que ella dirigía como socia
única. Trascurría 2021 y después de varias reuniones aquí en Galicia y allí (en
Alcalá de Henares) dimos rienda suelta a nuestras ideas y con ayuda de
inversores y gente de confianza y con investigaciones (entre la cuales he
colaborado con el citado GBT) que dieron sus frutos fuimos consiguiendo que una
situación de deuda se volcara a una situación de superavit y que supusieron
ampliaciones y mejoras a nuestra sociedad.
En
aquel momento, ella, amigos de ellas y nuestros hijos en común, me dieron
palmaditas y ánimo y también me abrieron los ojos en un asunto primordial. ¿A
quién quería de verdad como pareja, mujer y madre?
A
partir de entonces me volqué en conseguir éxito en mis intenciones como
investigador y al mismo tiempo me hacía ducho en los temas de la naturología,
quiromasaje MDF, coaching y Pnl. Amplié mis conocimientos de Medicina
Tradicional china y volví a entrenar Hapkido por mi cuenta - dado que por oídas
dado mi enfermedad la cual había transcendido - ningún antiguo compañero en
Carballiño me quería en su gimnasio - gracias a la ayuda de Quique, un maestro
de hapkido -.
Tuve
la suerte de que un maestro de Hapkido coreano ("Quique") me vio
aptitudes entrenando al aire libre, después de la pandemia, en una zona cercana
al pueblo y me dijo, después de interesarse en mis habilidades, que me
enseñaría algunas cosas de Hapkido y ... Mucho de terapias naturales.
Me
había visto negado en determinadas épocas y abocado al fracaso seguro. Mi vida
dio un vuelco de 360º desde que mi relación de profesionalidad y amistad, sobre
todo desde 2021 - una vez superado del todo la pandemia - con mi antigua pareja
(la citada anteriormente - de Madrid -). Me sugirió, desde entonces, algunas
aportaciones que años atrás le había sugerido, pero habían quedado en saco roto
y olvidadas.
Eran
participaciones mías en varios programas informáticos. Uno relativo a un
programa de cálculos matemáticos en cuanto a campos lejanos, y campos cercanos
(campos electromágnéticos) donde yo sugería un campo intermedio donde el campo
lejano (fuente de ruido) pudiese seguir una curva de ruido rosa que pudiera
intercalar varias fuentes a distintas distancias de una construcción de una
vivienda, calculando según normativa CTE, la posibilidad de que por ingeniería
inversa se pudiese usar materiales que buscaran una Sonoridad relativa en el
interior de cada habitación ajustada a las necesidades de salud de los más
vulnerables (los bebés).
Quique,
con el que compartía muchas de estos temas, me dijo adelante...
Busqué
para ello estudios de cómo las ondas podían afectar a ellos en su descanso. Así
rehíce el programa inicial y ella lo propuso al colegio de Ingenieros de
telecomunicaciones del que soy socio y en el que estoy colegiado
En
2022 me dijo una vez visto que yo me encontraba bien anímicamente que tenía una
relación seria con alguien amigo en común - alguien que conocí tiempo atrás y
que mencionó como amigo de la infancia -. La relación se hacía natural y los
dos, como amigos, aceptando nuestra situación personal, le dimos un par de
vueltas de tuerca a la sociedad que ella había dirigido en solitario hasta poco
tiempo antes.
Rompí
definitivamente con el "compromiso como pareja que tenía con ella" y
convenimos trabajar juntos los dos, aunque yo desde Galicia y ella desde
Madrid. La idea de trabajar juntos por la sociedad de ella garantizaba muchas
cosas que ambos necesitábamos: estabilidad, amistad y equilibrio.
Estaba
compuesto, sin sexo, pero me sentía entero. Con confianza le dije lo que me
había sucedido entre 2014 y 2016, todo en detalle, con la otra chica Lo encajó
con normalidad - a ella ya la conocía - y ... no sé, pero desde entonces somos
amigos y nos corregimos mutuamente como si fuéramos complemento profesional
perfecto. Profesionales sólamente pero curiosamente esa amistad es la que
necesitaba para, con las pastillas que tomaba, no tener ningún bajón anímico y
sentirme reconocido y aceptado.
