Nací en Suiza (en la localidad de la ciudad denominada Schaffhausen (cuenta la leyenda que allí vivió Guillermo Tell). Desde pequeño fuí un niño tímido y enfermizo ...
Mis primeros años en España fueron bajo el cuidado de mis abuelos. Mis padres compraron un piso en el centro del pueblo. Mi hermana vino con casi 7 años, después de haber dejado la kinder karden en Suiza.. Desde el primer año y medio hasta los dos años y después ambos (mi hermana y yo) hasta cumplir yo los 3 años. En ese momento entregaron el piso a mis padres y entonces mis padres vinieron desde Suiza. Empecé a hablar en el regazo de mi abuela. Desde sus brazos, me dijeron, me solté cuando tenía casi dos años para andar sin hacerlo a gatas. Empecé tarde según parece.
Mi padre vio dificultades en su negocio de constructor aquí en el pueblo, a pesar de su fama de buen albañil y buen profesional y continuó yendo a Suiza a ahorrar para mejores tiempos.
Comencé siendo traste a lo "pillastre" de la novela "Lazarillo de Tormes". Empecé mi deberes estudiando en el colegio "Calvo Sotelo" en la villa que donde me críe (O Carballiño, en la provincia de Ourense), ... recuerdo que jugábamos a diferentes juegos en los momentos de "recreo". Era atrevido, muy terco e intransigente. Una vez un amigo me dijo a qué no eres capaz de coger a una niña y besarla. Le dije: "yo sí, ¿Eres tú capaz?" Al final corrimos detrás de las niñas que no estaban en grupos jugando, que reaccionaban corriendo a nuestra llegada en carrera. Cuando elegí a una chica que junto con otras dos se hicieron objetivos nuestros. En la carrera me fuí por una que tenía un perfume que, áún hoy, recuerdo. Embriagaba,... la agarré y después de sujetarla le di un beso.
En ese mismo recreo mi amigo me inquirió a repetir en el tiempo que quedaba de descanso. Acepté y volvimos a repetir la escena, ... yo detrás de las tres me acabé acercando a la misma de la primera vez. Repetí el proceso, esta vez, contra un parte de la pared de piedra del colegio. La miré a los ojos y sin saber por qué la besé en la mejilla izquierda. En ese colegio tuve trifulcas con algunos amigos, algunos de etnia gitana, que se hicieron mis mejores amigos a excepción de 5 amigos (Felixindo, Juan Antonio, Jesús, Eduardo y Pablo) - como yo payos- que aún hoy son unos de mis mejores amigos.
En esa época mi madre me hizo pedirle perdón a un amigo por pegarle en la cabeza e irme sin dar explicaciones. En esa época, mi madre, me llegó a pegar con una vara en mis piernas, por no obedecerla a la hora de tener que parar a la orilla de la acera, para cruzar la calle juntos.
Mis abuelos me daban cinco pesetas todos los fines de semana que iba a verlos a su casa. Tenía como ídolos a Vicente Velda, Marino Lejarreta, José Luis la Guía y el equipo de la Real Sociedad y el equipo de mi pueblo : "El Arenteiro".
Cambié de colegio, mis padres quisieron que estudiara en uno cercano a casa. Quería convencerles de que era mejor el Adolfo Suarez ya que la mayoría de mis amigos se fueron allí. A esas edades poco hay que hacer con los padres pues "siempre llevan la razón"; me matricularon en el corral (así llamábamos, con cariño, el colegio ·"La Isabel la Católica" pues el director y dueño - de ese colegio privado- llevaba Corral por primer apellido).
Entre cuarto y séptimo de EGB pasaba los veranos en Suiza. Los cursos los pensaba deseando aprobar y acabar el curso lectivo, cuanto antes posible, para irme allí. Aprobé siempre en Junio lo que me daba opción de disfrutar de un buen verano en Suiza sin preocupaciones.
En cuarto me expulsaron de clase una vez, y tengo recibido golpes en los dedos con una regla de madera por hablar en altavoz en clase (Se llamaba Julio Lamas). Me hice modosito, obediente de forma exagerada; el resultado: empecé a ser tímido y vergonzoso. Conseguí aprobar todas las asignaturas a pesar de haber suspendido 4 asignaturas en la primera evaluación.
Ese verano lo pasamos en Suiza. Fuimos en avión. Visité Alemania, el lago de Constanza y visitamos la isla de Meinau. Me harté de jugar al ping pong. Estuve en las piscina municipales donde muchas chicas adultas jóvenes estaban en top less. Era normal allí y nadie se ruborizaba por ello.
En días de lluvia algunas personas se quitaban el calzado para ir con los pies desnudos por el firme de adoquín del centro urbano que era peatonal.
En quinto recuerdo descubrir el miedo a suspender. En cuarto tuvimos exámenes y lo había pasado mal con aquellos 4 suspensos pero en ese año de quinto de EGB sentía como miedo a fracasar. recuerdo en ese año una nevada fuerte en mi pueblo a finales de invierno. También cosas como pisar los tenis nuevos por parte de amigos de clases para estrenarlos. Recuerdo jugar en las clases
El verano de quinto, en Suiza, probé en una competición de trabajadores en la empresa donde trabajaba mi padre, el tiro al blanco con mosquetón. Recuerdo que un amigo de mi padre quedaba sorprendido por la destreza de ese renacuajo que acertaba en la diana -casi en el centro creo recordar- siendo la primera vez que tiraba y a pesar de la corta edad que tenía. Recuerdo bromear diciendo que había matado alguna hormiga cuando se me escapaba algún balín al monte.
Mi hermana ese año no quiso ir a Suiza. Se quedó en casa de nuestra tía. Recuerdo que hablábamos todas las semanas con ellos y principalmente mi hermana desde una locutorio público. Jugábamos con unos amigos de la familia al ping pong incluso jugamos alguna pachanga al fútbol sobre la hierba de los aledaños del castillo medieval conocido por Munot. En sus terrenos había ciervos y cepas de uva que propiciaban un vino propio de la zona muy apreciado por la gente local.
En Suiza disfruté de la ciudad donde nací y de su gente. Me sentía libre y a pesar de no conocer bien el idioma en esos años, me sentía como si siempre hubiese estado allí. Tuve, ese verano, amigos nuevos. Íbamos a nadar con frecuencia a las piscinas municipales. Tenía fama entre ellos de que nadaba muy bien, incluso pensaban de que iba a clases en algún centro deportivo de natación en Galicia durante el invierno. No sé porqué lo pensaron.
En las orillas del Rhein existían unas piscinas fluviales pero no solíamos ir. Un amigo de la familia, al final del verano, de camino a Pontevedra donde vivía, se quedó a dormir en mi casa. Durmió en mi cama junto a mí. Recuerdo que había hecho unos ejercicios de gimnasia antes de dormir y luego de estirarme me había metido en cama. En medio de la noche, mi amigo ocupaba más de la mitad de mi estrecho colchón y viendo que me iba a caer de la cama me dispuse en el suelo donde acabé durmiendo esa noche.
Estuve presente en partidos de fútbol viendo jugar al centro gallego de fútbol. En ese equipo jugaban alguno suizos y alguno españoles no gallegos. Oyendo hablar a la gente me enteré de que mi padre tenía fama de ser buen jugador de tute subastado y de haber sido una referencia - en sus años mozos - en el fútbol del centro gallego.
En sexto curso recuerdo cómo los clases de dibujo eran las que mejor me divertían. Las demás, parecían para mí una obligación que aceptaba sin más. Ese invierno mi padre vino para quedarse y montó una empresa de construcción. Ese año yo jugaba en el equipo del colegio. Mi padre iba a verme jugar de vez en cuando. Me decían que se iba al poco rato porque sufría viéndome jugar aunque lo hiciese bien. No sabía el porqué.
Recuerdo ver el partido España-Malta en casa con mi padre con los nervios flor de piel junto a un primo de la familia fumando como carreteros en la cocina - no les dejábamos fumar en el pasillo de casa y mucho menos habitaciones ó salón comedor. Mientras España remontaba gol a gol, iba diciéndoles cómo iba el marcador yendo a la cocina y con ello comprobaba cómo se llenaba el cenicero. Era algo que yo aborrecía.
En la ruta deportiva del colegio recuerdo habar ganado algún partido en casa, pero recuerdo perder 7-1 en los maristas de Ourense y un 5-1 en la casa del colegio de Cambeo. En otras zonas, por ejemplo, Cortegada ganamos 3-1. Jugaba poco pero algo jugaba. Un día en Amoeiro le dije a mi padre que había jugado 5 minutos, cuando en realidad ni me seleccionaron para jugar aquel día aunque había viajado con el autocar del colegio. ¡Le había mentido a mi padre! el resultado fue que mi conciencia no me dejó tranquilo en semanas. Lección de vida. Cosas...
Ese mismo año le pregunté al profesor de dibujo (don Felipe) y pretecnología qué era lo que había que hacer para ser arquitecto. Mi padre parecía orgulloso por ello al igual que mis abuelos.
En aquellos días a respondía así a quienes - amigos de mis abuelos - preguntaban qué quería ser de mayor. También en aquellos días, estando reunidos entorno a la mesa de la cocina mis padres y nosotros, se cayó una botella de agua al suelo; bueno eso era lo que pensamos todos sólo que yo la cogí en aire cuando estaba cayendo. Mi padre me miró con asombro callando.
El profesor de historia competía en rallies de coche. Un día después del rallie local me preguntó la lección. Me quedé en blanco y me supuso un punto menos aunque no supuso suspenso alguno en el final del curso.
También recuerdo rezar, con el profesor de lengua, el rosario en tiempos de primavera sobre todo en mayo. También recuerdo en clases de gallego y naturales cosas varias sobre plantas ó que se dice para y no pra (para en castellano) aunque en el lenguaje de la calle digamos pra. Cosas,...
Ese verano íbamos mucho por la aldea de mi padre. Sin embargo fue ese año y no otro cuando mi tía Esperanza decidió irse. Había fallecido. Era una tía muy familiar y amiga a mi persona. Me enseñaba, cada vez que iba a la aldea, cosas sobre plantas, frutales y otras cosas cómo qué hacer para limpiar los dientes con plantas del bosque bajo así cómo hacían las abejas la miel, cómo se alimentaban algunos animales como los cerdos, las vacas, las cabras y las gallinas,... Cosas.
Recuerdo que en una romería, en septiembre de ese año, le quise quitar el cigarro de la mano a mi padre. Me quemé. No volvía a insistir, pero cosas de la vida que poco después de aquello mi padre decidió no volver a fumar. Cosas...
Empezamos 7º de EGB y la clase era la misma en la que cursé 6º de EGB. Ese año un amigo y yo fuimos con las bicicletas al parque. Allí nos cruzamos con dos amigas compañeras de clase que iban con patinetes e intercambiamos especialidad deportiva. Casi me caigo... en un momento que nos alejamos en las bicis del grupo de 4 que formamos durante un largo tiempo ellas y nosotros le pregunté a mi amigo quién le gustaba más de las dos. La respuesta me contentó pues eligió la que a mí me gustaba menos. Cosas...
En un concurso de belenes, en aquella época, entre voluntarios de varios colegios participé junto a ese amigo de mi curso y colegio. Quedamos terceros y el premio fue 500 pesetas para los dos.
Ese curso me quisieron echar de clase por chivar una respuesta a un compañero a una pregunta del profesor. Le dije al profesor que si me echaba debía echar a quien chivó que fuera yo quien intentó ayudar a mi compañero. El profesor reculó.
El profesor de historia, como dije, competía en rallies de coche. Un día después del rallie local me preguntó la lección otra vez. Curioso pero el caso es que recordaba que el año anterior me preguntó la lección después de ese rallie local. ¿Por qué lo recordé? No sé, pero había estudiado antes de la clase del día después. Me supuso un punto más por responder correctamente aunque no supuso mejorar mi notable en la asignatura. ¿Saben lo que es hacer los exámenes perfectos y nunca pasar del 8? Se puede creer que ese curso hizo un examen que calificó de 0 a 7 y saqué un 7. Cosas...
Esa primavera de 1984 veía sufrir a mi padre con su empresa de construcción. Lo veía sufrir mucho por tener al tanto, todos los meses, el pago a los trabajadores a su cargo.
En el verano de ese 7º de EGB a 8º de EGB mi padre estaba acabando la casa de una tía (hermana de mi padre) cuyo marido, decía mi padre, se había emborrachado cuando yo nací. Estuvieron en Suiza con ellos (mis padres), también, un par de temporadas, como lo estuvo mi abuelo una año y medio, entre el tiempo de embarazo de mi madre y mi nacimiento. Él me trajo a Galicia.
Mi padre, viendo que el negocio le hacía sufrir sólo por cumplir con sus trabajadores y temiendo tener deudas y que no podría hacer la casa que el deseaba para todos nosotros, decidió con mi madre comprar un solar en los arrabales del pueblo (O Carballiño) con intención de construir una casa. Su intención decidida de volver a Suiza era irrevocable.
Ese ese verano jugaba con amigos cuyos padres que eran emigrantes en países como Méjico y Panamá. Teníamos carrilanas y cabañas echas en el bosque (hoy en día aquel bosque es ahora suelo urbano). Jugábamos a hacer saltos con las bicicletas apoyándonos en trampolines con tablas de madera. Era la época de la serie "V". Diana Roos y sus malos de verde contra los humanos, la chica de las estrellas y la resistencia.
Mi padre, como digo, volvió a Suiza. Decía que si no lo hacía no daba ahorrado. En octavo el curso parecía un año con pocas luces después de haber muerto mi tía y después de volver mi padre a Suiza. En ese curso recuerdo salir al encerado a dar una lección en la clase de inglés. Se trataba de frases con el auxiliar en presente y pasado para formar frases negativas e interrogativas. No sé qué me pasó pero poco faltó para que me pusiera un punto negativo y me sentara en al banquillo sin acabar la lección cuando en quinto - ¡tres años antes! - la misma clase se la había dicho perfecta a ese mismo profesor.
También por aquel entonces y estando mi padre de vacaciones en Galicia, cogí mis 4000 pesetas ahorradas y le compré con permiso de mi padre y orgulloso - parecía de mi - una batidora que le ayudaba a las tareas de las que le hacían sufrir mucho el antebrazo derecho.
En ese época, con mi padre de vacaciones, hizo con mi tío (su hermano) los cimientos y la construcción hasta la primera planchada de la casa donde había comprado el solar para tal objetivo. Ese verano de 1ºBUP di un estirón. Era bajo en estatura con respecto a la media de mi clase pero ya aparentaba poder estar estudiando 1º de bachiller (de la logse, no de ahora).
Recuerdo también, en ese curso de 8º de EGB, hacer una réplica de un dibujo puesta en el encerado lo mejor que pudo. Recibí un 7 como calificación. El mismo dibujo, lo aseguro, pues conservo las láminas de ambos cursos, fue calificado con un 9 por el mismo profesor tras decirme el profesor de 4º de EGB que tal excelente dibujo tenia que ser calificado por don Felipe que en aquel momento estaba en 8º de EGB a donde me mandó - desde mi clase de 4º de EGB - con mi orgulloso dibujo. Recuerdo pararme los alumnos de octavo por los pasillos para preguntarme qué me había puesto en el dibujo don Felipe. Eses momentos alegran cualquier alma ignorante.
Recuerdo, con cariño esos fines de semana de cine que por aquel entonces, con 50 pesetas, podías entrar y disfrutar. Las películas estaba en cartelera varias semanas y siempre había gente para verla hasta que cambiaban de rollo ó película. En esa época recuerdo ir a ver una película de Bruce Lee. creo que en aquella época mucha gente se apuntó al gimnasio de Hapkido donde daba clase el maestro Kim en O Carballiño.
Recuerdo que estando yo en octavo mi tío (hermano de mi padre) me sugirió ir a clases de hapkido las cuales las pagaría él. No me atreví a decirle que aceptaba encantado pues de todos los familiares era con quién tenía menos trato. Murió en esos meses mi abuelo (padre de mi padre en ese 1985) un año escaso después de haber muerto mi tía Esperanza. Fue la primera vez que veía llorar a mi padre que había venido al entierro con un permiso de unos pocos días por defunción.
En ese verano de 8º a 1º de BUP (1986) fue el año de "el coche fantástico". Recuerdo dibujar coches inventados. Disfrutaba con ello e imitando a mi hermana - que lo hacía muy bien - dibujaba, partiendo de hacer una rejilla en la foto de algún personaje de revista, las caras de mujeres famosas que salían en revistas del corazón. Conocí a un amigo íntimo que fue durante años. Veíamos juntos en mi casa el coche fantástico y jugábamos a las cartas... durante un tiempo fuimos inseparables, más o menos hasta que empecé mis estudios en la universidad años después.
Mi hermana que había acabado COU se decidió por aprender idiomas. Se fue junto a mi padre a Suiza a la aventura de aprender alemán que ya cuando estaba en la kinder karten ella entendía y hablaba.
Llegamos al Instituto (en aquella época no era un CES y Bachillerato como ahora) donde cursamos - mi quinta y yo - primero, segundo y tercero de BUP (bachillerato unificado polivalente) y COU (curso de orientación universitaria).
En primero de BUP fue el año donde estaba en el INSTITUTO (guau), para mi era algo super... Cosas que se pasaban por la cabeza. Iba todos los días andando - un kilómetro más o menos - y para ser diferente iba por donde no iba nadie. Todos iban en autobús ó por la calle conocida por "La Carreira". adquirí fama de chapón y de solitario.
Recuerdo en 1º de BUP hacer cosas nuevas, como dar la lección de lengua de forma voluntaria, es decir, por elección propia mía. En historia recuerdo al profesor hablar de los cimientos en las construcciones egipcias usando agua para nivelarlos. Recuerdo también cómo usaban las crecidas del Nilo para encauzar ese agua excedente y acumularla para regadío en épocas de menor cantidad de lluvias en el año.
Se imaginan, con lo de las danas, hacer algo en España que aprovechase esas magnas corrientes de agua. Creo que si hubiese voluntad política y no tanta burocracia para asegurar intereses económicos partidistas en cada acción ó licitación urbanística, es decir, si hubiera interés constitucional de ayudar y cumplir con las obligaciones políticas se habría hecho en el neolítico, bueno: "ya me entienden, se puede pero no se quiere".
Recuerdo que en clase de gimnasia jugábamos pachangas a futbol sala a menudo. Algunas pruebas de carrera, y gimnasia - en el interior - cuando cuadraba que llovía en exteriores. Era uno de los más bajos en la clase pero en clases de gimnasia una chica de clase le comentó, estando yo de portero, a otras dos compañeras: !qué guapo es el portero! ¿no? Para mi asombro, pues no me lo esperaba... me sentó guay. Cosas...
En invierno de ese año 1986 y principios de 1987 mi padre con ayuda de canteros de la zona hizo la segunda planchada de la casa. En febrero se hizo el tejado y las particiones (divisiones) de la planta principal.
Después de aprobar todo ese curso de 1º de BUP fuimos, mi madre y yo, a Suiza de nuevo. Más de 33 horas de viaje. Valía la pena. Mi hermana estaba allí junto a mi padre. Estuvo estudiando alemán. En ese verano nos dijo que quería irse a Inglaterra a completar sus conocimientos de inglés. Un día, recuerdo queme preguntó varias cosas que yo tenía frescas y ella algo olvidadas. Nos cambiamos de casa. Mudanza desde la calle Webergasse a la calle Krebssbachstrasse.
Ese verano de 1987 coincidí con varios amigos -hijos de emigrantes como yo - de antaño. Aquel chico con el que había dormido en mi casa, que mencioné anteriormente, me preguntó si seguí haciendo esos ejercicios nocturno. Les diré que los sigo haciendo a día de hoy.
Conocí a mi gran amigo llamado Ramón, aunque yo le llamaba Moncho. Nos hicimos muy buenos amigos. Íbamos a la piscina juntos donde comprobamos que habían puesto un tobogán - el rey de la fiesta - que estaba a rebosar de gente continuamente, jugábamos juntos al ping pong y echábamos unas risas con algunas chicas nativas con las que a veces hacíamos además de ligar, en el tobogán era fácil.
Les diré algo, él ligaba y yo miraba. A una de las guapas señaladas que aparecía muchas veces por cerca del centro iberia - parecida a la Stefi Graff, la tenista - la llamábamos la Graff pero era mayor que nosotros y no nos hacía caso. Recuerdo que ese año, al final del verano, nos despedimos hasta el año siguiente emplazándonos a ligar a la Graff para el año próximo. Cosas...
Ya en segundo de BUP y yo siempre pensando en lo primero, es decir, el deber y luego la vocación, estudié, estudié y, ... me hacía planes de vida que nunca cumplía. Disfrutaba mucho las clases de Música, Geografía, matemáticas, educación física y sobre todo Física con mi gran maestro Jorge Casal de Rey. Me hizo ver las clases de otra manera: divertidas. Cosas...
Me habían dicho que el maestro de Hapkido Kim se había ido a Asturias y dejaba el gimnasio cerrado. En ese invierno mi padre vino con dolores de cadera y escuchando cómo una amigo le hablaba del coreano que era buen quiropráctico -había cogido fama rápidamente - podía ayudarle. Un día quedamos citados con él en un bar conocido del pueblo y convino él y el coreano (a la postre mi maestro de hapkido) verlo en las instalaciones del gimnasio del pabellón de deportes del pueblo llamado "Paco Chao". Alli atendía a mi padre. Varias citas dieron para que conociera a Javier y Claudio (amigos a posteriori de aquel encuentro) que me convencieron para que probase una clase. Habían sido alumnos de Kim. El maestro recién llegado (Bae) lo sustituiría.
A partir del 18 de febrero de 1988 coincidiendo el curso de segundo de BUP añadí a mi vida clases de Hapkido (un arte marcial de Korea). La vida se me revolucionó ante mí, de solitario a admirado pero, por desagracia, con la etiqueta "chapón". La verdad, lo acepté de buen grado pues mientras algunos compañeros salían cada domingo de fiesta y buen jolgorio, yo me quedaba estudiando apuntes de la semana anterior. Con decir que prefería los exámenes los Lunes.
Ese año me encandiló una chica, hoy buena amiga mía - hablando junto a un amigo en común - sobre el orgasmo a lo que yo definí con la definición que recoge un diccionario académico que aún conservo. Hoy recuerdo como él y yo luchábamos por gustar a tal chica. Un día vino con minifalda. El chico amigo mutuo se lo hizo saber al profesor de historia del música, que era jocoso y muy amigo de los alumnos, al verlo divertido y demasiado hablador en ese día en particular. Todos nos echamos a reír pero yo me callé enseguida. Me puse nervioso cuando ella giró la cara hacia él pero se quedó conmigo en su mirada perdida.
En gimnasia días después la profesora me eligió para hacer un ejercicio difícil en cuanto a la flexibilidad que exigía. Todos miraron para mí después de hacer el ejercicio. Miré para ella y no pude evitarlo: me puse rojo como un tomate. Un amigo me lo advirtió. Yendo, ambos, hacia casa por el camino hacia casa de mis abuelos este amigo me dijo que se había fijado en mi entrepierna y que cuando ella había acabado el ejercicio se me notaba empalmado. Estaba ruborizado, no me había dado cuenta y curiosamente no quería que ella supiera que a mi me gustaba. ¡Curioso! ¿verdad? Si quieres a alguien lo lógico es hacérselo saber.
Ese año mis notas fueron sorpresa para mí: 5 sobresalientes, dos notables, 2 bienes y un suficiente. En ese verano cuando me iba a examinar de amarillo en hapkido mi madre organizó un viaje a Suiza para visitar mi país de nacimiento y a mi padre de paso. Estaba encantado y antes de salir de viaje le dije a mi madre, viendo m s notas recién recibidas. Para el año: ¡6 sobresalientes!. En ese momento se rompió una botella que contenía aguardiente blanco que guardaba mi padre de su estancia en el invierno. No sé que pasó pero mi madre me miró y yo me puse rojo al decir su lección. No recuerdo sus palabras exactas pero sí recuerdo mi lección de vida: "no es lo mismo avaricia que ambición".
En Suiza y con mi hermana en Inglaterra - con la que hablábamos cada semana - desde una cabina cerca de casa salía en bicicleta a hacer la compra. llegó un momento en que hice amistad con una cajera de un supermercado que se llamaba Migros. Era guapa, mayor que yo, pero guapa. Cosas...
Ese verano cocinaba para mis padres, limpiaba de hierbas malas la entrada a la casa de mis padres. Entrenaba lo que podía y buenamente, creo, sabía hacer bien. Mi madre se había quedado en Suiza.
Al volver de Suiza (sólo) mi maestro se rio de mí enseñando el cinturón amarillo de un amigo de la adolescencia (el que mencioné que veía conmigo la serie del coche fantástico), en el que influí para apuntarse a hapkido como, también, lo hice con mi hermana en el verano de tercero a COU, recién llegada - en tal verano - desde Inglaterra.
Con respecto al cinturón amarillo pensé que era normal pues no había hecho el examen para lo que hay que pagar unas tasas con la federación en corea.
En segundo de BUP había tenido un dilema, pues aunque había escogido ciencias puras, me llamaban la atención varias carreras universitarias, incluso algunas de letras. Un amigo mío, dos años mayor que yo, y según mi parecer: el mejor del gimnasio en las clases de Hapkido, era de mi admiración personal y como el decía que iba a hacer teleco y a mí la física y química (el profesor de 2º BUP que las impartía me hizo enamorarme de esas materias) me encantaban me decidí por ciencias puras.
Ese año (el de 3º BUP) viví junto a mis abuelos; me duchaba en el piso de mis padres ya que en casa de mis abuelos no tenían bañera pero comía con ellos y estudiaba en su casa. Mis abuelos se bañaban con ayuda de un barreño. Curiosamente ese año olvidé mi amor platónico de juventud para pensar en esa chica del con la que quería luchar, citada anteriormente. Me parecía más interesante, guapa y divertida.
Mis notas en tercero fueron a menos con respecto al año anterior (2º de BUP), pero curiosamente tuve halagos importantes. Mi amigo Javier, del gimnasio a quien admiré desde que lo conocí por su educación e inteligencia, dijo delante de un amigo suyo que yo era el mejor del gimnasio.
En clases la chica por la que suspiraba en silencio se acercó a mí y me preguntó una duda sobre una clase anterior de la clase de matemáticas. Nervioso y con la mano temblorosa le expliqué la duda.
Una noche, cerca del instituto tuve "un romance" de un día y medio (habían sido unos besos, unas caricias y poco más,...). A la semana siguiente en los paseos por el patio del instituto vi a tal chica - guapa aún hoy y buena amiga mía, por cierto, - que estaba con otro, de otra clase y un año mayor. Era un galán, así que con el cabeza gacha, la di por perdida. No luché por ella.
Ese verano de 1989 (tras finalizar 3 de BUP) fui a Suiza sólo. Cogí el autobús en Ourense y llegamos a Zurich 32 horas más o menos después. Siempre disfruté el viaje en autobús a Suiza, como lo había hecho en Avión las cuatro veces que usé este medio de transporte, también a Suiza. Pero aquel viaje fue horrible. Se podía fumar en los autocares de línea y un mequetrefe no paró de fumar en todo el viaje a pesar de habérselo pedido encarecidamente. Cosas...
Se pasa un control rutinario, esta vez fue en Basel (Basilea). Al llegar a la estación de autobuses de Zurich me acerqué - está al lado - a la estación de trenes. Compré un billete simple de tren hasta Schaffhausen - destino de mi viaje y ciudad donde nací -. Es una ciudad monumental tipo medieval muy hermosa. Junto con Stein und Rhïen son unas ciudades con encanto espacial que recomiendo visitar alguna vez que se tercie.
Ese verano me centré en la flexibilidad - en mejorarla - y entrenar lo que pudiese (me había llevado el kimono). La casa de mis padres en Suiza invitaba a hacer tiempo para entrenar en el jardín coqueto e íntimo de la casa. Hasta tenia espacio para huerta en el que mi padre tenía sus tomates, judías, acelgas, hinojo, remolacha de mesa, perejil rizado, espinacas, navizas, y alguna que otro producto de la tierra (nuestra Tierra) como las patatas.
Algún que otro día cocinaba yo, sabiendo que ambos trabajaban, y se encontraban la comida hecha al llegar a casa. Ese verano, como todos mis veranos en Suiza disfrutaba de mis paseos por el Munot, la piscina de Bräite y las partidas de ajedrez y dados (a tres en raya según lo conocíamos alli) mi amigo Moncho y yo.
Él se encontraba conmigo todos los veranos allí (desde el verano de 1986) y ... en fin lo pasábamos bien sobre todo con las bicicletas que nos llevaban a todos los lados donde había algún parque con mesas de pinpong. Tenían la red dura pero eso no era impedimento para pasar lo bien jugando al tenis de mesa.
Volví a casa ese final de verano con la intención de incorporarme a COU. Sin darme cuenta seguí el camino de Javier - este chico que admiraba y parecía admirarme también-, pasando primero por hacer las asignaturas que había hecho él y después en Santiago de Compostela donde hice primero de Ingeniería ya que no tenía claro cuál ingeniería hacer pero que a la postre me llevó a Vigo a hacer ingeniería de Telecomunicaciones. Tengo que decir que se medaba muy bien el dibujo técnico. Incluso pensé seriamente en hacer arquitectura en Coruña.
Ese año de COU pasé la primera parte del curso con mis abuelos. Ese año estaba en clase la chica que fue mi amor platónico en el colegio donde cursé la EGB. Recuerdo que en clase de química había resulto, yo únicamente, un problema. La profesora me llamó la atención para bien, me animó a estudiar y luchar por una nota alta. La verdad pensé en matrículas de honor viendo cómo evolucionaba en el curso y después de obtener un 10 en el examen de pre-socrátricos, un notable alto en física, una buena nota en un control de matemáticas, sobresalía - aunque no era el único - en dibujo técnico y u había sacado un 10 (el único en la clase) en la asignatura de lengua española.
La familia me ocultaba algo, estando yo en verano anterior habían operado de una cadera a papá pero lo que sabía es que la operación fuera un éxito. Mi hermana había venido ese invierno a Galicia desde Inglaterra y me hizo ver que la salud de mi mamá no era buena. Decayó el ánimo durante la primavera. La progresión en mis notas no fue la esperada. Veía incluso peligrar mi media que yo necesitaba para conseguir entrar en Ingeniería de Telecomunicaciones (era mi principal opción) y el selectivo (hoy PAU) era muy exigente.
La media de mis estudios de bachiller y COU bajó hasta un 7,56. Con el examen del selectivo me bajó a 5,86.
Decidí matricularme en Santiago de Compostela. En la facultad de matemáticas se impartía el curso de 1º de ingeniería que en aquella época era común a todas las ingenierías. Estudiando algo todos los días - en Santiago de Compostela -, me volví estudioso empedernido de matemáticas y física mientras disfrutaba, tal cual niño con zapatos nuevos, en clase de dibujo técnico.
En el primer año fue dedicación plena al estudio y de vez en cuando entrenaba por mi cuenta. Muchas noches, antes de cenar iba a correr al parque de la alameda de Santiago. Ese año suspendí cálculo numérico y física. En cálculo numérico me encontré con que superaba con creces la parte teórica y luego fallaba en la parte práctica. Según la profesora el resultado era suspenso.
Conocí gratamente a los profesores Pepa (de física) y Manuel Pedreira (de álgebra). Aprendí mucho de ellos sobre todo a explicar los ejercicios de las respuestas a los problemas especificados en los enunciados.
En verano de ese año, después de los exámenes de cálculo numérico de septiembre y de haber renunciado a presentarme al examen de física, quedé un fin de semana para ir de camping a Montalvo (Pontevedra). Desde allí mi amigo José Ramón y yo nos fuimos del camping y nos dirigimos a coruña para ver el Teresa Herrera. Ese año competían el Bayern de München, El Benfica, El Barcelona y El deportivo de la Coruña. Ganó ese torneo el Barcelona. el deportivo estaba en segunda por aquel entonces. Obtuvo el premio a equipo más deportivo y el equipo fue poco tiempo después la piedra angular de aquel superdepor.
Aprobé tres asignaturas de las cinco de primero. Había suspendido cálculo numérico. Me quedaban esas do asignaturas para superar primero. En el curso de aquella transición de Santiago de Compostela a Vigo (1991-1992) se proponía unas clases llevaderas, con sólo dos asignaturas y me propuse entrenar más de la cuenta. recuerdo que antes de finalizar el curso 1990-1991 me fijé en una chica que estaba estudiando en la biblioteca de la facultad de matemáticas. Era muy hermosa.
Recuerdo que seguía a Julia Otero en su programa de mediodía 3 por 4. Entrevistó a alguien al que le preguntó, después de ver una escena de un beso muy romántico, si era un beso que se podía superar. En aquel momento me quedé en blanco y pensé "difícil", pero escuché la respuesta del entrevistado: "seguro que se puede superar". Nunca olvidé esas palabras. Lección de vida: ¿lo ves todo resuelto y perfecto y por tanto dejas de luchar ó tienes ganas de mejorar las cosas y hacerlas cada vez mejores? Lo primero te lleva al fracaso, lo segundo te lleva a vivir el presente.