Como
dije, encontramos socios que comulgaban con el proyecto y ahora, además de su
actual pareja. Con mi asociación que presido y con la sociedad en la que ella
es el socio principal, hemos hecho entre todos un proyecto que funciona y da
frutos, no sólo en el terreno material (construcciones, rehabilitación de
viviendas, revestimientos y uso de materiales ecológicos) sino también en otros
terrenos como el de comercio internacional, investigación en salud, materiales
de construcción investigación, materiales piezoléctricos para terapias y
domótica y, ... etc.
Desde
entonces he crecido mucho gracias a ella y a "Quique" principalmente,
a su valor y su integridad, gracias a nuestros socios en común y, como digo, mi
maestro de artes marciales que me ha apoyado desde hace varios años atrás. Él
se fue a Corea, no sé si volverá por Galicia (espero que sí). A él le doy las
"gracias"; es poco decirle por su entrega incondicional, y otros
maestros que supongo hicieron posible que él sea así y por su amor por las
artes marciales excepcionalmente el Hapkido, que practico desde verano de 1987.
Desde
el año 2024 he iniciado una apuesta por unas investigaciones sobre la
manifestación del ARN desde una teoría del DNA que parte del conocimiento -
concepto - que del ser vivo humano tiene la Medicina oriental. Con ayuda de
ella, experta en la materia, que en los últimos años acabó Medicina que había
empezado a abandonar años atrás, conseguimos dar frutos a nuestras
investigaciones con ayuda del GBT y su colaboración con el Instituto de Salud
Carlos I.
En
el verano de ese año ella me dijo que su chico - el de años antes - era en
realidad su hermano mayor que yo conocía bien, de hecho, compartimos en el
gimnasio entrenamiento marcial. Lo había hecho por darme celos..., y ver cómo
me comportaba sabiéndolo, sobre todo después de saber la relación que había ya
acabado con la otra (con ella).
Un
año más tarde, en verano de 2025, Ella vino a verme de nuevo. Es eses momentos
me dijo que habían formalizado los cambios en los estatutos de la sociedad
mercantil que ella empezó a dirigir sola en 2012. Me dijo que nuestros hijos
estaban felices y que el hijo mayor se había echado novia ("es que ya
tiene sus 16 largos"). Supuso para mí una descarga emocional enorme. Me
dijeron - los padres de ella - que quería que apadrinase a "su" hija
(la novia de nuestro hijo). Me sentí realizado de nuevo.
Meses
después, corría noviembre de 2025, ella me miró a los ojos y me dio una
bofetada. no fue fuerte - casi anecdótica -, Ella me dio, posteriormente, un
beso tierno, intenso y apasionado. Me dijo enseñándome las fotos de dos bebés
de casi un año cada uno "los apadrinas siendo el padre sino no te quiero
como novio y padre de nuestros hijos". Acepté sin remedio sorprendido por
la sorpresa (no había tenido un hijo, habían sido mellizos), eran aquellos
mellizos de los que estuviera embarazada cuando estaba acabando psicología...
Ella, que se había convertido en mi referencia, y suponía alguien que, en su
ausencia, yo no sería nadie.
Ella
es ... nadie es perfecto, pero ella lo es para mí. Estudiosa empedernida me
dijo - en días posteriores - que estaba acabando Medicina. Al mismo tiempo me
dijo que le faltaban por cursar cuatro seminarios (4 meses en tiempo) de un
curso de fitoterapia china y uno de osteopatía oriental que promovía la
universidad europea del Atlántico.
En
aquellos días de finales de invierno de 2026 Quique estuvo en Galicia.
Estuvimos hablando y me comentó que mi situación con el hapkido y la
organización hankumiye (한기무예) se había normalizado y aceptado por la
venia completa de los máximos
representantes del hapkido en corea (korean hapkido federation), y me reconocían mis diplomas que se ajustaban a
mi nivel y al mismo tiempo respetaban aquellos exámenes que había hecho y que, por enfermedad, no hube podido
concretar en fechas convenidas de varios exámenes a los que me hubía inscrito (en su día).
Ahora
llevo un tiempo en que sólo pienso y visualizo mi futuro y según se va
realizando en presente doy gracias y me animo a seguir. GRACIAS Quique.