Una cosa: en Santiago, y ya matriculado otra vez en 1º de ingeniería, me pasó una vez "un gran encuentro" cuando tenía 19 años en Santiago de Compostela. Me invitaron a una fiesta en una casa de una amigas universitarias como lo era yo. Allí picamos (había un poco de todo) y estaban, hay que reconocerlo: chicas muy guapas. En una conversación con una chica de ellas me dijo que buscaba chicos de 30 años para aventurillas. Pensé, ¡vaya! la que más me gusta y ... a otra cosa mariposa. De aquella tenía una cara de niño, y aún imberbe, que en un momento circunstancial le dije a otra chica, pensando en una tortilla de patatas, "está buena". Ella me dijo: "a que sí".
La verdad, después de un cubata de litro lo que menos pensé fue en el cubata y sí en el trasero que me insinuó poco después de la cita. No sé cómo decirlo, pero desperté entre bambalinas y con pájaros volando en mi cabeza. Ella semidesnuda, no sé...; pero mi reacción fue soñar despierto y me puse encima de ella e... hicimos el amor otra vez. Era mi primera vez... Bueno miento - en realidad - el anterior encuentro - me imagino que por la noche antes - fue mi primera vez, claro está ,y supongo que se sigue el hilo del "Gran encuentro" con ella.
Esas cosas son difíciles de olvidar y hacen superar emocionalmente cualquier encuentro de aquel 3º BUP. Después de los exámenes de curso me puse como loco a entrenar hapkido pues en julio tenía el examen de cinturón marrón. Tuve una gran suerte, el año perdido por mis veranos en Suiza los gané haciendo grados en cada curso de hapkido, lo que me valió hacer pasar de azul a marrón sin pasar por el examen de azul-marrón - aunque en realidad mi maestro me examinó del cinturón completo en el examen de marrón. Lo superé con éxito.
El objetivo era hacer el examen de negro en el siguiente verano. No tenía apenas cargas lectivas, y sobre todo porque a medio año tenía aprobado cálculo numérico. Me quedaba en Santiago de Compostela medio año para superar física.
Había una librería debajo de la residencia donde vivía. Allí compré el "Coquillat" de estadística, los dos tomos del "Tipler" de física, manuales de ingeniería I y II, un libro de fórmulas matemáticas, compré el Dickerson de química - ahora prestado a un amigo -, y me perdía mucho por la biblioteca y el centro comercial "Simago" donde tenía una pequeña librería a que me gustaba echar un vistazo de vez en cuando.
No tenía muchas cargas lectivas, y me propuse estudiar algo todos los días para avanzar en asignaturas de segundo que me encontraría el siguiente curso (me habían pasado apuntes compañeros de Vigo). Había sacado el carnet de conducir y un amigo mío (quizá mi mejor amigo - Javi, junto con aquellos del gimnasio: Fidel, Javier, José Manuel, José Blanco, Ignacio y Alfonso) que desde COU éramos inseparables - hasta que se casó-; es normal, ... una mujer bien puesta tira más que veinte carretas (según reza el refrán) y por supuesto que un amigo - por buenos amigos que seamos- , buscará lo mejor para sí y, para más INRI, si su mujer se lo lleva a Panamá como pasó con él.
Pasamos muchas, muchas divertidas,... otras no tanto. Recuerdo que yo antes de conocerlo, en bicicleta, me gustaba subir empinadas carreteras, que por mi zona hay unas cuantas. En otoño de 1991 lo invité a venir conmigo a una zona que era muy bonita. Cogimos el coche de mi padre y algunas cosas para comer y mi tienda de campaña canadiense (ahora no se llevan). Dormimos acurrucados tanto que... en fín hasta bromeábamos sobre el hecho de acercarse tanto uno al otro, dado el frío que hizo esa noche, en aquella montaña (en tierras de Lugo). Recuerdo que después del mal trago, por lo del morbo recurrido, en bromas y la necesidad de calorcito, tuvimos una visión hermosa donde las haya. A nuestro pies todas la nubes que debió haber en el firmamento ese amanecer.
Después, juntos, salimos una noche de fiesta (de discoteca y pubs) en O Carballiño, ese verano de 1991, ambos nos dirigíamos a tomar algo reconstituyente en algún sitio, aún no elegido. Se acercaron dos chicas (a cada uno una). Bromeamos y la mía (bueno - algo pasó pues creí conocerla - me guiñó un ojo) y junto con la suya decidimos separarnos como si quisiéramos olvidar rápidamente el encuentro.
Esa noche cogí el coche, después de despedirme de mi amigo, y con mis padres en Suiza. Vivía sólo, mi hermana vivía en Madrid por aquel entonces. Me acerqué al parque municipal, esa noche, a ver la piscifactoría. Vi a una chica en el puente de acceso y que sirve, en los veranos de trampolín para tirarse al río y bañarse. Había algunas parejas en las rocas que se veían desde el puente. Me acerqué y resultó ser la graciosilla que había bromeado unas horas antes, la que me había guiñado el ojo. Ella me dijo un nombre... mentirosilla - era falso-. Tengo que decir que yo también le dije un nombre falso...
Aquella noche (cogimos el coche primero) fuimos a un lugar apartado en los arrabales de O Carballiño. No hacía mucho calor pero frio alguno nada. La besé, ... estábamos paseando entorno al coche (era un coche rojo utilitario - de mi hermana que por aquel entonces vivía en Madrid-). Recuerdo que nos abrazamos contándonos intimidades. Cogí una manta que tenía en el maletero del coche y nos cubrimos para estar más abrigados. Hicimos el amor y poco después nos quedamos dormidos en el coche. Cuando ella despertó, yo estaba caminando por los alrededores. Me dijo que era tarde para ella,... la llevé a su casa. Recordé, poco después, aquella noche del cubata de litro con aquella chica con la que me había estrenado en el sexo.
Esa noche, ya en casa, cené un poco. En aquella época con 19 años me hacía la limpieza de la casa, no sólo la habitación, la colada, la compra necesaria y visitaba los fines de semana a mis abuelos en la aldea de donde traía siempre mercancía de la huerta. Bueno, volviendo al meollo, recuerdo que aquella noche decidí dormir en la cama de mis padres (mis padres en Suiza, como dije).
Tuve un sueño erótico con una desconocida. Sólo recuerdo que alguien quería hacer que mucha gente se acostase con alguien -la desconocida-. Me acerqué a la cola donde había gente toda masculina. Me colé, le puse las cosas claras a quien estaba violando a aquella chica y después de unas hostias bien dadas cogí a la muchacha y tras un discurso que dejó a todos patidifusos me dirigía con ella en los brazos atravesando la fila de desgraciados hambrientos de sexo gratis. Llegué a un descampado y la curé de sus rozaduras,...
El sueño fue seguido de otro donde ella - tal desconocida - estaba encima tal cual el aprendiz de Sean Connery en "el nombre de la Rosa" enamorándose de la aquella belleza que le mostraba sus dotes amatorias y cuyas capacidades hacían imposible negar tal seducción hecha de gran belleza femenina. El sueño no fue como la película, y después de cambiar de postura, me veía encima de ella entregado al máximo al placer, entre ambos, compartido. Me acuerdo que había un baño cerca que se veía desde la cama. Se acabó el sueño besándole el pezón derecho. Me levanté para ir al baño. Empecé a recordar el sueño mientras me notaba húmedo y con semen en el vientre.
Repetí la última parte del sueño, en mi mente adormilada, varias veces antes de que en ... Al despertar pensé que la chica con la que había hecho el amor era una chica que se decía que era la atención y deseo de todo 1º y 2º de matemáticas. Días después un amigo mío en aquellos días me la presentó. Pensé para mis adentros que en primera persona de cerca era una chica impresionante. recordé que era la chica en la que me había fijado al final del curso pasado en la biblioteca y que me había parecido hermosa.
La segunda parte del año en Santiago fue de estudio, mucha biblioteca y me fijaba en que existía mucho postureo alrededor de aquella chica.
Cerca del final del curso - hacia junio - me llamaron amigos del gimnasio para tratar de hacer un examen de primer dan de hapkido en Valencia. Estarían grandes artistas marciales de hapkido de corea. Iba a estar nuestro maestro con nosotros. En esos días recibí también la noticia de un familiar mío (era tío político) que, teniendo un accidente casero, se había roto la crisma y había fallecido. Nadie de la familia podía ir. Mis padres estaban en Suiza y mi hermana en Madrid.
Al final, entre entierro y examen que fecha cercana decliné la invitación de ir a Valencia. Mis amigos trajeron sus cinturones negros dos amigos: el segundo dan y 1 amigo - que había empezado en tiempo conmigo - el primer dan.
En cuanto a la muerte de mi tío político mi mente sugirió el siguiente pensamiento raro: "alguien se va y alguien ocupa su lugar". Algo como en la película de "la historia nunca jamás contada" donde Juan el bautista dice que alguien tiene que irse para que brille bien el que llega, al caso de, que Herodes le iba decapitar y Jesús parecía tener fama entre la muchedumbre judía. Me pareció supersticioso pero explica lo que pasa a veces con la gente mayor: "Se apartan dejando paso a los jóvenes".
Superé la asignatura que me faltaba con notable. En ese verano me dediqué a preparar una exhibición
Yo practicaba Hapkido desde febrero de 1988 (por aquel entonces tenía 15 años). Al llegar a Vigo lo primero que hice fue apuntarme al gimnasio donde impartía hapkido mi amigo Francisco Javier.
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En marzo de 1995 conocí a Antonio Camino, un gran artista marcial (en el mundo del Taekwondo y el Hapkido), durante un seminario que ofreció ese año en O Carballiño. Esos días me fijé en él, en cómo se movía y cómo explicaba las técnicas que iba a enseñar.
Nos habló, fuera del tatami de cosas de su vida, de cómo meditaba y de su relación con el hapkido y el origen del hapkido gracias a su maestro Yong-baek, Won. Él me había enseñado a meditar correctamente, al menos desde mi punto de vista.
Esa primavera empezamos a adaptar el hapkido que practicábamos, que nos había enseñado Bae, Yeong Joung intentando intercalar los Cho nam bops (técnicas de la yang Hu kwan). En verano me diagnosticaron tuberculosis y me perdí exámenes las dos convocatorias siguientes y con debilidad mental que continuó hasta la convocatoria de febrero-marzo del año siguiente.
En mi convalecencia, en mi casa (ese verano de 1995) después de haber estado ingresado casi 9 días, aislado debido a la posibilidad de contagio tuve sólo cuatro visitas (dos de amigos cercanos en aquel momento; curiosamente ninguno de los que creía amigos míos, salvo mi mejor amigo - ahora en Panamá que me visitó en el hospital - y una prima por parte de la familia de la hermana de mi abuelo materno que en paz descanse).
Me dio que pensar mi convalecencia y mientras estudiaba lo que podía intentaba, con meditación y ejercicios de yoga y hapkido, estar en buena forma que me ayudara a no decaer.
Había aprobado electrónica analógica ese año como ito más importante. Había fracasado en mi intención de sacar el cinturón negro de hapkido por culpa de la enfermedad. Poco después de volver en una ceremonia de entrega vi como un alumno de Javier que empezó cuatro años antes de ese otoño de 1995, muy amigo mío, recibía el cinturón negro y yo tenía que esperar a una convocatoria posterior. Recordé cuando mi maestro Bae, Yeong Joung me dijera que en invierno de 1992, después de la exhibición que yo había dirigido en ese verano de aquel año con la idea de promocionar la apertura de un gimnasio de hapkido (de un compañero en común), frente a dos colegas coreanos que podría examinarme después de haber hecho todas las técnicas que se hubieren pedido en examen - "a mucho tardar: en verano de 1993", me dijo -.
Cambios en el organigrama del hapkido debido a vídeos de Myumg Llae, Nam donde explicaba el hankido (técnicas cho nam bops por aquel entonces) hizo atrasarse mi examen.
Nos habíamos unido a la asociación española de hapkido yang hu kwan, algo como una extensión de la IHF de España, dado que quien era el capitán era un coreano - amigo de mi maestro y que hubo sido compañero de gimnasio en corea -. Aunque mi maestro nos guiaba en las técnicas cuando íbamos a preguntarle, se desmarcó del proyecto viendo que tenía cobertura de un maestro conocido suyo, reconocido en la IHF de Corea.
En Mayo de 1996, ya recuperado, estuvimos entrenando con él en Córdoba, junto con alumnos y maestros de taekwondo y kickboxing. Nos invitó, a su casa, a varios compañeros hapkido-in de mi pueblo (O Carballiño). Fue grato el trato y a mí me pareció una gran persona.
Tuve un encuentro, en verano de 1996, meditando. Se presentó mi ángel de la guarda. Repasé varias veces mi mundo particular con él. Dado mis dificultades para memorizar me aconsejó leer varias veces los textos de mis asignaturas de carrera, de principio a fin y luego hacer resúmenes con mis propias palabras. Mi ángel de la guarda me invitó a seguir muchos consejos. Desde entonces no obedezco otra cosa.
Ese mismo verano, con unos amigos y amigas de la escuela de teleco, fuimos a la playa de Samil (en Vigo). Caminando por la arena vi una señora con un perro que me llamó la atención. Momento después desde el paseo un señor gritó su nombre incitándola a recoger hacia el paseo por algún motivo. Junto a ese hombre estaba una niña de larga melena rubia. ¿Por qué me fijé en eso? no sé, poco después me crucé con los cuatro (los tres y el perro) yendo de camino al coche donde una amiga nuestra, con carnet, había aparcado con la intención de volver al centro de la ciudad. Fijándome en cómo la chica atendía al perro observé que la niña tenía una diadema de color azul marino recogiendo el cabello.
Recapitulando todo cuánto me había sucedido hasta entonces ...
Después de aquel verano puedo decir que un par de episodios con problemas de espalda, un episodio por tuberculosis y la obligada "mili" que pude sustituir por trabajos de voluntariado en la delegación de alumnos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicaciones, hicieron causar retraso - en mi idea original - con mis estudios universitarios en "Teleco". Aquel verano de 1996 viviendo con mi madre en una casita en Vigo (apartada del mundanal ruido)
Quiero contar un hecho que marcó mi forma de ser y mi forma de actuar durante mi vida a posteriori. Me pasó con una chica de 14 años en un verano (1997) en que yo tenía 25 años al tiempo que yo estaba estudiando mi carrera de teleco. Yo me solía quedar los veranos porque me concentraba mejor en Vigo pudiendo además practicar Hapkido con mi amigo y maestro, por aquel entonces, Javier (aquel que os dije creía el mejor de mi gimnasio cuando practicábamos en el gimnasio en O Carballiño).
Ella vivía en Santiago de Compostela, estudiaba en el instituto Peleteiro. Estaba disfrutando de una excursión organizado por su instituto. Su cuerpo parecía el de chica adulta, y la verdad sólo le llevaba media cabeza mía. Era muy atractiva y parecía muy atrevida. Estaba yo en un concierto en Castrelos (parque municipal en Vigo) coincidiendo con las fiestas patronales en honor de la virgen de la Candelaria. Actuaban, recuerdo, Melendi, Amaral, los 4 principales que fueran a Eurovisión cantando "juntos..." , y la canción que quedó 7 en el festival "Europe´s living a celebration", y la canción que me puso unido a una chica morena, impresionante - la de la primera vez - mientras me fijaba que ella estaba mirando y sin remedio pasó lo que pasó poco tiempo después ... "Bailar pegados es bailar". No la volvía a ver hasta días después.
Aquellas canciones hicieron en 4 días consecutivos, una mirada con "juntos...", "un meneo cada uno por su lado con los Suaves", una caricia con "la oreja de Bangkok", se pasó a un baile algo improvisado y a destiempo con Melendi que nos llevó a tener una risas.
Lo que pasó en el tercero de esos días de concierto fue con la orquesta Paris de Noia (Gallega) nos estimuló el cuerpo bailando hasta reventar, canción tras canción. Nos despedimos, obligándonos casi, para vernos al día siguiente en el concierto Amaral y Sergio Dalma si no ella era capaz de cortarse las venas. Por superstición, miedo,... muchísima emoción decidí acudir a a la cita.
No se presentó, y quizá el dicho de que "lo bueno se hace esperar" hizo en mí sonreir cuando se presentó y en el lugar acordado: una chica (avulense afincada en Madrid) que llevaba un ajustado top verde con flores amarillas y un pantalón vaquero negro y tenía una diadema de color azul marino que le recogía su melena lacia morenita. El cuerpo se le insinuaba demasiado atractivo ya que en esos momentos me había fijado en cómo se movía,... sus piernas, su mirada y su sonrisa; pero aquella noche parecían sobresalir dos senos que dibujaban en mi cabeza todos los recuerdos que de dibujo técnico, las duras e inflexibles matemáticas de trigonometría que con senos, cosenos, tangentes y cotangentes que en la idea de:
la ecuación
cos2c+sin2y=1
solo es una identidad universal cuando las dos funciones comparten el mismo ángulo. Es decir,
cos2θ+sin2θ=1
siempre es verdadera. Pero si usas ángulos distintos (c ≠ y), entonces no es una identidad, sino una condición que relaciona dos variables.
pasó por mi cabeza recordando la primera vez que besé a una chica de clases cuando cursaba 3 BUP. coincidía con tales matemáticas.
con la idea de cos2θ+sin2θque es igual a 1
me imaginé que dos tetas perfectas tienen más fuerza de 200 carretas y evitando salir por la tangente de intento de acostarme con ella que fue madurando mientras bailábamos juntos... y que entre canción y canción intentaba acercar mi rostro al suyo con intención de robarle un beso. Tardé, y hasta que no llegamos a la canción de Amaral "son mis amigos" no conseguí que un beso se hiciera realidad.
Pasó algo extraño, se quedó a un metro y poco de mí. Tragué saliva y no se que pensó pero ella, cuando pensaba que me iba a bofetear e irse lejos de mí, me sonrió y luego de un rato me preguntó: ¿Puedes superar ese beso? Yo no imaginé otra cosa que formas alegres y originales de besarla, así que hice una mini obra de teatro. Pensé en hacer largo la idea del beso.
La miré y le cogí mano izquierda y le dije: "si tú eres para mí yo espero... " tragué saliva y continué besándole el dorso de la misma mano diciéndole "mi intención es amarte hasta que tú me aceptes y entonces te diré: te quiero", luego viendo que estaba escuchando en silencio lo que le decía le cogí la mano derecha, esperando a una señal suya, le pregunté ¿Saldrías con un carcamal como yo? ella que sabía que mi edad superaba en diferencia con la suya los casi 11 años me dijo que sí. Entonces siguiendo mi obra de mejora del beso pensé, y luego le di un beso en la mano derecha, primero en el dorso luego en la parte tenar de su mano derecha, le dije "creo que te quiero".
Poco después, y viendo su alegre sonrisa dibujada en su boca le llevé la mano derecha a mi cuello; luego, pensando cómo podía seguir cerré los ojos y puse mi mano izquierda en su cintura derecha. Abrí los ojos y viendo que ella había cerrado los suyos, me acerqué a su mejilla derecha y le dije "te amo". Entonces le pregunté después de que ella abriera los ojos ¿Serías madre de mis hijos? Ella, seria; se puso como la letra de la canción que en ese momentos sonaba...; ya habían pasado dos letras después de "son mis amigos", se trataba de la canción de los "celtas cortos" "20 de abril del 90" y cerró los ojos y haciendo ademán con la mano izquierda de retirarla de mi cuello pensé que aquella idea "alocada" de dos enamorados (uno adulto y otra adolescente pero ...para mí una "brillante mujer") recién conociendo la intimidades de cada cual que poco después de - fue mi impresión - que ella echara a correr lejos... empezó a sonar "bailar pegados es bailar", ella cambió la expresión de su rostro y me dio un beso en la mejilla derecha y empezamos a bailar. Ella con las manos (ambas) sobre mi cuello y yo con mis dos manos en su cintura y en un movimiento acompasado me hacía reconocer cómo sería su movimiento de cintura en un acto de intimidad sexual.
Le dije poco después de canturrear la canción mientras sonaba de fondo "creo que puedo esperar a que la vida nos junte y que así Dhyos lo quiera y si tú estás libre para entonces estaré dispuesto a, estando en tu vida, respetarte y quererte"...
Hubo un silencio entre los dos, aún no había acabado la canción y cuando sonaba "en un sólo salón dos bailarines" yo me acerqué un poco más y le dije besando su mejilla izquierda "te quiero" y ... Después de mirarla a los ojos me dije "échale huevos" y la invité a que me recordara y que pensara en mi cuando quisiera formar familia.
Lo que pensaron algunos compañeros míos de la carrera, después de verme irme con ella hacia la oscuridad del bosque que hay en el parque citado ... pensé "violador de menores". Lejos del tumulto fuimos a la casa donde vivía por aquel entonces que estaba cerca, curiosamente, del hotel donde ella y sus compañeras se alojaban (el hotel "Tres luces").
Fue extraño pero después de estar desnudos se me olvidó que ella era menor de edad y lo hicimos con una ternura que exigía algo especial tras darme cuenta de que se echó atrás, después de charlar, reírnos y acariciarnos hasta conocer ambos los más recónditos rincones de nuestros cuerpo, cuando la invité a seguir con una penetración (me vino en ese momento una sueño que tuve cuando habiéndome pasado algo así ella (la del sueño) me dijo con determinación "Eso no".
En ese caso, ella me preguntó ¿sabes cómo puedes hacerlo sin hacerme daño, soy "virgen"?. Me acosté y le dije "ponte encima"; haz que mi pene te penetre según tú lo introduzcas al ritmo que tu marques y pon tú la presión con tus movimientos. Yo me ajustaré a ti. Creo que sentí un gemido, ...luego de acostarme en supino ella siguió mis indicaciones.
Poco a poco y después de quebrar la barrera de su himen y notar en mi pene un líquido caliente que supuse un pequeño sangrado por la cantidad notada, ella me miró y le pregunté si quería parar. Ella me dijo que se sentía bien. Le dije después del hecho ocurrido: "si queremos seguir es mejor usar un preservativo". Ella emocionada y sintiéndose respetada abrió el cajón de mi mesilla de noche diciéndole que "ahí tenía varios preservativos; yo no les había dado mucho uso pero los compraba de vez en cuando en un supermercado de confianza de la ciudad olívica". Ella siguió a un ritmo, a su ritmo, ... Fue especial y hermoso. Ella era virgen, era adolescente y buscaba cariño y yo, creo, … la estaba amando.
Después de paciencia y ella acostumbrándose a descubrir sus particularidades íntimas, encima mía, se corrió varias veces como se dice vulgarmente. No había tenido yo muchas experiencias pero las suficientes para entender lo que estaba pasando y mis lecturas de libros sobre el sexo en mujeres, el tantra sexual,... las posibilidades que ofrecen ciertas posturas que me atreví a compartir con ella y esas otras cosas que yo había leído.
Hasta altas horas de la madrugada estuvimos investigando su cuerpo usando posturas en las que ella, conmigo, sentía placer. Aquella experiencia fue inolvidable para mí, supuso un antes y después en mis relaciones con las mujeres. Como dije fui una persona tímida y se rompió esa circunstancia con ella, aquella citada anteriormente - la de la virginidad robada -; pero, después de aquella experiencia, fui más comedido y discreto en mi vida personal y en mis relaciones íntimas. Recuerdo que, después de aquello un amigo mío, entrenando juntos tiempo después, me dijo cómo había perdido su virginidad. Fui incapaz de contarle mis experiencias, y en especial ´las últimas vividas con aquella de la diadema´, al respecto.
Después de aquel "hito para mi" (verano de 1997) y dado que me vía remontando en "mi angliuru particular" mi camino perdido y, tras "perder" ese tiempo citado al que digo. Mi amigo Javier estaba en Brasil con una beca de estudios, tras haber presentado su proyecto fin de carrera. Le estaba sustituyendo como monitor de Hapkido en el gimnasio Simón en Vigo. Fueron mis primeros sueldos (el mejor mes: 17000 pesetas)
En aquellos veranos en los que me quedaba en Vigo a estudiar, ella (la que venía de vez en cuando a Vigo - hacía prácticas en el hospital del Meixoeiro de Vigo, pues estaba estudiando Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela mientras cursaba derecho al mismo tiempo) y me hacía alguna visita partiendo de aquel verano en el que en los conciertos de Castrelos (Vigo) con Juan Pardo cantando cuando me dijo aquella chica que si no nos veíamos al día siguiente se cortaría las venas.
Cuando me sentía dispuesto a comerme el mundo - sin saber por qué - me empecé a sentir extraño, involucionado y siempre triste y solitario por los pasillos de teleco. Acudí a un psiquiatra de renombre en Ourense, por consejo de nuestro médico de familia. Al final del curso 1997/1998 Me diagnosticó "esquizofrenia". Sentir pensamientos que me parecían ajenos a mi ser interno parecía signo de algún síntoma de esquizofrenia. El primer diagnóstico fue "trastorno esquizoafectivo".
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Fue una época difícil pues me costaba concentrarme. Me apoyé en la práctica del hapkido que me sirvió para mantener mi mente despierta y ágil. En aquella época mi amigo Javier estaba de regreso en Vigo. Por mi parte Simón González y yo conseguimos - con esfuerzo y tenacidad - que la universidad a través de la fundación hiciera las actividades del gimnasio Simón actividades subvencionadas por la Universidad. Durante un años impartí clases de hapkido - en horario distinto de las clases de Javier - a gente universitaria sólamente. Fue una experiencia enriquecedora aunque a veces triste - algunas veces estaba sólo en clase sin alumnos pues los horarios eran de 7 a 8 de la mañana -.
Fue ese verano (en 1998) cuando un amigo y yo estuvimos en el gimnasio hasta tarde. Yo cerré el gimnasio y él salió antes después de ducharse y recoger. Era buen amigo de Javier y me decía que en Carballiño debía haber buen maestro pues todos los alumnos de él le sorprendían gratamente. Él había sido campeón de España, en su peso, en Taekwondo. Eran cerca de las 11 de la noche, y no sé cómo; ella me estaba esperando a la puerta del gimnasio.
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Estando cursando algunas asignaturas de cuarto y algunas otras de quinto empecé a preocuparme por qué líneas de proyectos fin de carrera se proponían en el tablón del laboratorio en el buscaba hacerlo.
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Esto lo tenía muy claro. Elegí el camino de la especialidad de comunicaciones y la cronobioingeniería como mi asunto personal como el campo profesional en que realizarme como investigador (sólo cambié el foco de mis intenciones de "ser teleco").
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A Trankas y Barrancas me fuí haciendo sitio entre mis ideales, mis deberes, superando mis limitaciones y consiguiendo un hueco en esta sociedad tan necesitada de libertad, independencia, mucha armonía y respeto mutuo.
Tras conseguir, con medicinas bastantes agresivas pero con pensamientos razonables y lógicos, acabar la carrera
ingresé en agudos de Ourense. Creo qu eel hecho de la enfermedad pesaba más que la idea emocionante de ser ingeniero de telecomunicaciones. El intentar buscar trabajo me frustró. Nadie parecía responder a mis cartas con mi C.V.; eso supuso, supongo y valga la redundancia, el detonante de mi crisis de ansiedad que me llevó a ingresar.
Al salir decidí refugiarme en mis padres y después de pasar por varios meses buscando trabajo hice un curso de monitor de Aerobic. No sé el porqué: pude elegir un curso de 1000 horas de programador de autómatas en la ciudad de Ourense pero elegí "Aerobic" y seguir practicando hapkido cerca de casa.
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Poco después, me puse a hacer un curso de inglés - atención al cliente-. Mejoré mi speaking pero habiendo dejado de entrenar hapkido empecé a sentirme mal e ingresé en agudos en el hospital de Ourense. Al salir decidí hacer algo que complementase mi C.V. y decidí volver a entrenar Hapkido al mismo tiempo que empezaba un curso en Ourense de networking.
Al acabar el curso de networking (CCNA de cisco-system), a finales de junio, estando mis padres pasando una estancia en al parador de Tui, ella se acercó a mi casa (más bien, casa de mis padres). Me acuerdo de una fragancia, de sus senos firmes cabalgando al unísono con su cintura sobre todo mi cuerpo, acostado y entregado, a su forma de practicar sexo y de hacerme el amor -pasaron por mi mente recuerdos de aquella primera vez para ella en la que yo fui el elegido -, fue especial pero sonaba a despedida, ...y algo más.
Aquel verano de 2003, empecé a trabajar, aquel verano para sacar una pelillas, en Adolfo Dominguez como mozo de almacén. Poco después se me pasó la oportunidad de estar con ella, después de intentar hacer el master de biotecnología en Barcelona (octubre de ese año 2003), una vez hube acabado el contrato en Adolfo Domínguez. La idea era estar cerca de ella y estudiar algo que yo quería aprovechando que se había trasladado a Cataluña para trabajar en un laboratorio de investigación de Bioquímica, que le servía para preparar el Mir (según me habían dicho en su día en el gimnasio)].
Me había matriculado en el citado Máster y cuando llevaba dos semanas volví a sentir el malestar que sentí antes de ser diagnosticado enfermo de esquizofrenia. Anulé la matrícula y estuve unas semanas en casa de mi hermana. Por eso digo que se me pasó la oportunidad de estar con ella; ...poco después muy "depre" - pues según parece ella había conocido a otro-.
En ese periodo envié C.V., desde Galicia, a empresas del sector pensando en situarme en Madrid. No recibí respuesta alguna por parte de alguna empresa. Fui a Madrid unos días y aproveché esos días, aquel verano de 2004, en Madrid para enviar más C.V. sobre mi persona a algunas empresas de la capital.
Aprovechando que tenía amigo personal trabajando en correos en Madrid, en tiempos de carnavales, nos fuimos de "caza" a la zona de la movida madrileña. Nos recorrimos varios puntos conocidos y muy concurridos. Regresé con él a su casa pero, en vez de ir a Alcalá de Henares a dónde debía volver, regresé a las zonas de movida yo sólo. Caminando por las calles cercanas a metro "Bilbao" venía hacia a mí una chica tambaleándose. Estaba ebria (demasiado diría yo) con un traje de Pitufina y con un gorro verde, y se le apreciaba una peluca de pelo negro.
No supe que hacer salvo decirle que lo mejor era dormir "la mona" en algún sitio seguro. Sólo se me ocurrió llevarla a una habitación en un hostal u hotel de la zona. Pocos metros después de sujetarla y, dado que pesaba "la tía" de lo lindo (ya que apenas se sustentaba por ella misma), entré con ella en un hostal de mala muerte (viejo, sucio y de olor nauseabundo). Pagué por adelantado y, ... después de ducharla (era realmente guapa) pues ella no era capaz de hacerlo, la metí en una cama.
Había dos camas simples y yo, después de arroparla, me fijé en ella y descubrí al pasar la mano por su cabeza que en realidad era rubia -quitándole la peluca algo mojada por la ducha-. Supuse que había venido a Madrid de marcha; después de un rato admirándola, y dado que estaba dormida la dejé dormir y, yo me acosté en la otra cama. Poco después de las cinco de la noche, que me levanté al baño a hacer mis necesidades; comprobé que ella ya no estaba.
Días después regresé a casa de mis padres en O Carballiño (Ourense) ya que no encontraba trabajo.
En semana santa coincidió estar en Alcalá de Henares e intentar enviar otra remesa de C.V. a otras conocidas empresas del sector. Lo intenté durante 5 días días.
Tras siete días y ya después de semana santa, en Alcalá de Henares, me acerqué a un pub. Debían ser poco más de media noche y me acerqué a la barra a pedir una consumición. Cuando iba levantar la mano para llamar la atención del camarero giré la cabeza hacia mi izquierda. Al fondo estaba una chica vestida completamente de negro que me llamó la atención ...
Poco después estaba delante de ella y, viendo que estaba sóla y con una botella de agua mineral en la mano derecha, le pedí si me daba un poco de su agua. Ella me sonrío y me dio la botella. Poco después me hallé con ella hablando en un sofá del local y ... no recuerdo nada de lo que ocurrió después hasta el recuerdo de estar hablando largo y tendido en el sofá de su casa semidesnudos y ...
Después de vestirnos y ofrecernos carantoñas me dijo en el umbral de su casa antes de atravesarlo para irme "ahí tienes mi teléfono, llámame y otro día acabas lo que empezaste". Un poco absorto me día cuenta por lo que me decía en lenguaje corporal que habíamos hecho el amor pero no había acabado mi faena".
Ya en Galicia, otra vez, mi vida me dio una oportunidad laboral entrando a trabajar (en verano de 2005) en una empresa llamada Getinsa ingenieros. Allí maduré como profesional ingeniero, y después de un tiempo vi la oportunidad de irme a Madrid, donde vivía mi hermana, para hacer el Máster oficial de Telemedicina y Bioingeniería que organiza la UPM con los ahorros debido a los ganado en mi vida laboral.