Unos
días antes de semana santa vinieron a verme ella y su hermano. En esos días me
hicieron ver un contrato eclesial (su hermano me había representado en una boda
con ella) formalizada un mes antes en una capilla discreta, en un colegio de
los Jesuitas, oficiada por un cura amigo de la familia y que formalizó el
matrimonio con la venia del obispado de Alcalá de Henares).
En
semana santa de 2026 se afianzó la relación con ella -. Hablamos y nos
confiamos muchas cosas íntimas mutuamente. Nos dijimos cosicas: "Qué me
dures y que hayamos aprendido de los errores del pasado para no volver a
cometerlos es lo que quiero" me dijo. ahora pienso: ¿Sabéis qué es mejor
que un orgasmo? son: "sus palabras". Además, yo le dije "poder
mejorar para seguir creciendo, aprendiendo y no olvidar lo bueno aprendido
hasta el momento es lo que ansío y quiero tener por norma diaria, junto a
tí".
Era
sábado antes de domingo de ramos en semana santa de este año 2026. Me dijo no
te olvides lo que has aprendido y recordado. Me guiñó un ojo y me dijo ven
conmigo.
La
Seguí hasta su coche (Hyundai i30 blanco) con el que había venido a Ourense en
ese tiempo. Abrió la puerta y cogió su bolso de los que bajan poco del hombro.
Sacó una diadema de color azul marino. Me miró y me preguntó dándome un beso
tierno en mi mejilla izquierda ¿La recuerdas? Le pertenece a alguien que tú
conoces ¿verdad?...
Me
dijo piensa dónde y cuándo viste esta diadema por primera vez. Por cierto, ¿Qué
tal va tu web aquella de la que te dije que me parecía muy buena idea? ...
recuerda que la primera versión no me gustó, de la tercera te dije que prometía
ser algo bueno y a día de hoy quiero decirte que quiero participar en los
contenidos juntos los cuatro.
Le
respondí: "hace tiempo que esperaba oírte decirme esas palabras".
"GRACIAS" le dije queriéndome fundirme con ella en un abrazo como
alguna vez ya había pasado en aquellos jardines junto a la piscina de la
urbanización de Alcalá de Henares.
Después
de irse aquel día me prometí escribir sobre nosotros, con sus permisos, ...
pocos días hace - de cuando escribí estas letras en mayo de 2026 - después de
recordar dónde había visto tal diadema. Pocos días después de actualizarme
reformé este escrito repasando mis relaciones y en especial mi relación con
ella, esa chica de la que estoy enamorado y con la que bailé hasta reventar
aquel verano de 1997 en el parque de Castrelos de Vigo. Gracias doy porque ella
está en mi vida.
En
la vida he tenido grandes referencias (padres, amigos, maestros) y materias de
conocimiento que me han animado a querer aprender: las matemáticas, la física,
la literatura inteligente (esto es evidentemente subjetivo, y sujeto a gustos
particulares) ya sea poesía como prosa, biología, ingeniería excepcionalmente
la cronobioingeniería. El hapkido me ha ayudado, por la forma de enseñarlo mis
principales maestros, ha entenderme a mi mismo, entender y ver mis capacidades
y entender mis limitaciones. Me ha encandilado la ingeniería de los materiales
y la electroacústica (quizá todo esto último era algo personal en el sentido de
querer tener sueños prolongados, no interrumpidos y no tener ninguna
interferencia en mi psique personal en mi privado y particular hogar - donde se
ubicare).
Ya
en los últimos años la botánica, la naturología, el coaching y PNL me han dado
un a visión particular nueva sobre las relaciones humanas y sobre todo con el
entorno natural que nos envuelve (debería envolver a pesar de vivir en una
ciudad ó en un barrio con asfalto como forma de caminar por tal barrio). Ella
en mi vida me ha dado una dimensión nueva sobre el hombre. Sin ser homófogo me
sentía más cercano a querer siempre estar entre mujeres (sus discursos me
parecían inteligentes - los hombres tendían a compararse y pensar con la
neurona de su pene sobre todo por la confianza que adquirían con el tiempo -)
pero me ayudó a a descubrir que había hombres, sin ser homosexuales, que valían
la pena escucharles. Es especial, y escucharla bien vale detener el tiempo para
ello. Con ella la Medicina tradicional china, la bioquímica y la psicología
integrativa me están colmando de ánimo y alegría aquellos momentos libres de
que dispongo.
Con
ella me gusta vivir:
GRACIAS
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