Allí mientras estudiaba conseguí hacerme un lugar en la línea de investigación del GBT (grupo de Bioingeniería y Telemedicina del laboratorio de fotónica de la facultad de Ingeniería Técnica Superior de Telecomunicaciones de la UPM). En el caminar desde Alcalá de Henares hasta la Facultad una chica me sonreía en la vida. Compartíamos camino desde el metro a su facultad y su conversación era agradable. Su nombre: `"no sé decirlo, diré que eran dos y muy parecidas, por aquel entonces, sólo que una era morena ó eso creía y la otra castañita, aquella que me hacía sentirme "depre"´ por Galicia.
Acabé el Máster con buena nota y apareció el trabajo de investigador en un hospital de importancia en la provincia de Madrid. Al mismo tiempo empecé a ver la chica que parecía querer algo más que hablar conmigo y con la que coincidía muchas veces yendo hacia el campus. Ella (estaba diferente a cómo la recordaba) iba a Enfermería y Biología (hacía los dos grados, y biología le dio pie a pasar a la facultad de medicina y hacer esta carrera) y yo iba a clases en la Universidad de ¨Teleco" de la UPM.
Entre pastillas y ejercicio físico moderado (me había apuntado a las clases magistrales de Jesús del Moral en Alcalá de Henares), me impliqué en estudiar, leer ensayos (los que podía y el tiempo me permitía) y querer hallar una solución a la esquizofrenia que padecía. El caso es que no se por qué pero había olvidado, tras un tiempo sin verla, a aquella otra chica (a ella).
Un verano de 2008, salí - era fin de semana - y rodeando la urbanización donde vivía, y pensando en ir al estanco a pagar la mensualidad del bono transporte de la comunidad de Madrid, me topé con una visión embriagadora. Era una chica con una falda larga con una raja que ofrecía tímidamente, pero muy gratificante a la vista, una pierna derecha esbelta y muy atractiva (la chica estaba apoyada en la pared). Pensé eso mismo pero me dediqué a pasar a la otra acera donde se situaba el negocio del estanco. Al salir me acerqué a dónde había visto aquella chica pero ya no estaba allí.
Volviendo, a casa tras un paseo, no era capaz de pensar en otra cosa que como sería el rostro de aquel monumental cuerpo femenino...., aquel día en la tarde noche salí a dar mi paseo de final de día, como de costumbre por la barriada que me solía llevar un tiempo de aproximadamente 45 minutos.
Cuando volvía me acerqué a la urbanización por cerca del estanco, citado anteriormente, y mi idea fue dar una vuelta a la urbanización donde vivía y según lo hacía subí a la acera, desde la acera vi hacia mi derecha una chica (atractiva a lo lejos), parecía despistada y preocupada y ... sin pensarlo pensé en que a lo mejor necesitaba mi ayuda. Me dijo que venía de hacer prácticas, en el hospital "Príncipe de Asturias", por los estudios de enfermería por la Universidad Complutense de Madrid cuya sede está en Alcalá de Henares.
Me dijo que estaba intentando sacar un hilo suelto, y que no quería hacerlo mal porque no quería ponerse en evidencia ya que podía hacer crecer la abertura natural de la falda. Me dijo que a la mañana le había pasado igual y que incluso pensó en tirarla e ir a casa sin ella dado que estaba a 5 metros de allí. Pensé para mi adentros que debía ser la misma chica cuyas piernas me parecieron tan atractivas. Le dije que podía ayudarla pues mi madre (costurera en antaño había compartido conmigo algunas de sus tareas). Ella me miró y me dijo que su madre había sido costurera también.
Nos quedamos mirando fijamente un rato. Quizá fue un instante ó una eternidad pero fue grato a mi vista. Ma agaché y tocando su cadera derecha con mi mano derecha (¿saben lo que es sentir calambre al tocar algo bello?) e hice un nudo con la mano izquierda, agarrando el hilo y asegurándolo con la mano derecha, para después tirar con decisión y no deshilachar el vestido. Miró para mí mientras levantando la espalda y, sin querer, me acerqué a su rostro quizá con atrevimiento. ... Un poco raro el momento, silencio por ambas partes, ... pensé que quería ponerme a los pies de aquella belleza.
Medio tartamudeando le dije que quería saber de ella al mismo tiempo que atropellaba mis palabras inquiriendo la dirección de su casa ya que me dolía en el alma vivir en la misma urbanización y no haberla visto antes...
Me dijo que vivía en la calle que se llamaba Miguel de Unamuno, y yo respondía que vivía en la paralela que llevaba por nombre "Gerardo Diego". Un poco nervioso le pregunté si quería pasear por las cercanías mientras podíamos charlar y nos podríamos conocer un poco más. Supongo que pensé que no tenía chico ó novio en su vida ya que accedió a mi proposición. Cosas de chicos.
... Después de un tiempo paseando por Miguel de Unamuno ella y yo decidimos girar en la rotonda en la que cruza la calle José María Pereda. Seguimos esta calle hasta Tomar a nuestra izquierda "Rafael Alberti". mientras caminábamos yo entendía que aquella chica era muy familiar y que hablaba conmigo como si ya nos conociéramos... era encantadora. Después de hacer una "paradiña" a lo panenca en el casi final de esta calle última la miré y le pregunté, para asegurarme, si tenía novio o tenía alguna relación íntima con alguien. Me dijo que había tenido una muy cercana, especial e intensa con alguien ... respiró hondo; me dijo que no sabía nada de él desde hace tiempo y que las circunstancias laborales y de estudio no le permitían pensar en tener pareja. Nos miramos y sin darnos cuenta, habíamos cogido el camino de la derecha que encaminaba por calle Obtavio Paz a la rotonda que, después de atravesar el puente por encima de la Nacional II, llegaba hasta el centro comercial "Carrefour".
Hubo momentos de silencio pero, luego lo supe, los corazones se aceleraron al unísono y nos llevaron a un descampado por detrás del centro comercial hasta cerca de una subestación de red eléctrica. Sé que un momento intimidad, sentados en el suelo de hierba, yo acerqué mi mano por su pierna izquierda, me miró y sin esperarlo acercó su rostro al miró. La besé. Ella me puso la mano cerca de mi cintura. Viendo yo, en ello, una declaración de intenciones, recosté su espalda hacia la hierba y después todo fue latidos "latiendo" cada vez más rápido, miradas más cómplices y estimulación de los sentidos que hacían del encuentro un desánimo solitario increscendo hacia un final inacabable de emociones diferentes, diversas, alegres que, tras descansos obligados debido al frenesí compartido, hizo de aquellos momentos encadenados un final que para mí suponía "el orgasmo de mi vida". No se lo dije aquel día pero me dije a mí mismo: "estoy enamorado de ella".
Para sorpresa, después de recordar donde había visto antes a tal doncella (no sé por qué recordé en esos momentos unos dibujos animados que echaban los fines de semana en la televisión pública) donde don quijote llamaba a sí a su amada dulcinea). Ella se había quedado dormida.
Pensé mejor dónde había visto antes a ese monumento al cuerpo femenino. Resultó ser ella. La del vestido con la raja que cubrían impresionantes piernas y ..., mucho más desde luego, era la compi de la universidad y la chica rubia (morena parecía a priori) del hotel de mala muerte del metro bilbao. Nos quedamos dormidos sobre la hierba. Cuando desperté, tal cual me había pasado en el hotel de metro bilbao, ella ya no estaba. ¡Ja! tenía su teléfono.
Poco después acabé el máster, y empecé a trabajar como investigador en la clínica Puerta de hierro de Madrid, hasta el traslado a Majadahonda. El tiempo en que trabajé como investigador fue gratificante. Me sentía realizado y creo que, a pesar de la hora que en coche me llevaba acercarme desde Alcalá de Henares a Majadahonda, pocas veces fui tan feliz como en esa época. Trabajaba en lo yo quería, la ciudad donde vivía es encantadora y la gente es especialmente acogedora.
Además tenía una amiga (Ella) muy agradecida y muy inteligente. Desde que comencé a trabajar nos vimos poco pero en primavera de 2009, aprovechando que mi hermana estaba de viaje a Australia invité "a mi chica" a pasar un día en el campo. Ella accedió, allí me contó que hacía unos días había sufrido en el trabajo abusos por parte de un compañero de trabajo (trabajaba de enfermera) en que llevaba varias jornadas diciéndole que tenía que ser para ella y para nadie más.
Entre lo que decía y lo bella que estaba sólo se me ocurrió abrazarla y pensar en fundirme con ella para que mis ideas de felicidad (de aquel momento) las absorbiera ella. La situación... en fín, surgió deseo, olvido y con besos, caricias, miradas, sexo, orgasmos,...¡feliz!
Ejem... Eran buenos tiempos.
En ese periodo de casi dos años la veía de vez en cuando y la relación con ella parecía, por momentos, recuperarse y parecía coger tintes de querer olvidar por completo lo que había vivido con la otra (aquello que parecía tener tintes duraderos...)
Poco después de aquel episodio me dijo (ella) que había conocido a una chica muy maja con la que compartió unas clases de shiatsu en Madrid. La amiga resultó ser una amiga de mi hermana con la que yo había hecho, también, amistad antaño.
Días después, en fin de semana, y en callejuelas de Madrid capital se me ocurrió pedirle invitarla a repetir lo del finde del aquel verano universitario. Fuimos a un hotel de 2 estrellas de la zona de metro "Sevilla". Me puse empalagoso y antes de entrar por la puerta la miré y la cogí en brazos. La dispose en la cama y empezamos a desnudarnos. Estábamos tan emocionados que habíamos olvidado cerrar la puerta. Así me lo dijo,... yo con alguna emoción de euforia demás (todo corazón y poco cerebro) rectifiqué y la cerré. Bueno, lo demás, ya se lo imaginan... Pueden ver un vídeo de porno tierno tipo x-art y se darán cuenta de cómo empezamos y de cómo mejoramos tales vídeos con sólo pensarlo.
Crecí, en esa época de investigador, mucho como persona y profesional. Estaba en muy buena compañía y en el trabajo se trabajaba por objetivos, y la presión te la ponías tú a ti mismo.
En diciembre 2010 se acabó el contrato y, después de haber contribuido en varios proyectos, me ví en el paro porque la organización privada de la gestión del hospital decidió rescindir presupuesto al laboratorio en el que trabajaba y la beca "Torres Quevedo" que disfrutaba no era suficiente para mantener mi nómina. "Cosas de burocracia ...". Me fui una temporada a junto a mis padres en la localidad ourensana de O Carballiño (Galicia). Algo "depre" y para más inri la chica (la de Madrid), y según me decían amigos en común, tenía en su vida a otro y me aconsejaban que lo mejor era que la olvidara. Con dudas, enojado, eso hice. Me encontraba compuesto y sin novia.
En el verano de 2011 pasé unos días en Galicia, en mi pueblo. Visité a mi maestro de artes marciales (no era mi primer maestro de Hapkido) y le comenté que allí en Alcalá entrenaba con Jesús del Moral (maestro en Sito Ryo Karate-do) y algunos fines de semana concertaban cursos con otros maestros - algunos de otras artes marciales diferentes al karate-.
Le dije -a mi maestro de aquel entonces - que podía proponerle dar un curso de fin de semana en Alcalá de Henares. Allí, en ese momento y guapísima vi a ella (ella, que trabajaba en Barcelona, estaba pasando unos días de vacaciones) en mi pueblo. No sé que me pasó, pero olvidé todo cuanto me había pasado de la quién pensaba para mí - como mi novia en Madrid- . Tuvimos un encuentro amoroso recordando tiempos pasados en Vigo y, no hacía muchos meses antes, en la zona de "metro sevilla" en Madrid. Le dije, después de aquel encuentro, que la llamaría pues quería mantener el contacto.
Durante el final de 2010 y principios de 2011 la psiquiatra que me hacía seguimiento en Madrid decidió retirarme el tratamiento.
Había Recogido información de aproximadamente 80 empresas de mi sector a las que envié C.V., los envié vía carta personalizada a departamentos de Recursos humanos de cada una. Lo hice desde Madrid, en verano, coincidiendo con la venida del papa (en aquella época) Benedicto XVI.
"Depre otra vez", el trabajo de mi vida se esfumaba y sin respuesta por parte de alguna empresa... Yo no podía evitarlo.
Tuve una muy mala respuesta racional a la retirada del medicamento que tomaba. Me empecé a sentir mal. En psiquiatría, en Madrid donde me encontraba por aquel entonces, decidieron ingresarme una temporada. Sentía... cosas especiales; en aquellos días empecé a sentir ó ver lo que llaman el aura de algunas personas y además sentía que tenía un hijo con alguien con la que me había acostado... Ningún psiquiatra lo tomó en serio. Desde entonces el diagnóstico de trastorno esquizoafectivo pasó a ser "esquizofrenia paranoide".
Decidí irme Galicia a pasar una temporada. Desde allí establecí mi centro estratégico para recoger datos de empresas a las que enviar mi "Curriculum Vitae".
Una vez dado de alta, y con un tratamiento adecuado, decidí reinventarme y pensé en estudiar cursos que me permitieran sentirme útil y al mismo tiempo no me supusieran mucho trabajo de desgaste mental; así que decidí invertir mi dinero en hacer cursos de quiromasaje y preparador físico y deportivo.
El hecho de ser cursos desde una plataforma de estudios online me permitió volver a Galicia a casa de mis padres, y mejor calidad de vida y al mismo tiempo estudio-investigación por mi cuenta y posibilidad de autoempleo, sobre todo después de fracasar en mi intento primero y único de aprobar una plaza como funcionario tipo B como informático en la Xunta de Galicia, en primavera de ese 2011.
En verano de 2011, en la localidad donde me crie volví a encontrarme con aquella chica de la primera vez en el baile en Vigo y, en fin, ese verano habían sido encuentros fugaces. En fín, obtuve mi cinturón negro en la asociación Hoshin-Hapkido. ... Fue un verano muy especial. Ella estaba preparando otra vez el MIR. Ese año fracasó. Le dí ánimos y le dije: "para el año lo podrás sacar"
A finales de ese verano de 2011 empecé a enseñar como Monitor de hapkido (arte marcial coreano) en la capital ourensana. Estaba cursando también el curso de quiromasajista MDF. Me empezaba a recuperar sensaciones y parecía irme bien.
En esos veranos (desde 2011) los encuentros fugaces con aquella chica me robaron las idea y recuerdos con la chica de Alcalá de henares (Madrid) tal que parecía que no la hubiese conocido nunca.
Aquella chica, la del verano de Vigo, había vuelto definitivamente de Barcelona, había fijado residencia en A coruña y estaba preparando el MIR "otra vez" - como me decía ella - y cómo yo le había sugerido encarecidamente que intentase de nuevo. Poco después de aquel verano obtuve respuesta por parte de una multinacional marroquí (en las pruebas de selección quedé segundo, sólo había una plaza). El resultado emocional fue "me encontré mal" en mis pensamientos.
Encauzando el año 2012 y con ella recién aprobado el MIR con nota alta se enfrió la relación ya que debía ir a Coruña a hacer prácticas como dije. "Depre" y con problemas para concentrarme pedí ayuda médica (psiquiátrica). Mis capacidades psíquicas (vea auras y sentir que algo respecto a la salud de la persona que se disponía en camilla durante los masajes que les daba - ahora sé que era mi ángel de la guarda que me indicaba los puntos débiles de la persona en camilla y cómo hacerlos fuertes) iban en aumento. El psiquiatra, al contárselo, decidió subirme la dosis del medicamento que tomaba.
En verano de 2012 decidí dar masajes a domicilio y en el gimnasio, en donde por aquel entonces entrenaba, me permitía crecer como hapkido-in. Mientras impartía clases de hapkido (arte marcial coreano que empecé a practicar a la edad de 14 años) en Ourense algo pasó entre ella y yo porque dejó de contestar a mis llamadas por teléfono; yo no sabía qué decir y no podía acudir a mis amigos (todos fuera del pueblo) y las redes sociales no me servían para desahogarme. Achaqué aquel desplante a que le había dicho la enfermedad que padecía.
Poco después de aquel verano y sin respuesta alguna por parte de ella (ni un miserable " te llamaré") me encontré mal. Sinceramente, puede que no me crean, pero la olvidé por completo, y otra vez, compuesto y sin novia.
En el gimnasio, donde impartía clases de hapkido en Ourense, un amigo me sugirió la fórmula de crear un asociación bajo la cual podía hacer mi actividad profesional. Corría verano de 2012 y en esos tiempos surgió la idea de la asociación Creando Salud, Equilibrio y Bienestar.
Al final de ese verano me acerqué a Alcalá de Henares, donde había vivido anteriormente, para pasar unos días junto a mi hermana. En la piscina de la urbanización surgió algo... Era ella, aquella de la que me había enamorado unas dos veces (la del metro de Bilbao) y por lo que ustedes pueden leer: ... Iba camino de la tercera.
Se acercó a mí. Estaba yo sentado en el poyete de la piscina justo enfrente de donde un niño pequeño con dos brazaletes inflables lo mantenían a flote; se sentó a mi lado y preguntó que hacía. Como si nunca la hubiese visto antes (curiosamente eso me decía porque no me di cuenta quien era hasta días después). Me habló del niño, y de un padre que había renunciado a él. Estuvimos hablando largo y tendido hasta media noche.
Empezamos a quedar de vez en cuando (lo que me permitía mi trabajo en Ourense). Un día fuimos los tres a comer al Burguer King. De camino a casa pasamos por Carrefour a comprar unas cosillas. Al salir encauzamos el camino a casa. De camino se me ocurrió poner al crío sobre mi cabeza. Estuvo un rato, cuando se cansó, al ayudar a bajarlo, toqué su cabello. Sentí un calambre y mi pensamiento fue: "es como si hubiese estado antes con esta chica". No me refería precisamente al día de la piscina sino antes... ¿Cuándo fue? "me pregunté".
Desde ese día empezamos a tener una relación que suponía, para mí, ir de vez en cuando a verla a su casa en Alcalá de Henares.
Un día quedé para darle un masaje en su casa. Disfruté profesionalmente con cada curva que demostraba su cuerpo. Al acabar el masaje hablamos largo y tendido sobre su vida y la mía pero no salió a relucir nada de nuestro pasado en común.
En 2013 hice cursos de coaching y Pnl además de comenzar primero de Naturopatía en la organización colegial FENACO. En ese año cada vez que nos veíamos caminábamos mucho y nos veíamos muy a menudo en un banco que existe dentro de los jardines de la urbanización donde vivía ella y también mi hermana. A finales de 2013, en una visita mía hicimos el amor en la oficia de su empresa. Allí me comentó que sería buena idea trabajar allí, con ella. Enfrascado en mis clases de hapkido en Ourense y las actividades de medicina natural que desarrollaba no me cuadraba ese ofrecimiento. Le dije que me lo pensaría.
Un día - corría 2014 - ella me dijo que quería hablar conmigo sobre su hijo. Quedamos en el banco. En esas horas hablamos largo y tendido - por aquel entonces de casi tres años - y se divertía entre piscina, paseo por la hierba del entorno y amistades de su edad. A veces se acercaba a nosotros y nos hacía alguna gracia.
Pensando en mis adentros pensé que esa chica y el niño parecían aceptarme en buena sintonía en sus vidas y yo creía que entre ellos podía ser feliz. Me aprecía hasta buena idea trabajar con ella en su empresa familiar. No me lo creí -lo de nuestro hijo - al principio, pero todo encajaba en fechas de encuentros y edad del crío conforme hablaba de mí y de ella en cuanto a nuestro pasado en común.
El niño era mío. Lo demostraba además pruebas de ADN. Ese día fuimos de noche a la piscina de la urbanización. Saltamos la valla que la rodea y después de un chapuzón nos acercamos a una esquina donde desnudos hicimos el amor como si fuera nuestra primera vez. La verdad es que curiosamente lo parecía tanto para ella como para mí aun sabiendo las veces que lo habíamos hecho y cómo las rarezas de la vida, que con la medicación que tomaba, hacían que cada vez que nos juntábamos hacíamos el amor pareciendo como si fuera siempre la primera vez, como desconocidos acabándose de conocer.
En 2014 nos hicimos pareja de hecho y le enviaba regularmente algún dinero - apalabrado - para ayudarle en las tareas de la educación de nuestro hijo. Estaba enamorado - por tercera vez como les adelanté anteriormente -. En esos años la profesión que había iniciado como quiromasajista MDF (Método Doctor Ferrándiz) y naturópata empezó a serme útil para complementar mis conocimientos de bioingeniería y cronobioingeniería e investigaciones personales que compartía con mi ex-tutora del Master que he citado en párrafos anteriores.
Vivía, a pesar de todo, en Galicia pero no me impidió avanzar en algunas investigaciones propias que luego enviaba a la que fue mi tutora del master de Telemedicina y Bioingeniería. Con los medios de un laboratorio reputado - como es el del GBT (grupo de bioingeniería y telemedicina del departamento de fotónica de la facultad donde cursé el Máster) - aquellas investigaciones vieron continuidad y empezaron a dar sus frutos y a día de hoy me proporcionan un dinero como investigador autónomo e independiente.
En 2014 (tengo que puntualizar), en Galicia, a finales de un verano tórrido después de acabar el segundo de "naturopatía" y ampliar mis conocimientos en "coaching y Pnl partiendo del conocimiento y uso del transgeneracional" me sucedió algo que me marcó mi vida sobre todo con la relación que había iniciado con ella (la del metro Sevilla). Nos veíamos - coincidíamos en el gimnasio de mi maestro - donde preparábamos una exhibicíón de hapkido coincidiendo con las fiestas patronales de Caldas de Reis (Pontevedra). Ella iba a hapkido aunque no iba a participar en la exhibición.
Estuvo de todas formas aquel fin de semana en Caldas y durmió en el mismo hotel que yo (hotel Senna). Ese finde yo no dormí en mi habitación del hotel. Ya se imaginan dónde y con quién. No podía soportarlo, "la veía y siempre caía"... Me acosté con ella.
Salíamos (ella y yo) casi todos los fines de semana, que me permitían ir a Madrid a verla (aquella de la virginidad robada). Desde entonces parecía que todo iba a pedir de boca. En el banco, el de siempre (En Alcalá de henares) un día, ese año me dijo con sinceridad:" en realidad soy rubia", respondiéndome a una miraba fija perdida mía hacia el naciente de su precioso pelo... Como si no recordase qué ya la había visto rubia (caso metro Bilbao) me quedé absorto.
En Galicia y analizando cosas que me pasaban y que me parecían de juzgado de guardia como si estuviera viviendo dos vidas paralelas en donde al estar en Madrid pensaba en alguien y estando en Carballiño (Ourense) la olvidaba y ocupaba su lugar otra persona (la de Galicia). Un día la vía en un coche con un chico y me dejó temblando con la familiaridad con la que se miraban. El hapkido que llevaba tiempo enseñando hapkido me hacía olvidar asperezas y conseguía sentirme sano y olvidar mi enfermedad. para poder dar clases de Hapkido con garantías legales, hice el curso de soporte vital básico (SEMICYUC, PNRCP, ...) y había realizado, ya en 2013, un curso de monitor de educación física.
En un viaje a Madrid, después de ver la posibilidad de ampliar negocio gracias a un dinero - adelanto de herencia por parte de un familiar mío - que suponía impulsar el negocio y tener mis actividades con deudas canceladas e iniciando con mayor confianza aunque de nuevo, en el cual llevé los planos de un ambicioso negocio, basado en mi primer local pero haciendo partícipes a otros compañeros de profesión... Pensé en ella para hacer realidad el negocio sabiendo que su empresa de construcción era ideal para conseguirlo.
Ya en Alcalá de Henares la llamé para decirle que había llegado y que necesitaba verla y comentarle cosas - algunas privadas- otras eran referentes a la idea de un local nuevo para mi negocio. Quedamos en un local conocido de tapas de la zona. Me tocó esperar. Pensé en la ciudad de Ourense para aquel proyecto. Sinceramente era como si no teníamos a nuestro hijo en común y sólo a buena relación de amistad. Era extraño pero me pasaban esas cosas.
Había pasado un tiempo cuando la vi entre la gente acercándose al local por medio de la Calle Mayor hasta junto a mí. Llevaba una camisa blanca y vestía pantalones vaqueros ajustados a su figura de una talla que envidiaría muchas modelos de pasarela. Los tacones del calzado que llevaba puestos la hacían parecer una poco más alta que yo. Entramos y tomamos algo mientras nos contábamos intimidades y recuerdos de un ayer muy lejano. Hablamos del niño que teníamos en común.
Pasando a la parte profesional y "seria" me dijo si me parecía bien seguir en la oficina de su empresa. Accedí y después de acercarnos a la nave comercial en mi coche, momentos en los que sentí vértigo mirando sus piernas acomodadas en el asiento del copiloto. Tenía un cuerpo precioso.
Al mismo tiempo le dije que tenía experiencia en algunos temas que me costaron sudor, esfuerzo y tiempo pero también el respeto de algunos profesores en la universidad donde había estudiado "Teleco". Le sugerí unas líneas de negocio ampliando los servicios en construcción que abordaba su empresa. Aislamientos térmico, asilamiento y acondicionamiento acústicos... Lo valoró sólamente.
Ya en la oficina y viendo los planos que yo mismo había hecho me sugirió una serie de materiales. Llamó a su padre para confirmar algunos datos de los mismos y me confirmó algunas cosas. Mientras hablaba con su padre, por algún motivo, pasé de ver su camisa, los pechos erguidos por efecto del sujetador a querer ver tetas sin sujetador ni camisa sabiendo, por experiencia, los sinuosos y embriagadores que me parecían a mi vista.
Estando hablándome sobre el negocio me preguntó algunas cosas privadas que no sabía responder ya que algo me hacía olvidar todo excepto perderme, con la imaginación, entre sus piernas y sus pechos hermosos. Sentí la puerta de la entrada a la nave e imaginé que entraba alguien. En ese momento desperté del ensueño y traté de recapitular en mi negocio, mi situación y nuestra relación.
Estaba preguntándole que me explicara unos detalles sobre las posibilidades, que algunos componentes que se hubieren usado en el nuevo local, pensando en posibles futuras ampliaciones ó modificaciones. En ese momento entró el padre a la oficina. Era la primera vez que lo veía. Muy amablemente nos dimos la mano y charlamos amistosamente.
Me pareció condescendiente con mi persona y creo que... habíamos congeniado al acabar él, creo, de cotejar cómo era yo. Decidimos hacer un presupuesto y pensé explicando que el local estaba en una calle cercana al campo de fútbol del Ourense C.F., cerca de donde estuviera yo viviendo algún tiempo, mientras hacía actividad en mi primer local.
Nos despedimos amablemente y de camino a casa de mi hermana, en donde paraba eses días, pensé el trago agridulce que supuso para mí los momentos de locura sexual que había surgido en mi mente hasta poco antes de la llegada del padre donde con la miel en los labios pasé a... en fin volví en mi y aparcado el coche me puse a hacer de comer, mi hermana no estaba en su casa. Esa tarde, recuerdo, hice la masturbación más larga que recuerdo de mi vida.
Estaba ya acabando de pajearme, cuando recibí una llamada por parte de la persona familiar que en su momento me había prometido dinero. Me dijo que no, había hablado en su casa algo que la echó para atrás, y que finalmente: mi gozo en un pozo.
Después de acabar de hacer mis cosas personales la llamé para decirle que no podía seguir el proyecto pues no habría dinero para pagarlo y sabiendo que tiempo atrás intenté varios préstamos para salir a flote el negocio de primer local en Ourense con negativa respuesta que: " no lo quiero volver a intentar" le dije con humildad. Ella, teniendo en cuenta nuestra situación personal, me miró a los ojos y me dijo: ¿tomamos algo en el bar de al lado del estanco? Yo queriendo no pensar en algo que me supusiera enojo le dije que sí.
Tomamos algo fresco, luego picamos algo junto con alguna copa de alcohol - yo no debía, dado las pastillas que tomaba - pero no negué la posibilidad de pasarlo bien al lado de alguien tan especial. Un par de horas después, nos levantamos de la mesa, pagamos la cuenta debidamente y nos dirigimos hacia el parque O´Donnell pasando por cerca del centro comercial Los pinos.
Ya en el parque nos sentamos en un banco donde empezamos a sentir ambos vértigo, creo yo, pensando en el futuro de los dos. Le comenté mi situación mental y a ella - la del "metro Bilbao" - en esos tiempos. Para sorpresa mía me dijo que ella seguía un tratamiento desde una vez que había sido violada a lo manada, me dijo. Una situación bochornosa que ya me había advertido que me contaría. Me lo había dicho poco después de aquel encuentro "del metro Bilbao". Todo encajaba: la medicación en ambos, mis olvidos, sus olvidos,...
Desde 2014 hasta verano de 2016 trataba de ir a verla (a ella), pero tengo que decir que también quedaba alguna vez con la del metro sevilla. O sea, ... durante un tiempo veía a las dos. En Madrid con la excusa de ver a mi hermana veía a la de metro "Bilbao". En Galicia veía la de metro "Sevilla". Con esta última parecía olvidar ó parecía evitar asumir mi enfermedad y me sentía normal.
Ese verano la llamé y le dije que quería verla y darle un masaje. Le di un masaje en el suelo del salón de su casa y al acabar me preguntó si había otra. Le dije sí. Hablamos largo y tendido del asunto. Al enterarse de lo sucedido - mis otros encuentros sexuales - no soportó tamaño engaño y me dijo que no podía seguir así. "Olvidas una relación, te acuestas con otra... es demasiado aprovecharse de mí" me dijo.
Un día de aquel septiembre, cuando yo cumplo años, ya en Galicia yo y ella decidimos ir a un hotel reputado del pueblo (recuerdo la habitación; "204"). Era una noche cálida y tuvimos una relación intensa, plácida y gozosa durante casi toda la noche con quien fue aquella - la del primer polvo para mi-.
Por cierto: yo seguía con pastillas, pero los complejos naturales que tomaba y una buena relación entre ejercicio físico, meditación, trabajo de autocoaching (ó mindfullness) conseguí rendir en mi trabajo sin perder mis capacidades psíquicas.
A finales de ese año 2015 hubo un cisma entre mis compañeros de gimnasio y yo. ...
Mi enfermedad me llevó a enfadarme con un par de alumnos de mi compañero de hapkido y maestro por aquel entonces y la gente de dirección (en la que yo participé desde el principio) decidieron echarme del club deportivo al que pertenecía. Entonces me quedé extraño, como si me hubiese tratado de traidor. ... Cabizbajo sólo pensé en caminar día sí y día también por Carballiño y alrededores todas las mañanas después de desayunar.
Entrando en 2016 y ya con dos años que llevaba mi madre (desde 2014) con el diagnóstico de enferma de Alzheimer. Las circunstancias sumadas a lo anteriormente dicho hicieron que no pudiera soportar la presión y después de saber ella (ella, la de la virginidad robada) quién era ella (la del prier polvo), aquella con la que había tenido relaciones entre 2014 y 2016 (ahora amigas pues habían compartido algún congreso de Medicina en Madrid) ella me dijo que se trataba de su hijo y que no sólo era ella. La relación no eran ya cosa de dos y alguna aventura. Eran tres al menos (ella, ella y yo) y nuestro hijo, muy sensible, que necesitaba a un padre.
Al llegar a casa, en Galicia, tuve una disputa con mi padre. Le enseñé la foto de ella; él me dijo que ella estaba allá no aquí. No quiso nada más a cualquier intento de explicarle mi situación con ella. Para él eso era un espejismo. No sé por qué pero él se empeñaba en que si no hacía bien las cosas ó si le discutía algo era necesariamente motivo de ingreso.
Estuve un tiempo después, tras recapitular y hacerme le fuerte, que sólo hacía entrenar y meditar en soledad. Recuperado de todo lo complejo que se hacía mi mi vida, el objetivo que adquirí ya no era entender sólo la esquizofrenia sino redimirme (en mi mundo) y seguí mi instinto y, probé suerte, en mi profesión como naturópata y quiromasajista, en una localidad cercana a Vigo.
Una amiga compañera de estudios en el centro de FENACO, citado anteriormente, en el que se enseñan técnicas de sanación esenias desarrolladas por, la eminencia en el tema, Eckard Strohm me abrió la oportunidad de trabajar en su local.
Durante varios meses desde finales de verano de 2015 lo intenté. Intenté que me fuera bien. En ese impass que todos hacemos aprovechando el puente de la constitución y la inmaculada la llamé (a ella) y con bambalinas en el corazón y mariposas en la barriga me dijo que haría un hueco en su agenda para escaparse.
Había acabado el puente de la constitución, y ya no esperando su visita, estando yo haciendo mis cosas de fin de semana (el siguiente al puente de ese año) me para preparar mi actividad en local de mi amiga dueña del local. Estaba ensimismado en mis cosas cuando sonó el timbre de la entrada. Sali en bata a ver quién era ... Según abría la puerta me fijé desde abajo a arriba en su silueta casi perfecta dentro de una traje azul marinera - diría yo - que iluminaba su pierna izquierda según la raja del vestido lo permitía. Sin saber quién era todavía - no había llegado a sus cintura pues sus piernas parecían inacabables, me preguntaba quién imponente y escultural belleza requería algo de mí.
Boquiabierto cuando mirando hacia los senos y como si reconociendo tales cumbres puntiagudas - como si estuviera leyendo la novela de Ramón María del Valle Inclán - que seguían gran noble meseta miré rápidamente su rostro buscando su mirada. En mi mente sólo cabía un SI. ¡Ella vino a hacerme una visita! Era ella... Venía de Madrid donde estaba trabajando por aquel entonces.
Pasó adentro de la vivienda, emocionado sólo pensé en hacer algo de comer para saciar la necesidad orgásmica que sentí en un instante (dice el refrán que comer chocolate sustituye a tener buen sexo) e imaginé un poco de cordero que tenía asada pero congelado. Ella mientras se tomaba una ducha... Con el cordero en la cazuela - al que le añadía nuez moscada que creí que le vendría bien mientas se descongelaba al fuego de la vitrocerámica - previo un sofrito de puerro, cebolla y ajo picadito hacía cambios en mi olfato. Pensé rápidamente cómo hacer un plato acorde a aquellos maravillosos encuentros con ella en su casa donde comer sus guisos, estofados y ensaladas me hacían derretirme ...
Pensando en qué le venía bien al cordero y sintiendo a ella canturrear desde el cuarto de baño añadí al cordero unos trozos de pimiento morrón. Sin pensar mucho añadía una lata en conserva de almejones de las rías de Pontevedra. Necesitaba algo que condimentase, enriqueciese y al mismo tiempo hiciera olvidar al paladar de cualquiera, en espacial el de ella, todos los males. Añadía una virutas de chocolate, luego añadí unos fresones y unas alcaparras mientras hacía unas patatas panaderas por otro lado a las que le añadí un poco de mostaza y unas alubias verdes de las pequeñas (tiernas como ningunas). Así, hecho ambos partes, las junté en una cazuela de barro que disponía en aquella vivienda.
Comimos con unas velas y un poco de cerveza mahou 0,0 (era la única sin alcohol que tenía en la casa) y nos pusimos a leer los labios entre bocado y bocado que degustábamos. La comida, el sentimiento de atracción, el placer físico que adivinábamos que no debía faltarnos después de aquel otro placer hizo que olvidando limpiar loza, cubiertos y demás nos dispusiéramos a hacernos carantoñas, risas - besos y caricias en tresillo del salón - nos sentimos alegres. Luego nos amodorramos en el tresillo por el efecto del calorcito humano y el provocado por la digestión de aquella comida.
Me desperté, habían pasado varias horas, ella estaba limpiando la loza. Me levanté para ayudarla pero ya estaba acabando de hacerlo. Decidimos ir a la habitación y coger unas sábanas limpias del armario. Parecían de satén. Después de medio hacer la cama nos dispusimos encima del colchón a jugar con las manos tocando uno en el otro cual movimiento primero le seguía uno más atrevido. Acabamos desnudos y con las sábanas cubriendo nuestros cuerpos callamos nuestras bocas a dar paso a que el parlamento lo dirigiese nuestros corazones. El acto ó actos posteriores lo recordamos con cariño y "algo de morriña" pues siempre que, desde aquellos días, nos hemos juntado de nuevo para vernos, hablar y hacer el amor, lo hemos querido repetir con suma eficacia y ternura.
Esos días le hablé de mi situación personal en el pueblo y me dijo que la situación personal de mi madre podría tardar en agravarse por lo que podía ser posible apoyarme en ella y en mi familia en Madrid para volver a la capital y así también era favorable a los críos. Le dije que era buena idea y aprovecharía para mejorar mis conocimientos en Medicina Tradicional china.
La situación me causaba muchos disgustos. Desde 2015 hasta finales de 2016 tuve encuentros con ambas. Ella y yo Teníamos encuentros en hoteles, en el pueblo, dónde ella tenía buen trato (aunque por temporadas vivía en Ourense pues su trabajo lo requería). Nuestro hotel favorito "el Ibis". Alguna vez en 2014 y principios de 2016 algún que otro encuentro con ella (la de la virginidad robada) fueron en su casa particular - en su propio dormitorio-, que nos hacía recordar cómo habíamos creado a nuestro hijo en común.
No soporté todo lo que estaba pasando. Veía mal lo que hacía. Quería destruirme, como buscando un castigo. No sé qué me pasó pero decidí hacer algo que jamás hubiera hecho en otras circunstancias y que yo siempre me negué a hacer. Estaba en Vigo, estudiando un módulo de "coaching con uso del transgeneracional " y después de las clases me llamé a un burdel de "clase" y pagué por un servicio de una hora.
Decidí tomar una decisión ... locura o no, fui a Madrid ese verano - al finalizar el curso de Vigo - y después de decirle que era especial para mí y que quería dar un impulso a la relación viniendo de nuevo a vivir cerca de Alcalá de Henares pudiendo estar junto a ella, y al mismo tiempo cubrir las necesidades del hijo en común con ella . Corría el verano de 2016.
Hicimos el amor, en la habitación del Ibis 101 de la Garena, después de una escapada de ambos a Alcalá de Henares. Despertamos juntos abrazados y mirando el uno al otro después de abrir los ojos casi al unísono.
En aquellos días estuvimos acabando, casi al mismo tiempo, el mismo curso de técnico superior de naturopatía de la EFTC. Aprobé y en el diploma registra un notable, a ella le asignaron la nota de sobresaliente.
Unos días después de aquel hermoso encuentro y tras una comida compartida por ella, el niño y yo en un quebab de la ciudad, le dije a ella sin querer saliendo del local: "Te elijo a tí". La chica - mi pareja de hecho - con la que tenía un buena relación de confianza - me inquirió explicaciones.
Recalcó que debíamos tomarnos un respiro. Después de decirle yo - recordando detalles del pasado -que ella había tenido otra relación - que nos alejó cuando estaba estudiando había dejado de trabajar en el hospital.
Decidimos darnos tiempo y seguir en contacto. Sobre todo por el niño, que ya entonces contaba con 7 añitos. Mientras hacía algunos servicios a domicilio y no satisfecho empecé un curso de shiatsu en la escuela Amigos del shiatsu (de la escuela de shiatsu de Antonio Masunaga) en Madrid capital. Era la misma escuela en la que ella (la otra) había hecho un curso de shiatsu años antes.
Volví a Galicia con el rabo entre la piernas dado que decían que debía ingresar en agudos. En noviembre de 2017 ingresé en agudos. "Depre" y con el problema de que al volver a Galicia podía estar "compuesto y sin novia", viendo el percal que se avecinaba dado nuestro hijo en común, mi pobre situación económica y sabiendo que en el hospital, en Ourense, me sugerían ir todos los días a estancia de hospital de día para enfermos mentales dado que creían después de mi último ingreso.
Fue caldo de cultivo para los días siguientes, después del alta, pues no le gustó a mi padre. Como digo pocos días después discutimos de nuevo y nos peleamos...; pegándome un puñetazo - tras fallar - calló al suelo. Le ofrecí mi mano para levantarse pero no la aceptó y se levantó por su propio pie dándome la espalda. Le hablé ... pensando en una solución a nuestra relación que yo podía ir a casa de su hermana (mi tía) en vez de a Alcalá donde vivía ella y mi hermana.
Me fui un mes después a Madrid, no Alcalá de Henares (donde viví con un familiar mío - la que había prometido en su día un dinero para un local nuevo que no llegó a realizarse -). Empecé los estudios correspondientes a un curso respecto a cómo hacer un diagnóstico según el sistema Yin yang y los 5 elementos en el mundo de la medicina tradicional china (temas que me gustaba leer de forma autodidacta).
En primavera de 2017 hice una escapada a Alcalá de Henares desde Madrid para verla. Estuvimos paseando por cerca de la urbanización, nos acercamos a su domicilio y en vez de subir a su casa nos adentramos a el jardín con piscina que dispone la urbanización a la comunidad de vecinos. Estuvimos sentados en un banco charlando hasta que vivieron amigos en común con nuestro hijo.
Entre los amigos estaba ella (aquella de la virginidad robada). Se alargaron las horas que parecía como si todas las horas de mi la vida se hubiesen centralizado en esas más de 4 horas entre risas, enfados, comentarios, recuerdos, juegos. Ya eran las 7 y ella y yo nos quitamos la ropa y nos pusimos en traje de baño. Estuvimos en la hierba hablando largo y tendido sobre muchas cosas.
No sabía cuánto ella sabía hasta aquel día. Aquella chica del beso inolvidable me hacía sentirme feliz. Me guiña un ojo y me dice que la acaricie. A modo de acto reflejo la acaricié el rostro y luego el vientre. Mi miró y mi dice preguntándome "¿sientes algo nuevo?".
Mirando su ojos brillando me pareció... efectivamente, no sé por qué pero me ocultó un embarazo mucho tiempo. Había estado embarazada de mí (esperaba mellizos - chico y chica -) mientras estaba acabando psicología y, que pensaba seguir la carrera de medicina que había dejado. Con miedo por mi enfermedad no sabía qué decir y sabiendo que tenía un hijo encantador con ella, le dije que mi situación económica no era muy boyante pero a pesar de todo - yo que siempre intento dar ánimos a todos - le dije qué iba a hacer -. Abriría una cuenta bancaria sólo para ahorros y pondría dinero cada mes, según capacidades, con la intención de ayudarla a la manutención del nuevo niño cuya vida me hacía mucha ilusión y alegría.
Sin saber cómo, le dije a ella que formalizara conmigo una situación de pareja de hecho para mejor situación futura para ella y el niño y nos casamos por lo civil en el ayuntamiento de Alcalá de Henares. El hecho que yo no pudiera estar presente el día de nuestra boda hizo que mi cuñado me representase gracias a un poder firmado por mí. La boda coincidió estando yo de viaje en el pueblo (a Carballiño). Al llegar la situación no fue alentadora.
Al llegar a casa mi padre apenas me habló. Cenamos y nos fuimos a dormir. Mamá había empeorado un poco. Al día siguiente me puso de caer de un burro por mi negligencia y mi forma de olvidar a los padres, especialmente mi madre. Gritamos el uno al otro... Me retiré a mi habitación. Poco después llamó a la guardia civil..., no tardaron en venir. Vino una ambulancia y una dotación de la guardia civil a casa de mis padres. Después de hablar con los agentes explicándoles mi postura acerca de lo sucedido les llevé a mi habitación y le indiqué (a uno de ellos) la medicación que tomaba. Recuerdo que me dijo: "¿Qué estás haciendo?"...
Desperté días después en un sanatorio de Ourense para enfermos mentales. Estuve un tiempo prudencial hasta que poco después en ese 2017, tras titubeos varios, tuve que ingresar, de nuevo, en el hospital Piñor de Ourense capital.
La solución que encontraron los psiquiatras tras decirles que tenía dos hijos fue cambiarme la medicación. No cabía esa explicación en su complejo entendimiento de la psique humana.
Al salir, con el alta, es como si hubiese olvidado quién era. En aquellos días supe de la chica (ella); me contó que llevaba un tiempo saliendo con un antiguo compañero de trabajo de Cataluña. Estaba trabajando en Ourense. Él le había dicho que era recomendable decírmelo y así hizo.
Como si me hubiesen puesto en una sala de cine distinta recordé mis encuentros con ella. Me quitó un peso de encima, por otro lado sentía que algo bueno perdía. Dejamos de ser pareja si es que no lo habíamos dejado de ser antes pues en teoría mi relación con la chica del metro Bilbao, de la que estaba enamorado - con la que algo raro me pasaba-, no era yo y mis recuerdos parecían tener muchas lagunas pero teníamos una criaturas en común y sí: yo estaba enamorado de ella.
Después de un tiempo, tras recuperar cierta normalidad tras el alta, de nuevo me vi "sólo", compuesto y sin novia. Parece mentira, verdad, había olvidado mi relación con mi esposa (ella).
Sin norte, con dudas y con dificultades, tras ser dado de alta, para salir adelante como autónomo, me refugié en casa de mis padres. Allí la calidad del aire, el agua y la situación privilegiada que suponían las plantas medicinales, verduras, tubérculos, frutas y hortalizas que plantaba mi padre en su huerta me ocasionaron el acicate necesario para seguir mis investigaciones. Solicité una pensión por discapacidad, al llegar ésta, según estimación profesional, al 36%. Iba, por aquel entonces, todas la mañanas al hospital de día para enfermos mentales.
En verano de 2018 me habían dicho que ingresara para regular la medicación. La verdad es que no recuerdo nada, en absoluto, de la estancia en el hospital durante los meses de antes del ingreso de 2017. Sé que después del alta del ingreso de 2018 me centré en recordar todo cuanto conocía de mis proyectos de investigación y después de un tiempo retomé mis comunicaciones con mi ex-tutora de proyecto fin de Máster del GBT.
En aquella época mi medicación era muy agresiva y mi concentración muy blanda. Luché para que mi Psiquiatra me concediera el cambio a la medicación que a mi me permitía vivir y ser útil. Poco antes de la pandemia, y con el conseguido -tras mucha insistencia- cambio de la medicación con respecto a aquella que no era capaz de soportar, mi vida dio un vuelco para mejor. Volví a entablar relación - de amistad - con aquella que fue mi chica, novia y de hecho, como les comentaba anteriormente, comparto con ella un hijo - (además de aquel encanto que comparto con la que vive en la localidad madrileña de Alcalá de Henares y con la que después nos casados por lo civil.
En 2019 inicié curso de tercero de naturopatía en la escuela en la que había iniciado tales estudios y aunque era naturópata por la Escuela de formación de Terapias Complementarias - cursado por una plataforma de estudios online-, me propuse acabar citados estudios debido al temario algo distinto que podía completar mis conocimientos. Conseguí acabarlo lidiando por momentos con la pandemia que me impidió asistir a algunos seminarios que luego, tras la finalización de la misma, pude recuperar en el mismo centro, en Vigo.
En aquella época, ya acabado el curso 3º de naturopatía en el centro shalom en Vigo (perteneciente a la organización colegial FENACO) y en un viaje a Vigo - para recibir el diploma de naturópata tuve un problema con el director del centro. Estaba ilocalizable.
Después de luchar contra viento y marea para que me atendieran alguno de su grupo, decidí tras respuesta negativa, olvidarlo y volver a casa. Sin saber qué hacer, confundido y enfadado conduje hasta que llegué a la ciudad de A Coruña. Decidí allí quedarme en un hotel. Al día siguiente volvería a casa y pensaría qué medidas tomar. Me desperté al día siguiente y con la circunstancia de que me había olvidado el lugar donde había aparcado mi coche. Acabé diambulando por Coruña capital hasta que un día, después de haber entrado a hacer mis necesidades en un centro médico público, me encontré con que me debían llevar al hospital a ingresar a Ourense y que debía aceptarlo. Con mi documentación personal como el D.N.I., entre otras cosas, en mi estancia en el hotel decidí acceder a entrar en la ambulancia a pesar de todo. Descubrí allí, al llegar a Ourense, el trato demencial con el que se trata a personas, como yo, cuando están ingresadas...Incluso me dijeron que mi documentación la había robado yo - según atestado que leí personalmente hecho aquel día por parte de la policía nacional -.
Me pusieron en una habitación con tres camas. Tenía dos compañeros de habitación. Uno de ellos era cocainómano y fumaba como un carretero si se me permite la expresión. Del otro hice ligera amistad, casi tres semanas después, que fue el tiempo que estuve ingresado. Por supuesto me cambiaron la medicación (inyectables - una inyección mensual- de "medicación de última generación").
Cuando me dieron el alta, me vi con un problema personal y financiero..., lo primero que pensé fue que no podía cumplir con mis hijos. Decidí enviar una carta (primavera de 2020) a la chica de Madrid diciéndole que me llamase a la vez que le enviaba una carta personal a mi hijo mayor pidiéndole perdón y aconsejándole que ayudara a mamá a buscar una solución al problema que me aquejaba como enfermo de esquizofrenia y con un problema grave para concentrarme y trabajar con garantías de éxito - la economía es importante para un hogar -. Poco después ella, en una conversación privada, me dijo que quería hablar concienzudamente conmigo,... "es también tu hijo". no pienso dejarte en la estacada.
"Depre" por no saber cómo ser útil a ella, a mis hijos y al mismo tiempo a mi madre, decidí salir algunas veces con mi coche perdiéndome sin rumbo fijo. Un día con pocas ganas de hacer cosas viajé muchas veces a Ourense para relajarme ("Me gusta conducir"). Mayúscula fue mi sorpresa cuando en un viaje a Ourense desde O Carballiño decidí tomar algo en un centro comercial muy concurrido en la localidad ourensana. Allí, mientras tomaba algo en un puesto de bar, vi cómo mi ex-compi "amigo" de habitación compraba algo que sumaba a una prenda que veía robar (desde la posición donde me encontraba) antes de él salir del local. No me había visto.
Indagué días después gracias a un amigo que trabajaba en el sanatorio mental; según informante resulta que era un fugado de Latino América por problemas de extorsión, tráfico de drogas y delito de sangre... Me dije: "cómo es posible"? estuve en una cárcel ó en un sanatorio mental donde se regula medicación y se establecen pautas de rehabilitación social. Mi experiencia como investigador, coach y naturópata es que en ese sanatorio no se hace ninguna de las dos cosas.
Pasé la pandemia con más pena que gloria como podéis contemplar y desde finales de 2020 la situación de mi madre se agravó por una insuficiencia urinaria. Sinceramente la di por muerta, y algo cambió cuando empecé a tomarme en serio la enfermedad de "alzheimer". Hice revisión de la vida de mi madre, desde los primeros problemas, que de salud, compartía conmigo.
En esa época entró en mi vida una gran persona un maestro de hapkido. Tomando algo en un bar de la localidad donde me crie estaba en una esquina hablando con el camarero. Escuchando atentamente la conversación quise interesarme con el hecho causal de la misma y después de varias horas hablando de todo lo relacionado con la reflexión sobre la vida, el concepto que desde corea existe de la medicina y biología - en particular de un ser vivo -. de las artes marciales y de cómo se enseñan en oriente y cómo la influencia del marketing y "la obligación en occidente de ganar dinero" hace que se corrompan y dejan de ser de importancia el empleo por el hecho de sentirte digno entre la sociedad.
Me enseñó algunas fotos de su época cuando enseñaba hapkido pues estaba jubilado. Para sorpresa tenía un foto de familia de alumnos de mi maestro Bae, Jeoung Joung (se dice "Chong" que es como se le conoce) entre los que estaba yo con 16 años. Ambos nos interesamos por el hapkido en Carballiño y hablamos largo y tendido sobre ello. Por mi parte le expliqué cosas de mi vida personal, mi situación de amistad comprometida con compañeros de hapkido de la zona, del porqué ... Se interesó mucho en mi vida de pareja. Le conté la historia con ella y por supuesto se preocupó por la situación personal en mi vida familiar. Lo sentí asombrado cuando le comenté mi enfermedad.
Aquel día fue uno de tantos en que quedábamos en zona de nadie, entre la naturaleza (cuando el clima lo permitía) para entrenar. Me enseñó muchas cosas sobre todo a no perder la sonrisa y deseo de vivir. Luchar por la vida no es luchar contra todos y nadie se opone a tu felicidad - es el miedo-.
Me dijo que en un arte marcial aprendes tus capacidades y tus verdaderas posibilidades, conoces tus límites y entiendes que ser libre es lo mejor para defenderte y para atacar lo mejor es sentir al contrario como una extensión de tí y debes respetarle. Una palea sólo existe si hay algo entre tu y tu contrincante que debe ser limpiado de asperezas. Por eso se aprende un arte marcial - el hapkido - para conocerse y no tener que pelear y sí para luchar por la vida.
Todo ello, lo aprendido con él (mi gran maestro "Quique" - así se le conoce entre la gente) me ayudó recordar, a creer que no todo estaba acabado y que si quería salir del túnel, en el que me había metido, definitivamente tenía que decidirme por vivir, creer y ser. Quique me dijo no olvides todo lo aprendido y cuántos maestros has tenido en vida no sólo de artes marciales.
Empecé hacer de mi relación con ella (mi madre) una relación cliente-paciente con un profesional que era yo, haciendo como si no fuera mi madre, viendo sus necesidades. No sé si hice bien, pero estamos a Mayo de 2026 y mi madre parece que quiere responder positivamente a lo que yo veo que necesita, permitiendo a su vez, la ingesta de las medicinas que a ella, desde la medicina alopática, le imponen.
La relación con ella, mi esposa, se resolvió conmigo manteniendo este tipo de matrimonio para el niño - sobre todo y con tiempo -; y ayudándonos mutuamente; con ello me crecí y le propuse relanzar el negocio que ella dirigía como socia única. Trascurría 2021 y después de varias reuniones aquí en Galicia y allí (en Alcalá de Henares) dimos rienda suelta a nuestras ideas y con ayuda de inversores y gente de confianza y con investigaciones (entre la cuales he colaborado con el citado GBT) que dieron sus frutos fuimos consiguiendo que una situación de deuda se volcara a una situación de superavit y que supusieron ampliaciones y mejoras a nuestra sociedad.
En aquel momento, ella, amigos de ellas y nuestros hijos en común, me dieron palmaditas y ánimo y también me abrieron los ojos en un asunto primordial. ¿A quién quería de verdad como pareja, mujer y madre?
A partir de entonces me volqué en conseguir éxito en mis intenciones como investigador y al mismo tiempo me hacía ducho en los temas de la naturología, quiromasaje MDF, coaching y Pnl. Amplié mis conocimientos de Medicina Tradicional china y volví a entrenar Hapkido por mi cuenta - dado que por oídas dado mi enfermedad la cual había transcendido - ningún antiguo compañero en Carballiño me quería en su gimnasio - gracias a la ayuda de Quique, un maestro de hapkido -.
Tuve la suerte de que un maestro de Hapkido coreano ("Quique") me vio aptitudes entrenando al aire libre, después de la pandemia, en una zona cercana al pueblo y me dijo, después de interesarse en mis habilidades, que me enseñaría algunas cosas de Hapkido y ... Mucho de terapias naturales.
Me había visto negado en determinadas épocas y abocado al fracaso seguro. Mi vida dio un vuelco de 360º desde que mi relación de profesionalidad y amistad, sobre todo desde 2021 - una vez superado del todo la pandemia - con mi antigua pareja (la citada anteriormente - de Madrid -). Me sugirió, desde entonces, algunas aportaciones que años atrás le había sugerido pero habían quedado en saco roto y olvidadas.
Eran participaciones mías en varios programas informáticos. Uno relativo a un programa de cálculos matemáticos en cuanto a campos lejanos, y campos cercanos (campos electromágnéticos) donde yo sugería un campo intermedio donde el campo lejano (fuente de ruido) pudiese seguir una curva de ruido rosa que pudiera intercalar varias fuentes a distintas distancias de una construcción de una vivienda, calculando según normativa CTE, la posibilidad de que por ingeniería inversa se pudiese usar materiales que buscaran una Sonoridad relativa en el interior de cada habitación ajustada a las necesidades de salud de los más vulnerables (los bebés).
Quique, con el que compartía muchas de estos temas, me dijo adelante...
Busqué para ello estudios de cómo las ondas podían afectar a ellos en su descanso. Así rehíce el programa inicial y ella lo propuso al colegio de Ingenieros de telecomunicaciones del que soy socio y en el que estoy colegiado
En 2022 me dijo una vez visto que yo me encontraba bien anímicamente que tenía una relación seria con alguien amigo en común - alguien que conocí tiempo atrás y que mencionó como amigo de la infancia -. La relación se hacía natural y los dos, como amigos, aceptando nuestra situación personal, le dimos un par de vueltas de tuerca a la sociedad que ella había dirigido en solitario hasta poco tiempo antes.
Rompí definitivamente con el "compromiso como pareja que tenía con ella" y convenimos trabajar juntos los dos, aunque yo desde Galicia y ella desde Madrid. La idea de trabajar juntos por la sociedad de ella garantizaba muchas cosas que ambos necesitábamos: estabilidad, amistad y equilibrio.
Estaba compuesto, sin sexo, pero me sentía entero. Con confianza le dije lo que me había sucedido entre 2014 y 2016, todo en detalle, con la otra chica Lo encajó con normalidad - a ella ya la conocía - y ... no sé pero desde entonces somos amigos y nos corregimos mutuamente como si fuéramos complemento profesional perfecto. Profesionales sólamente pero curiosamente esa amistad es la que necesitaba para, con la pastillas que tomaba, no tener ningún bajón anímico y sentirme reconocido y aceptado.
Como dije, encontramos socios que comulgaban con el proyecto y ahora, además de su actual pareja. Con mi asociación que presido y con la sociedad en la que ella es el socio principal, hemos hecho entre todos un proyecto que funciona y da frutos, no sólo en el terreno material (construcciones, rehabilitación de viviendas, revestimientos y uso de materiales ecológicos) sino también en otros terrenos como el de comercio internacional, investigación en salud, materiales de construcción investigación, materiales piezoléctricos para terapias y domótica y, ... etc.
Desde entonces he crecido mucho gracias a ella y a "Quique" principalmente, a su valor y su integridad, gracias a nuestros socios en común y, como digo, mi maestro de artes marciales que me ha apoyado desde hace varios años atrás. Él se fue a Corea, no sé si volverá por Galicia (espero que sí). A él le doy las "gracias"; es poco decirle por su entrega incondicional, y otros maestros que supongo hicieron posible que él sea así y por su amor por las artes marciales excepcionalmente el Hapkido, que practico desde verano de 1987.
Desde el año 2024 he iniciado una apuesta por unas investigaciones sobre la manifestación del ARN desde una teoría del DNA que parte del conocimiento - concepto - que del ser vivo humano tiene la Medicina oriental. Con ayuda de ella, experta en la materia, que en los últimos años acabó Medicina que había empezado abandonado años atrás, conseguimos dar frutos a nuestras investigaciones con ayuda del GBT y su colaboración con el Instituto de Salud Carlos I.
En el verano de ese año ella me dijo que su chico - el de años antes - era en realidad su hermano mayor que yo conocía bien, de hecho, compartimos en el gimnasio entrenamiento marcial. Lo había hecho por darme celos..., y ver cómo me comportaba sabiéndolo, sobre todo después de saber la relación que había ya acabado con la otra (con ella).
Un año más tarde, en verano de 2025, Ella vino a verme de nuevo. Es eses momentos me dijo que habían formalizado los cambios en los estatutos de la sociedad mercantil que ella empezó a dirigir sola en 2012. Me dijo que nuestros hijos estaban felices y que el hijo mayor se había echado novia ("es que ya tiene sus 16 largos"). Supuso para mí una descarga emocional enorme. Me dijeron - los padres de ella - que quería que apadrinase a "su" hija (la novia de nuestro hijo). Me sentí realizado de nuevo.
Meses después, corría noviembre de 2025, ella me miró a los ojos y me dió una bofetada. no fue fuerte - casi anecdótica -, Ella me dió, posteriormente, un beso tierno, intenso y apasionado. Me dijo enseñándome las fotos de dos bebés de casi un año cada uno "los apadrinas siendo el padre sino no te quiero como novio y padre de nuestros hijos". Acepté sin remedio sorprendido por la sorpresa (no había tenido un hijo, habían sido mellizos), eran aquellos mellizos de los que estuviera embarazada cuando estaba acabando psicología.. Ella, que se había convertido en mi referencia, y suponía alguien que, en su ausencia, yo no sería nadie.
Ella es ... nadie es perfecto, pero ella lo es para mí. Estudiosa empedernida me dijo - en días posteriores - que estaba acabando Medicina. Al mismo tiempo me dijo que le faltaban por cursar cuatro seminarios (4 meses en tiempo) de un curso de fitoterapia china y uno de osteopatía oriental que promovía la universidad europea del Atlántico.
En aquellos días de finales de invierno de 2026 Quique estuvo en Galicia. Estuvimos hablando y me comentó que mi situación con el hapkido y la organización hankumiye (한기무예) se había normalizado y aceptado por la venia completa de los máximos representantes del hapkido en corea (korean hapkido federation), y me reconocían mis diplomas que se ajustaban a mi nivel y al mismo tiempo respetaban aquellos exámenes que había hecho y que, por enfermedad, no hube podido concretar en fechas convenidas de varios exámenes a los que me hubía inscrito (en su día).
Ahora llevo un tiempo en que sólo pienso y visualizo mi futuro y según se va realizando en presente doy gracias y me animo a seguir. GRACIAS Quique.
Unos días antes de semana santa vinieron a verme ella y su hermano. En esos día me hicieron ver una contrato eclesial (su hermano me había representado en una boda con ella) formalizada un mes antes en una capilla discreta, en un colegio de los Jesuitas, oficiada por un cura amigo de la familia y que formalizó el matrimonio con la venia del obispado de Alcalá de Henares).
En semana santa de 2026 se afianzó la relación con ella -. Hablamos y nos confiamos muchas cosas íntimas mutuamente. Nos dijimos cosicas: "Qué me dures y que hayamos aprendido de los errores del pasado para no volver a cometerlos es lo que quiero" me dijo. ahora pienso: ¿Sabéis qué es mejor que un orgasmo? son: "sus palabras". Además yo le dije "poder mejorar para seguir creciendo, aprendiendo y no olvidar lo bueno aprendido hasta el momento es lo que ansío y quiero tener por norma diaria, junto a tí".
Era sábado antes de domingo de ramos en semana santa de este año 2026. Me dijo no te olvides lo que has aprendido y recordado. Me guiñó un ojo y me dijo ven conmigo.
La Seguí hasta su coche (Hyundai i30 blanco) con el que había venido a Ourense en ese tiempo. Abrió la puerta y cogió su bolso de los que bajan poco del hombro. Sacó una diadema de color azul marino. Me miró y me preguntó dándome un beso tierno en mi mejilla izquierda ¿La recuerdas? Le pertenece a alguien que tú conoces ¿verdad?...
Me dijo piensa dónde y cuándo viste esta diadema por primera vez. Por cierto, ¿Qué tal va tu web aquella de la que te dije que me parecía muy buena idea? ... recuerda que la primera versión no me gustó, de la tercera te dije que prometía ser algo bueno y a día de hoy quiero decirte que quiero participar en los contenidos juntos los cuatro.
Le respondí: "hace tiempo que esperaba oírte decirme esas palabras". "GRACIAS" le dije queriéndome fundirme con ella en un abrazo como alguna vez ya había pasado en aquellos jardines junto a la piscina de la urbanización de Alcalá de Henares.
Después de irse aquel día me prometí escribir sobre nosotros, con sus permisos, ... pocos días hace - de cuando escribí estas letras en mayo de 2026 - después de recordar dónde había visto tal diadema. Pocos días después de actualizarme reformé este escrito repasando mis relaciones y en especial mi relación con ella, esa chica de la que estoy enamorado y con la que bailé hasta reventar aquel verano de 1997 en el parque de Castrelos de Vigo. Gracias doy porque ella está en mi vida.
En la vida he tenido grandes referencias (padres, amigos, maestros) y materias de conocimiento que me han animado a querer aprender: las matemáticas, la física, la literatura inteligente (esto es evidentemente subjetivo, y sujeto a gustos particulares) ya sea poesía como prosa, biología, ingeniería excepcionalmente la cronobioingeniería. El hapkido me ha ayudado, por la forma de enseñarlo mis principales maestros, ha entenderme a mi mismo, entender y ver mis capacidades y entender mis limitaciones. Me ha encandilado la ingeniería de los materiales y la electroacústica (quizá todo esto último era algo personal en el sentido de querer tener sueños prolongados, no interrumpidos y no tener ninguna interferencia en mi psique personal en mi privado y particular hogar - donde se ubicare).
Ya en los últimos años la botánica, la naturología, el coaching y PNL me han dado un a visión particular nueva sobre las relaciones humanas y sobre todo con el entorno natural que nos envuelve (debería envolver a pesar de vivir en una ciudad ó en un barrio con asfalto como forma de caminar por tal barrio). Ella en mi vida me ha dado una dimensión nueva sobre el hombre. Sin ser homófogo me sentía más cercano a querer siempre estar entre mujeres (sus discursos me parecían inteligentes - los hombres tendían a compararse y pensar con la neurona de su pene sobre todo por la confianza que adquirían con el tiempo -) pero me ayudó a a descubrir que había hombres, sin ser homosexuales, que valían la pena escucharles. Es especial, y escucharla bien vale detener el tiempo para ello. Con ella la Medicina tradicional china, la bioquímica y la psicología integrativa me están colmando de ánimo y alegría aquellos momentos libres de que dispongo.
Con ella me gusta vivir:
GRACIAS
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